28/08/2019
El próximo 2 de septiembre se celebrará el 22°. Aniversario de la muerte del fundador de la psicoterapia vienesa, el Dr. Viktor Frankl, conocida como Logoterapia, cuyas aportaciones vinieron a dar un giro de 180° a la Psicología, que se había venido enfocando desde sus orígenes a la cura de la enfermedad mental y no tanto a la prevención de las enfermedades y al tratamiento integral del individuo desde su dimensión que se conserva siempre sana y que para Frankl es el nous o espíritu, es decir, la dimensión esencialmente humana. Al reconocer esta dimensión del ser humano, la logoterapia va a devolverle a la persona bajo cualquier circunstancia toda su dignidad de poder asumir la libertad y responsabilidad de cómo deberá enfrentar el momento que le toca vivir, lo cual es distinto a lo que muchos autores y personas ofrecen como falsas salidas ante situaciones difíciles, diciendo que la persona es libre de elegir hacer lo que desea, pero dejan de lado el que decida sopesar y valorar entre las posibilidades que la vida le presenta, cuál es la más correcta y mejor que deberá elegir como respuesta, a fin de ser modelo a seguir para los demás. Tomando en cuenta la vida del Dr. Viktor Frankl, quien se prometió en los campos de concentración nunca suicidarse y cómo el haber sobrevivido gracias a sus valores y convicciones a 4 de los peores campos de concentración, en los cuales perdió a sus padres, esposa y hermano, a pesar de las dificultades que tiene que enfrentar después de salir de ellos, reconoce también que si la vida le permitió sobrevivir estas atrocidades era porque tenía una enorme misión frente a sí mismo y no debía llevar a cabo el suicidio, aunque éste lo tentara como la salida más fácil y rápida, así como le sucediera al entrar a los campos de concentración. Quise escribir acerca de ello, dado que con su obra el Dr. Frankl ha sido modelo para muchísimas personas que sólo de leer lo que vivió ya no se suicidan y descubren el enorme sentido de vida que está esperando ser realizado por cada ser único e irrepetible que para algo sigue aún vivo, no importando las circunstancias que tenga que enfrentar. Sobre todo los que sufren, están ante la oportunidad de convertir una desgracia en un triunfo, es decir, dependiendo la actitud que asuman ante el dolor y la pérdida, pueden mostrar su supremacía como personas y crecer y madurar a partir del dolor y el sufrimiento, lo cual nunca sucede cuando todo va bien y sobre ruedas en la vida, se nos olvida incluso ejercer la capacidad de agradecimiento, ya que lo damos todo como obvio y garantizado. Es tras estas experiencias que Frankl va a dar la definición de 'felicidad' como: "todo aquello que nos es evitado en la vida".
Algo muy recomendable en situaciones graves es no quedarse viendo el horizonte de la pérdida, sino abrirse el horizonte de visibilidad hacia todas las posibilidades que todavía permanecen, a fin de reconocer dónde es que somos necesarios y podemos seguir dando y recibiendo amor en la vida que tenemos.