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Estudio de la Doctrina del Tercer Legado Divino, revelación Divina 1884-1950

23/08/2021
17/09/2015

Tomo 6 Sintesis de Cátedra Enseñanza N° 151 Libro de la Vida Verdadera

1. De muchas fuentes habéis bebido, con la esperanza de ver colmada vuestra sed de amor y en este tiempo os encontráis más sedientos que nunca. ¿Qué hicisteis del agua de la vida que desde aquel tiempo os di?
2. Yo había dicho a la mujer de Samaria: El que bebiera de esta agua que Yo doy, sed no volverá a tener. Yo hoy os digo: si de aquella agua viva hubiera bebido la humanidad, no llevaría en sí tanta miseria.
3. No perseveró la humanidad en mi enseñanza y prefirió tomar mi nombre para crear religiones según su interpretación y conveniencia. Yo abolí tradiciones y le enseñé la Doctrina del amor, y hoy venís a Mí, para presentarme ritos vanos y ceremonias que en nada benefician al espíritu. Si no existe espiritualidad en vuestras obras, no puede haber verdad y lo que no tiene verdad no llega a vuestro Padre.
4. Cuando aquella mujer samaritana sintió que la luz de mis ojos penetraba al fondo de su corazón, me dijo: "Señor, vosotros los judíos decís que Jerusalén es el lugar en el que hay que adorar a nuestro Dios". Entonces le dije: "Mujer, en verdad te digo, que se acerca el instante en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre como lo hacéis ahora. Se acerca el tiempo en que se adore al Padre en espíritu y en verdad, porque Dios es Espíritu.
5. Esta es mi Doctrina de todos los tiempos. Mirad que teniendo la verdad delante de vuestros ojos, no habéis querido ver. ¿Cómo podréis vivirla si no la conocéis?
Es por eso que habéis llegado sedientos ante mi presencia; más cuando habéis escuchado esta palabra, vuestro corazón ha sentido la frescura del agua de la vida y ya no habéis querido alejaros de la fuente.
7. Me habéis dicho: Señor, nos habéis anunciado que esta palabra que hoy nos dais a través de estos portavoces, tendrá su límite, ¿qué debemos hacer para que la sed no vuelva a sorprendernos? El Maestro os dice: Yo he venido a enseñaros a orar, a revelaros los dones que poseéis y que ignorabais, por medio de los cuales podréis practicar mi Ley e imitarme. El que tiene espiritualidad en su vida, ese no puede sentir sed, fatiga, hambre, ni miseria. Además os digo: Yo estaré más cerca de vosotros después de 1950, por vuestra espiritualidad.
8. Entonces me preguntáis: ¿Cómo se logra la espiritualidad? Y Yo os digo: la alcanzaréis orando de espíritu a Espíritu, procurando ser justos en todos vuestros actos, practicando la caridad con vuestros hermanos. Cuando así se vive, el espíritu se liberta y guía los pasos del hombre, iluminado por la luz de la conciencia; deja de sentirse solo en la Tierra porque comprende que la presencia del Señor y la del mundo espiritual lo acompañan. A cada paso que da por la vida, descubre una nueva luz y obtiene por sí mismo un nuevo conocimiento. Deja de sentirse paria o
miserable, recreándose con las maravillas creadas por su Padre, las que ahora descubre por el don de inspiración y de revelación.
9. También os digo en este tiempo, que el que tomare del agua que Yo doy, que es mi palabra, jamás volverá a tener sed. Como también os digo que no busquéis determinado sitio para orar ya que en todos podréis hallarme.
10. Os he prevenido de todo lo que puede provocar desaliento en vuestra vida para que ni por un instante os desaniméis en vuestra jornada. Os he anunciado que llegará el tiempo en que todas las religiones tratarán de escudriñar esta Doctrina y que al interesarse por ella la juzgarán a través de vuestros actos, palabras y testimonios.
11. Ya sabéis que vais a ser discutidos y combatidos, que esgrimirán tantos argumentos en contra de la fe que abrazáis, que muchos tímidamente se ocultarán, otros se desmoralizarán y los más, confundiéndose, se apartarán del buen camino.
12. No olvidéis que todo esto ya os lo he anunciado, mas también debo recordaros que quienes perseveren, a pesar de todos los obstáculos y oren en silencio sin que su fe y su esperanza flaqueen, ésos serán como la semillita de la parábola, la que se salvó del huracán, y que llegado el tiempo señalado comenzó a germinar, a crecer y luego a multiplicarse hasta cubrir las tierras, porque supo esperar que los vientos amainarán para poder vivir y reproducirse.
13. ¿No quisierais ser vosotros la semillita de esta parábola, para tener mañana la gloria de ser llamados por vuestro Padre los hijos de la fe como llamé a Noé? No temáis, que el huracán no se levantará tan sólo en contra de vosotros. Así como veis que los pueblos y las potencias de la Tierra se arman para la lucha, así también las distintas religiones se aprestan para dar la batalla.
