03/10/2026
Una persona de tu equipo llega y te dice:
“Tenemos este problema, ¿qué hacemos?”
Nuestro primer impulso puede ser responder inmediatamente.
Y algunas veces será necesario.
Pero si el líder siempre proporciona la solución, poco a poco puede convertirse en el punto por donde tiene que pasar cada decisión del equipo.
Antes de responder directamente, prueba con preguntas como:
“¿Qué opciones ves?”
“¿Cuál elegirías tú y por qué?”
“¿Qué riesgos encuentras?”
“¿Qué información te falta para decidir?”
“¿Qué necesitarías de mí para avanzar?”
Esto no significa dejar al equipo solo ante los problemas.
Significa utilizar algunas situaciones como oportunidades para desarrollar criterio, autonomía y capacidad de decisión.
El objetivo no es que el equipo nunca necesite al líder, sino que pueda resolver cada vez más situaciones sin depender de él para todo.
👉 Un buen líder no solamente resuelve problemas. Ayuda a formar personas capaces de resolverlos.