14/07/2026
- UN CICLO ESCOLAR -
Un Ciclo Escolar es como adentrarse en un gran bosque, majestuoso, de diversos tipos de árboles, flores, pastos, insectos; fauna y flora que justamente le dan el tono de Bosque Frondoso, lleno de vida y movimiento.
Este bosque tiene sorpresas, momentos que descubrir y otros tantos reservados solamente para algunos que se adentran en dicho bosque.
Un Ciclo Escolar es muy grande, quien se adentra en él, debe estar preparado, llevar una mochila con lo que se sabe va a necesitar en todo “tipo de bosque” además “otros tantos recursos que posiblemente se lleguen a necesitar en dicho bosque”.
Mientras se va caminando en él, como en todo bosque, se vivirán momentos desafiantes y de mucho cuidado que hay que librar. Si se camina al lado de otros caminantes en dicho bosque, las veredas, curvas empinadas y riachuelos peligrosos serán más fáciles de cruzar con menos dificultad y peligro.
También, se puede caminar sin escuchar ni seguir las indicaciones del “que guía la ruta”, pensando que las propias serán mejor y se llegará más rápido a la salida o por un camino más corto. El peligro aquí es que “probablemente nos perdamos en nuestras indicaciones, nuestras propias decisiones y terminemos agobiados, sin ánimo, protestando de todo y por todo, sin hacernos responsables de lo que de manera particular se eligió”.
Así y más es un Ciclo Escolar, desafiante, con muchos retos y momentos de dificultad: en los cuales no se ve una salida favorable al ir caminando en este “Bosque”.
Además, este Bosque está “encantado” y el murmullo de este bosque, solamente es escuchado por quienes son llamados a explorar, adentrarse y decidirse a entrar en ese bosque; porque en su corazón de aquellos que lo escuchan son “atrapados” y no pueden dejar de escuchar la voz del bosque que les dice “ven, entra… cambia corazones, regala sonrisas, sorprende, impacta con tu presencia, ofrece alternativas de vida con tu enseñanza. Abraza, sé oídos y escucha experiencias, aventuras… Abraza, s oídos y escucha experiencias, aventuras que aunque muy infantiles, hacen feliz a muchos niños y niñas. Al finalizar el camino y salir de este bosque, el gozo que se obtiene es profundo, es ver y oler lo vivido con “ojos de gratitud” y ver reconocer las huellas que tus pies han dejado en ese bosque, porque otros las seguirán”….
cat. Carolina Casasola
Responsable Pastoral.