14. Es menester que por un instante se cierren los cielos para todos, y que sólo se vuelvan a abrir hasta que un solo clamor sea el que se eleve de la Tierra, reconociendo que es uno sólo el Padre de todos los seres.
15. Quiero que desde ahora comprendáis cual va a ser la misión que vais a desempeñar en el seno de esa contienda, misión que no sólo comprende lo espiritual, sino también corresponde a lo material.
16. La justicia del Padre ha tocado con su cetro a esta nación, para darle potestad en contra de la guerra, la injusticia y la falsedad. Sus moradores han sido ungidos en sus corazones y espíritus, para que se aparte de ellos la guerra. Han sido preparados y acrisolados para que tengan paciencia, que no se amedrenten por los sufrimientos, cuando en el mundo cunda la desolación y se escuchen los lamentos de los moradores de las naciones. De este pueblo se elevará entonces la oración, se depurará el culto a su Padre, las obras de caridad que a su paso hagan se multiplicarán, porque ese será el tiempo anunciado en el
que todas las tierras estarán propicias para recibir esta simiente de amor.
17. Anticipaos a la lucha con vuestra preparación, desarrollad vuestros dones, dad brillo a vuestras armas; no rehuyáis las pruebas porque ellas dan temple y fortaleza a vuestro espíritu.
18. Id limpiando vuestro corazón a fin de que lleguéis a esa lucha limpios y preparados, entonces nada tendréis que temer. Las fuerzas espirituales y los elementos de la Naturaleza estarán de parte de todos aquellos que se levanten como soldados de mi causa de amor, de paz y de justicia.
19. En esta era vengo a buscar los corazones de la humanidad para enseñarles el camino.
20. Vosotros, que aún tenéis tradiciones, recordáis mi presencia entre vosotros en el Segundo Tiempo: os acordáis de la entrada de Jesús en Jerusalén, rememoráis con amor aquel tiempo y meditáis sobre el significado de algunos de aquellos pasajes, Y Yo os digo: No hago hoy mi entrada en la ciudad bendita, sino en el corazón de todos mis hijos de buena voluntad. Si queréis recibirme como huésped, preparaos y Yo estaré con vosotros. Yo os he amado siempre de la misma manera; mi Espíritu es inmutable. Los que me amáis y anhelosos queréis seguirme, contempláis delante de vosotros la escala que conduce a Mí. Mi camino es conocido de todos, vuestro espíritu sabe que para llegar a Mí, es menester cumplir con todos los preceptos de la Ley.
21. Quiero que seáis limpios de espíritu. Yo estoy dispuesto a desbordarme en todo aquel que se prepare.
22. Los espíritus justos que habitan Conmigo, al contemplar mi Obra del Tercer Tiempo, lamentan la incomprensión del corazón humano. Todavía hay quienes dudan y ponen condiciones para cumplir, mas Yo seguiré en mi lucha, por amor a vosotros, llamando a los corazones como el necio peregrino, en busca de amor y caridad.
23. El camino es de sacrificio, pero conduce a la cumbre de la montaña; venid Conmigo y caminemos juntos; oíd el Verbo que os habla en este tiempo, está lleno de sencillez, más El tocará las fibras sensibles del corazón de los que han mu**to a la vida de la gracia, y los resucitará.
24. En el Segundo Tiempo, doce discípulos estuvieron Conmigo en la última cena; ahora invito a toda la humanidad a tomar el pan del espíritu. Yo os ofrezco también la paz de mi Reino, porque en Mí está el poder ofreceros esas gracias. El que quiera seguirme, bienvenido sea, más el que sea llamado por el mundo y a él quiera servir, al buscar mi camino, tendrá que recuperar con grande esfuerzo y dolor, el tiempo que haya perdido.
25. Servidme y estaréis en paz con vuestra conciencia. Yo os daré por añadidura lo necesario para vuestro sustento; mientras vosotros estéis
ocupados en el cumplimiento de vuestra misión espiritual, mis ángeles velarán por vuestros bienes.
26. He visto cómo os preparáis y en verdad os digo que os daré a comer mi cuerpo y a beber mi sangre.
27. El espíritu está dispuesto a estudiar las lecciones que os di en el Segundo Tiempo y cuya explicación os voy a dar ahora.
28. He aquí la mesa donde se encuentra el pan de la vida y el vino de la gracia. Los discípulos me rodean y en su corazón se preguntan: ¿Por qué si el Padre está con nosotros, revela tristeza en su palabra? Mas entre los que así preguntan, hay otros cuyo espíritu presiente que el Maestro algo grave les va a decir; son los que recuerdan cuando el Señor mojó su pan en el vino, para ofrecerlo a aquél que lo había de entregar.
29. Cuando Jesús celebró con sus discípulos aquella pascua, según la tradición de aquel pueblo, les dijo: Algo nuevo vengo a revelaros: Tomad este vino y comed de este pan, que representan mi sangre y mi cuerpo, y haced vosotros esto en memoria mía.
30. Después de la partida del Maestro, los discípulos conmemoraron el sacrificio de su Señor tomando el vino y comiendo el pan que simbolizaban a aquél que todo lo dio por amor a la humanidad.
