24/09/2026
El sueño de los primeros meses deja una huella que se nota años después.
No hablamos de una noche mala, sino de patrones de sueño sostenidos en el primer año. Un estudio prospectivo de 2026 siguió a 1.707 niños: midió su sueño a los 6 y 12 meses y evaluó su desarrollo a los 4.
El hallazgo: los patrones de sueño más pobres en la infancia se asociaron a un desarrollo preescolar menos favorable en conducta, respuesta social y función ejecutiva. Y lo que más pesó fue la persistencia: los niños con sueño consistentemente pobre de 6 a 12 meses mostraron los resultados menos favorables.
¿Por qué? La función ejecutiva —control de impulsos, memoria de trabajo, flexibilidad— depende de redes cerebrales muy sensibles al sueño en esta etapa.
Esto sigue confirmando que el sueño no es un tema menor ni una moda.
Esto tampoco condena a ningún niño.
Pero sí refuerza algo: el sueño del primer año
merece atención temprana, no un "ya se le pasará".
¿Has evaluado el sueño en tus pacientes durante su primer año de vida? 👇