Comunidad Infantil Montessori Lomas de las Águilas

Comunidad Infantil Montessori Lomas de las Águilas

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Escuela Preescolar Montessori. Para sentir, crecer, aprender, descubrir y ser. Vengan a conocernos, ¡Formarán parte de nuestra Comunidad!

En nuestra escuela encontrarás para tu hijo:

Respeto, seguridad, calidez, responsabilidad, atención, paz, aprendizaje, creatividad, orden, formación, independencia, disciplina, empatía, experiencias, hábitos, alegría, desarrollo, libertad, arte, compañerismo, ciencias, honestidad, límites, movimiento, inglés, música, integración, naturaleza, motivación. Nuestra escuela es un lugar con un entorno

Photos from Montessori Peace by Piece's post 18/05/2026
18/05/2026

Tan real

18/05/2026

Reflexión de domingo.

17/05/2026
17/05/2026

Myth: Montessori is too rigid. Reality: it’s the flexibility parents are searching for

There’s a common misconception that Montessori education is strict or overly structured. In truth, Montessori classrooms are designed with freedom within limits, a balance that gives children room to explore, choose, and grow at their own pace.

Montessori’s balance of choice and structure is exactly what strengthens executive function — the skills children use to plan, focus, and follow through.

In a true Montessori environment, children choose meaningful work, follow their curiosity, and move at their own developmental pace. The materials are intentionally sequenced to build deep understanding, not to limit creativity. The classroom is calm not because children are controlled, but because they’re engaged.

Montessori isn’t rigid, it’s responsive, dynamic, and deeply respectful of how children learn. 🌱

👉 Ready to explore becoming a Montessori teacher? Message Us today!

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17/05/2026

¿QUÉ DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

En un foro sobre educación, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.

Las respuestas que leí no solo me entristecieron sino que me irritaron. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Me molestó mucho que la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación, con listas de todo lo que sabían hacer sus hijos y los de ella no. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. La infancia no debe ser una carrera.

Por todo ello, he decidido proponer mi lista de lo que debe saber un niño (o una niña) de cuatro años:

1.Debe saber que la quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento
2.Debe saber que está a salvo y debe saber cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre le va a apoyar.
3.Debe saber reír, hacer el tonto, ser gamberro y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.
4.Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.
5.Debe saber que el mundo es mágico y ella también. Debe saber que es fantástica, lista, creativa, compasiva y maravillosa. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como practicar la fonética. Mejor dicho, mucho más.

Pero más importante es lo que deben saber los padres:

1. Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro es leer a los niños de pequeños. No las fichas, ni los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes y ordenadores más rutilantes, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a sentarse a leerles buenos libros.

3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, materiales artísticos y la libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes como los LEGO y las construcciones, juguetes creativos como los materiales artísticos de todo tipo (buenos), los instrumentos musicales (tanto clásicos como multiculturales), disfraces, y libros y más libros (cosas, por cierto, que muchas veces se pueden conseguir muy baratas en tiendas de segunda mano). Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, para jugar con montoncitos de alubias secas (supervisados, por supuesto), amasar pan, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, los grupos organizados para jugar y los entrenamientos de fútbol mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS (?)
Necesitan unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

Y volviendo a esas listas de lo que saben los niños de cuatro años...

Sé que es natural comparar a nuestros hijos con otros niños y querer asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible por ellos. He aquí una lista de lo que se suele enseñar a los niños de esa edad y lo que deberían saber al acabar cada curso escolar, a partir del preescolar.

Como nosotros estamos educando a nuestros hijos en casa, yo suelo imprimir esas listas para comprobar si hay algo que falte de forma llamativa en lo que están aprendiendo. Hasta ahora no ha sucedido, pero a veces obtengo ideas sobre posibles temas para juegos o libros que sacar de la biblioteca pública. Tanto si los niños van al colegio como si no, las listas pueden ser útiles para ver lo que otros están aprendiendo, y pueden ayudar a tranquilizarnos sabiendo que van muy bien.

Si existen aspectos en los que parece que un niño está quedándose atrás, hay que darse cuenta que eso no indica ningún fracaso, ni del niño ni de sus padres. Simplemente, es una laguna. Los niños aprenden lo que tienen alrededor, y la idea de que todos deben saber "esas 15 cosas" a una edad concreta, es una tontería. Aun así, si queremos que las aprenda, lo que tenemos que hacer es introducirlas en la vida normal, jugar con ellas, y las absorberá de manera natural. Si contamos hasta 60 cuando estamos haciendo la masa de un bizcocho, aprenderá a contar. Podemos sacar de la biblioteca libros divertidos sobre el espacio o el abecedario. Experimentar con todo, desde la nieve hasta los colores de los alimentos. Todo irá entrando con más naturalidad, más diversión y muchas menos presiones.

Sin embargo, mi consejo favorito sobre los niños pequeños es el que aparece en esta página.
¿Qué necesita un niño de cuatro años?
Mucho menos de lo que pensamos, y mucho más.

Alicia Bayer, bloguer en 'A Magical Childhood'
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

Photos from Adena Montessori - Cherry's post 17/05/2026
17/05/2026

La fragilidad de las escuelas no se debe únicamente a la falta de presupuesto, sino a la erosión de los vínculos humanos. El apoyo mutuo debería ser el cimiento de cualquier reforma, pero hemos descubierto que esos cimientos están agrietados por años de desidia y falta de formación en habilidades socioemocionales para el trabajo entre pares. Sin sanar el vínculo docente, cualquier estructura curricular será inestable.

17/05/2026

🏫💔 Hay niños que crecen sintiendo más acompañamiento emocional en la escuela que en su propia casa.

Niños que aprenden a guardar silencio porque en casa nadie pregunta cómo se sienten.
Que buscan atención a través de la conducta porque fuera del aula casi nunca son escuchados.
Que se aferran a sus maestros porque, muchas veces, son los únicos adultos que realmente los miran con interés y paciencia.

Y aunque la escuela no debería cargar sola con vacíos emocionales que corresponden a otros espacios, la realidad es que muchas veces termina siendo el lugar donde un niño encuentra estabilidad, escucha y afecto.

Por eso algunas conductas no nacen de la “mala educación”, sino de carencias emocionales profundas.
Porque ningún niño deja de necesitar atención, amor y presencia; solo aprende distintas formas de pedirlo.

A veces detrás del alumno que interrumpe, se distrae o busca atención constantemente… hay un niño intentando sentir que le importa a alguien.

Y ahí entendemos algo importante:
educar también implica sostener emocionalmente a quienes llegan al aula cargando ausencias que no les correspondía vivir. 💛

17/05/2026

"Si todos tuvieran una escuela Montessori, no me necesitarían"
Sigmund Freud

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