31. A medida que los siglos pasaron, los pueblos divididos en religiones, dieron diferente interpretación a mi palabra.
32. Hoy vengo a deciros cual fue mí sentir en aquella hora, de aquella cena, donde cada palabra y cada acto de Jesús, fue lección de un libro de profunda sabiduría y de infinito amor. Si tomé el pan y el vino, fue para haceros comprender que ellos son semejantes al amor, que es el sustento y la vida del espíritu, y si os dije: "Haced esto en memoria mía", quería decir el Maestro que amaseis a vuestros hermanos con un amor semejante al de Jesús, entregándoos como verdadero sustento a la humanidad.
33. Jesús no sólo os entregó su palabra; sus enseñanzas y obras no fueron tan sólo parábola o sentido figurado; si a sus discípulos, por encontrarse doctrinados, les representó con pan y con vino su cuerpo y su sangre, al siguiente día delante de un pueblo, entregó su cuerpo y derramó toda su sangre, para dar a comer el pan de vida eterna, el del amor perfecto, a toda la humanidad.
34. Todo rito que de estas enseñanzas hagáis será estéril, si en vuestra vida no lleváis a la práctica mis enseñanzas y ejemplos; he ahí lo difícil para vosotros, mas en ello es donde existe el mérito.
35. Jesús os enseñó la caridad, la mansedumbre, el amor; vino a enseñaros a perdonar de corazón a vuestros enemigos; a deciros que deberíais huir de la mentira y amar la verdad; os manifestó que tanto el mal como el bien que recibieseis lo pagaríais siempre con el bien. Él os
enseñó el respeto a cada uno de vuestros semejantes, y os reveló la forma de hallar la salud del cuerpo y del espíritu; a honrar con vuestra vida el nombre de vuestros padres, para que a la vez podáis ser honrados por vuestros hijos.
36. He aquí algunos de los mandatos a los que debe ajustarse todo aquel que en verdad quiera ser cristiano.
37. Para que aquella enseñanza encendiera la fe en los corazones, la acompañé de milagros para que pudiera ser amada por ellos, y para que estos milagros fuesen más palpables, los hice en los cuerpos de los enfermos, sané a los ciegos, a los sordos, a los mudos, a los paralíticos, a los poseídos, a los leprosos y aun resucité a los mu**tos.
38. ¡Cuántos milagros de amor hizo Cristo entre los hombres! Sus nombres los recogió la historia para ejemplo de futuras generaciones.
39. Hoy vengo a daros nuevamente mi palabra, su esencia es la misma que la que os entregué en el Segundo Tiempo. Vengo a hablaros con el mismo amor; vengo a mostraros una vez más el camino para llegar al Padre; os vengo a enseñar con el mayor desinterés.
40. Hoy no vengo a representar mi cuerpo y mi sangre con el pan y el vino, ni vengo como hombre a derramar mi sangre y a entregaros mi cuerpo en una cruz; este es otro tiempo. Ahora vengo en espíritu, y es a vuestro espíritu al que hablo de su misión espiritual, porque ya está capacitado para comprender las enseñanzas pasadas y también las nuevas revelaciones. Estoy preparando mi templo en vuestro corazón.
41. Como hombre tuve forma, como Dios no la tengo; he aquí que no hay más cuerpo en Mí, que mi verdad, ni más vino que el de mi amor.
42. Mi Espíritu, que está en todas partes, es sentido cuando estáis preparados. Sabed buscadme y Yo descorreré ante vuestra mirada espiritual el velo de muchos misterios; inclinaré vuestro corazón al bien; os señalaré el camino que debáis de seguir.
43. ¿Cómo podéis continuar pensando en sangre y cuerpo, si es el Espíritu Santo el que desciende entre vosotros, si vengo tan sólo a iluminar vuestro espíritu con mi palabra, a sustentaros y a estremecer vuestra materia?
44. La voz de vuestro espíritu me llamó en este tiempo, vuestra elevación, vuestra sed de luz, me hizo acercarme a vosotros.
45. Pronto los discípulos del Espiritualismo extenderán esta enseñanza entre la humanidad, como de la Doctrina que inspirará a los hombres a luchar por la elevación de su espíritu.
46. No formaréis más sectas, sólo el pensamiento os unirá; vuestra conciencia os advertirá cuando estéis apartándoos del camino.
47. Una sola Ley os he dado desde el principio de los tiempos, ella os marca un sendero lleno de claridad que es el de la evolución de vuestro espíritu
48. En este tiempo también seré traicionado, vendido y entregado; la forma, aún no la sabéis, mas abrid vuestros ojos y preparaos para que no seáis los autores de tales obras.
49. ¿Qué será de aquel que escuchó mi llamado, a quien llamé discípulo, y después el mundo y su conciencia lo llamen traidor?
50. Velad y perdonaos los unos a los otros, que mi perdón está cubriendo a todo el Universo.
51. En este día vuestro corazón ha latido con fuerza, es que he estado en él.
52. Multitud que estáis escuchando mi palabra, alejad vuestro pensamiento de las ambiciones terrenales y elevaos para que vuestro espíritu se recree y goce con mi presencia. Guardad la debida preparación, porque el instante es solemne; el Padre habla a sus hijos, y si el Padre lo hace con tanto amor ¿Por qué los hijos no lo han de escuchar con todo el respeto de que sean capaces?
53. Portavoces: más que con vuestros labios, haced llegar mi Doctrina con vuestro espíritu.
54. Plumas de oro: escribid mi palabra, más que con vuestra pluma, con vuestro amor.
55. Quiero que este mensaje despierte a los hombres de su sueño; quiero que la humanidad al oír mis enseñanzas en vuestros labios, o al leerlas en vuestros escritos, se conmueva y estremezca.
56. Se levantará mi pueblo dando la buena nueva y propagando mi mensaje de este tiempo. Daréis pruebas de mi verdad, no sólo con vuestras palabras, sino ajustando vuestra vida al cumplimiento de esta Doctrina, en todas vuestras obras. Afirmaréis que la reencarnación del espíritu, es una de las grandes verdades que la humanidad debe conocer y creer. Hay quienes por intuición presienten, aceptan y creen en ello, como algo que no podía faltar en mi amorosa justicia hacia los hombres; mas también habrá muchos que os llamen blasfemos y mentirosos; no temáis, lo mismo les sucedió a mis apóstoles cuando predicaban la resurrección de los mu**tos enseñada por Jesús; los sacerdotes y los magistrados los pusieron en la cárcel por predicar tales enseñanzas. Más tarde, el mundo aceptó aquella revelación, aun cuando os lo puedo asegurar que no llegó a comprender toda la importancia de esa enseñanza, siendo menester que viniese Yo en este tiempo a enseñaros que la resurrección de la carne sólo puede referirse a la reencarnación del espíritu, ya que éste es el principio y la razón de la vida, el que en verdad es eterno.
57. ¿Con qué fin habrían de resucitar los cuerpos mu**tos, cuando sólo fueron las vestiduras temporales del espíritu?
58. La carne baja a la tierra a confundirse con ella, ahí se purifica, se transforma y surge de nuevo a la vida incesantemente; mientras, el
espíritu sigue elevándose, sigue encaminándose a la perfección y cuando vuelve a la Tierra, es para él una resurrección a la vida humana y es también para su nueva envoltura una resurrección al contacto del espíritu. Mas lo material no tiene naturaleza eterna y en cambio lo espiritual sí, por lo que os digo una vez más, que es a vuestro espíritu al que busco, al que enseño y al que quiero llevar Conmigo.
59. En aquel tiempo dije a Nicodemo, quien me había buscado de buena fe para hablar Conmigo: Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu es. No os sorprendáis si os digo que es necesario nacer otra vez. ¿Quién comprendió aquellas palabras? Yo os quise decir con ellas que una vida humana no es bastante para entender una sola de mis lecciones y que para que lleguéis a comprender el libro que esta vida encierra, os son necesarias muchas existencias. De ahí que la carne tenga que servir sólo de báculo al espíritu en su tránsito por la Tierra.
60. El espíritu recibe de la materia las impresiones que ésta recoge en la vida; cuando mayor llegue a ser su sensibilidad y preparación, mayor será la cosecha para el espíritu. El cuerpo es sólo el instrumento, el intérprete, el báculo y el crisol.
61. La vida en este mundo es una lección constante y una imagen de la vida eterna del espíritu. Hablo de su armonía, de su belleza, de su perfección.
62. He aquí una más de mis lecciones, pueblo, mas para que la comprendáis mejor, analizadla con vuestro espíritu mejor que con la mente.
63. Habéis preparado vuestro corazón para esperar mi llegada, soy en él vuestro huésped.
64. El velo del misterio y del silencio se ha roto, desde aquí alcanzáis a mirar las luces del Reino y a escuchar la voz de vuestro Padre. Se ha lavado vuestro espíritu en las aguas purificadoras del dolor. ¿Quién es aquel que no ha llorado? ¿Quién no ha conocido la amargura?
65. Anheláis ardientemente la paz y en vuestra oración me decís: Señor, que cesen las guerras en el mundo y venga a nosotros la paz de tu Reino.
66. Estáis empezando a sentir la misión que os di desde el principio a vuestro espíritu, sois aquel pueblo que he escogido para hablarle y confiarle la misión de llevar la paz y la luz de la verdad a los pueblos de la Tierra. Vosotros también formáis parte de aquel pueblo ingrato que no quiso reconocerme en Cristo y mejor me reconocieron otros hombres, que los que decían estarme esperando.
67. Habéis llorado mucho a causa de vuestro materialismo y de vuestra ingratitud, por eso ahora veláis por la paz, y oráis porque los hombres se amen. En vuestro silencio os preguntáis cómo fue posible que no
hubieseis descubierto en Jesús a vuestro Señor, cómo fue posible que lo llevaseis al sacrificio y tuvieseis fuerza y valor para verlo morir; cómo fue posible que no lo lloraseis cuando hasta el sol ocultó su faz para hacer comprender a los hombres su ceguedad. No os asombréis de haber sido capaces de aquellos errores, aquí me tenéis bajo otra forma y es muy posible que haya quienes nuevamente me nieguen.
68. No hay paz en la Tierra, ni aun en aquellos días que consagráis a recordar la pasión de vuestro Señor, y Yo os pregunto: ¿Qué habéis hecho de las reencarnaciones que os he confiado? ¿Qué de la vida de vuestros semejantes? Sólo habéis dejado pasar los tiempos y habéis entregado vuestra vida y vuestros ideales en forma equivocada; habéis querido ser señores, y en realidad habéis sido esclavos del mundo y del pecado; soñáis con la inmortalidad y no camináis hacia lo eterno, sino a la muerte. Yo que soy la resurrección y la vida, os he levantado una y otra vez para que viváis la vida verdadera.
69. En verdad os digo, que este mundo fratricida y egoísta, lo sujetaré a juicio, y lo acrisolaré hasta ver que el amor y la luz broten de él y éstos que hoy llevan a sus pueblos al abismo, éstos que ahora siembran y propagan todos los vicios; éstos que han creado su reino de injusticias, serán a quienes daré por restitución combatir las tentaciones, destruir la perversidad y cortar de raíz el árbol del mal. Dentro de este juicio penetraréis también vosotros, pueblo, que desconocisteis a Moisés, que sacrificasteis a Jesús, perseguisteis a Elías y disteis muerte a los profetas, a los apóstoles y discípulos.
70. Yo propongo al mundo la paz, pero la soberbia de las naciones engrandecidas con su falso poder y su falso esplendor, rechaza todo llamado de la conciencia, para dejarse arrastrar sólo por sus ambiciones y odios.
71. Aún no se inclina el hombre del lado del bien, de la justicia y de la razón; todavía se levantan los hombres juzgando la causa de sus semejantes; aún creen que pueden hacer justicia. ¿No creéis que en vez de jueces, deberían llamarse asesinos y verdugos?
72. Los hombres del poder han olvidado que existe un dueño de todas las vidas y ellos toman la vida de sus semejantes como si les perteneciese; las multitudes claman pan, justicia, hogar, vestido. La justicia Yo la haré, no los hombres, ni sus doctrinas.
73. Ha querido el hombre verme siempre como un Juez, no ha sabido jamás levantarme un trono como su Rey, o un altar como a su Dios; sólo ha podido hacer un tribunal, pues os digo que desde ese Tribunal Divino, juzgando estoy cada una de vuestras obras.
74. En su soberbia los hombres han querido someter a la misma Naturaleza y a sus elementos sin darse cuenta de que ellos se tornarán en jueces para castigar el orgullo y la temeridad humana.
75. Lo que los profetas hablaron, se cumplirá en este tiempo; mi nueva palabra llegará ante filósofos y teólogos, muchos se mofarán de ella y otros se escandalizarán, más cuando eso sea, sus ojos asombrados contemplarán el cumplimiento de las profecías que ahora os he anunciado.
76. Sólo he venido a enseñaros a amar el bien, y si a esto he venido, es porque se que en el mundo habéis venerado el mal, cuya fuerza ha brotado de vuestras imperfecciones.
77. Anhelo hablaros bajo otra forma, no corrigiendo yerros, ni reclamando faltas, sino dándoos cátedra de elevada sabiduría y de profundas revelaciones, mas esto será cuando os encontréis fuera de ese cuerpo que os liga y de ese mundo que os aprisiona. Pueblo, que estáis oyendo mi voz, no detengáis vuestros pasos en este desierto, recordad que en aquel Primer Tiempo disteis al mundo de todas las eras un ejemplo de fe, de perseverancia y fortaleza cruzando aquel desierto erizado de pruebas, obstáculos y enemigos, hasta que alcanzasteis el ideal que perseguíais: la tierra de promisión.
78. Imitad ese ejemplo, imitaos a vosotros mismos, porque formáis parte de aquel pueblo. A cada paso alenté la fe de mis hijos y al final premié su fidelidad. En verdad os digo, que un nuevo maná tengo preparado para vuestro espíritu y que otra vez la roca del desierto manar agua en la hora de la prueba.
79. Con cánticos y alabanzas a Jehová, hacia la multitud menos penosa su jornada; en este tiempo la oración y las buenas obras harán que no sintáis las asperezas del camino, ya estáis cruzando el último desierto, tened ánimo y fe, conquistad la cumbre con vuestras obras de amor.
80. Más allá de este mundo existe un valle al cual todos penetraréis en espíritu, ¿Quién no tiene ahí un ser querido? ¿Quién no quisiera volverle a contemplar, alguien a quien recuerde como padre, como madre, como hermano, como hijo, como esposo o esposa, o como amigo?
81. Hoy vuestros recuerdos, pensamientos y oraciones, son voces que aquellos seres escuchan en su morada, mañana la espiritualidad os unirá haciendo que todos habitéis un solo mundo, cumpliendo con el precepto que os dice: "Amaos los unos a los otros".
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

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30/08/2015

Tomo 7 Sintesis de Cátedra Enseñanza N° 175 Libro de la Vida Verdadera

1. La luz de mi espíritu ha venido a revelaros todos los dones que existen en vuestro ser, todo lo que desde vuestro origen habéis llevado con vosotros sin presentirlo, os he hecho saber que ya es tiempo de que os conozcáis verdaderamente, de que os encontréis a vosotros mismos y sepáis cuál es vuestra heredad, para que seáis grandes de espíritu.

2. De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones; primero fue la ley, más tarde mi doctrina y finalmente el conocimiento pleno de vuestra misión espiritual.

3. Decís que Yo he estado tres veces con los hombres, más lo cierto es que siempre he estado con vosotros; Yo soy aquel Padre que en el Primer Tiempo reveló su ley de justicia a la humanidad, que en el Segundo hizo encarnar su Verbo en Jesús, su Hijo, y que ahora se manifiesta espiritualmente al mundo, y os he dado con ello una parábola divina a través de las eras, cuyo sentido os habla de vuestra evolución espiritual y os hace saber que quien os ha hablado a través de los tiempos ha sido un solo Dios, un solo Espíritu y un solo Padre.

4. ¿Me preguntáis qué pretendo al manifestarme espiritualmente a la humanidad de este tiempo? Yo os contesto, que lo que busco es vuestro despertar a la luz, vuestra espiritualidad y vuestra unificación, ya que en todos los tiempos habéis estado divididos, porque mientras unos han buscado los tesoros del espíritu, otros se han consagrado a amar las riquezas del mundo. Espiritualismo y materialismo en pugna constante, espiritualistas y materialistas que nunca han podido entenderse entre sí.

5. Recordad que Israel estando en espera del Mesías, cuando lo tuvo frente a sus ojos se dividió en creyentes y en negadores de mi verdad. La explicación es sencilla: creyeron los que me esperaban con el espíritu, y me negaron los que me esperaban con los sentidos de la materia.

6. Nuevamente esas dos fuerzas habrán de enfrentarse, hasta que de esa lucha surja la verdad. La lucha será enconada porque a medida que los tiempos pasan, los hombres aman más lo terrenal, en virtud de que su ciencia y sus descubrimientos los hacen sentirse en un reino propio, en un mundo creado por ellos.

7. Los hombres de ahora han extendido sus dominios, señorean y cruzan toda la tierra; ya no hay continentes, tierras, ni mares ignorados; han trazado caminos por tierra, por mar, por aire, y no conformes con lo que en su planeta poseen como heredad, sondean y escrutan el firmamento en busca de mayores dominios.

8. Yo bendigo en mis hijos el anhelo de saber y me es infinitamente grata su ambición de ser sabios, grandes y fuertes; mas lo que no aprueba mi justicia, es la vanidad en que muchas veces fincan sus ambiciones o la finalidad egoísta que en ocasiones persiguen.

9. Yo no vengo a impedir que los hombres aumenten sus conocimientos, ni vengo a ocultarles la luz de la ciencia. Cuando deposité en la tierra la semilla humana y le ordené crecer y multiplicarse, también le dije que enseñoreara la tierra, es decir, que el hombre fuera, entre todas las criaturas que habían de rodearle, el ser consciente, conocedor de las leyes humanas y de justicia divina y cultivador de virtudes, en torno al cual girasen armoniosamente todos los seres y los elementos.

10. ¡Cuán lejos de la armonía ha vivido el hombre desde que inició su tránsito sobre la tierra! De ello dan prueba sus incesantes tropiezos, el inagotable cáliz de sufrimientos que ha padecido, su falta de paz.

11. Os estoy dando la nueva lección, que será para todos los hombres. No todos han orado esperando mi llegada, pero el dolor les ha mantenido alerta y les ha preparado para recibirme. La humanidad ya tiene la experiencia que desde el Segundo Tiempo le dejó el pueblo de Israel, para que nadie intente desafiar a la divina justicia. ¿Acaso no sabéis que a los pobres de espíritu que anhelaban la venida del Señor para recibir de El la luz de la esperanza y del saber, les fueron dados los dones de la profecía, de la ciencia divina y del poder espiritual? Si me preguntáis por el paradero de aquellos espíritus, os diré que están habitando moradas donde todo lo que existe de grande en este planeta, es ante ellos como simple polvo de la tierra. Más si me preguntáis qué fue de los que nada aceptaron de mi reino porque les pareció pobre mi palabra y mis promesas, os diré que ellos son de los que encarnan y reencarnarán hasta la completa evolución de su espíritu, porque pidieron oro, poder y en justicia para su restitución espiritual, les fue concedido el mundo con sus mezquinas riquezas y su falso poder. Han sido tocados por la justicia divina, pero nunca desechados del camino de salvación que lleva al reino de mi Espíritu, a ellos les buscaré afanosamente para hacerles comprender que éste es el Tercer Tiempo, precisamente aquél en el que se consuman los tiempos, de los que hablé al referirme al juicio del pueblo judío.

12. Todos tenéis una cita Conmigo y os habréis de reunir para escucharme, porque todos tendréis que oírme.

13. Todo será puesto en la balanza de mi justicia, donde serán pesadas todas las obras que estén sin juzgar. Mi presencia y mi poder se harán sentir cual nunca se habían manifestado, porque después del caos, todo tendrá a volver a su cauce.

14. ¡Orad y velad continuamente para que no seáis sorprendidos, oh pueblo; más de cierto os digo, que si velaseis y oraseis por el mundo, habrá un manto invisible que os protegerá, porque supisteis amar a vuestros hermanos y sentir como propio su dolor!

15. Os repito que voy a hacer sentir mi presencia, mi poder y mi justicia. Si he permitido que el hombre en su maldad profane cuanto de sagrado existe en la vida, voy a ponerle límite a su maldad; si lo he dejado caminar por la senda de su libre albedrío, voy a probarle que todo en él tiene un hasta aquí; si lo he dejado colmar sus ambiciones de poderío y de grandeza en el mundo, voy a detenerle en el camino, a hacerle mirar su obra a través de su conciencia, para que pueda responder a mis preguntas.

16. He permitido que el dolor, la destrucción y la muerte se dejen sentir en vuestra vida, para que esos frutos tan amargos os hagan comprender la clase de árbol que cultivasteis; mas también Yo haré que el dolor desaparezca y deje que el espíritu descanse y medite, porque de él tendrá que surgir el himno de amor a su Creador. Dicho está y también escrito, que ese día llegará, cuando los hombres hayan ataviado su espíritu con la vestidura blanca de la elevación, cuando se amen los unos a los otros.

17. Todos serán salvos, todos serán perdonados, todos serán consolados. ¿Dónde está la muerte, dónde la condena eterna y el in****no sin fin?

18. Yo no creé la muerte ni el in****no, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentía amor y de mi seno sólo brotó vida; si la muerte y el in****no existiesen, entonces tendrían que ser obras humanas, por pequeñas; y ya sabéis que nada de lo humano es eterno.

19. En verdad os digo, que en los instantes en que mi palabra se escucha a través del portavoz, no sólo el espíritu de este pueblo se estremece, sino todos aquellos seres que en el valle espiritual también necesitan de la luz divina.

20. No llega a ellos el sonido de la palabra humana, pero sí la esencia y la inspiración de mis mensajes, porque mi voz es universal y su eco alcanza a todos los mundos y moradas donde habite un hijo de Dios.

21. Yo envío a cada mundo un rayo de mi luz; a vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana, a otras mansiones les llega por medio de inspiración.

22. En la luz de ese rayo divino se irán uniendo todos los espíritus, haciendo de él una escala que les conduzca hacia el reino espiritual prometido a todos los que sois partícula espiritual de mi Divinidad.

23. Imaginaos el regocijo de todos aquellos seres que en la tierra tuvieron vínculos materiales con vosotros y que hoy habitan el más allá de vuestro mundo, cuando saben que la voz que ellos escuchan, también la oyen en la tierra. Ellos no se han alejado de vosotros, no os olvidan, ni dejan de rogar por los que se quedaron unos instantes más en el valle terrenal. Su caricia y sus bendiciones son continuamente sobre vosotros.

24. Allí habitan los que fueron vuestros padres, hijos, hermanos, esposos, amigos o benefactores, los que en espíritu son simplemente hermanos vuestros, pero su amor por vosotros es el mismo o aún mayor, así como su potestad para ayudaros y protegeros.

25. Orad por ellos, pueblo, no vayáis a dejar de amarles y recordadles, porque vuestro recuerdo y vuestras oraciones son un dulce consuelo en su lucha. Nunca los imaginéis turbados o habitando entre tinieblas, porque sería tanto como si vosotros os sintieseis capacitados para dictaminar un juicio y una sentencia sobre ellos; y si aquí en la tierra los humanos suelen ser tan imperfectos e injustos para juzgar las causas de sus semejantes, ¿Qué será tratándose de juicios sobre algún espíritu?

26. Os digo nuevamente, que a vosotros sólo os toca ayudarles con vuestra oración y con vuestras buenas obras en el mundo.

27. No sintáis la necesidad de que ellos se manifiesten en alguna forma material en vuestra vida, ya sea tomando un cerebro o de alguna otra manera, porque negaríais la espiritualidad que os he enseñado. Tampoco tengáis determinado día del año para invocarles, no; meditad en que lo espiritual vive fuera del tiempo material y por lo tanto, todo instante podrá ser propicio para aproximaros a ellos a través de la oración espiritual.

28. Cuántos de estos seres a quienes muchas veces habéis imaginado sufriendo turbaciones, son precisamente los que han luchado por acercaros a este camino en la tierra. No lloréis entonces por ellos, y mucho menos tengáis luto porque partieron al valle espiritual; no han mu**to, simplemente se adelantaron unos instantes al momento en que vosotros habréis de partir; así fue dispuesto por Mí, para que os preparasen el camino.

29. Pueblo: ¿Creéis que sea necesario que os diga, que nada tenéis que hacer en los cementerios, y que las lágrimas que sobre las tumbas derramáis, son las lágrimas de la ignorancia, de la materialidad y el fanatismo?

30. El espíritu del que lloráis, vive, y os obstináis en darle por mu**to en aquel cuerpo que desapareció bajo la tierra. Les dais por perdidos,
mientras que ellos, llenos de amor os están esperando para daros testimonio de la verdad y de la vida. Les creéis lejanos o insensibles y sordos ante vuestras luchas y penalidades, y no sabéis cuántos pedruscos van apartando de vuestro paso y de cuántos riesgos os van librando.

31. La ignorancia os obliga a ser ingratos y hasta crueles con vosotros mismos y con los demás, aunque debo deciros: ¿Quién puede ser ignorante después de haber escuchado alguna de mis cátedras?

32. Mi palabra es el rayo de luz que ha de envolveros a todos para que quedéis fundidos en el fuego de mi amor; si después de oírla, la creéis y la ponéis en práctica, quedaréis desde ese instante unidos a todos los que me aman, me creen y glorifican.

33. Os he dicho en mis enseñanzas, que la vida es la vía dolorosa del espíritu, y el término de su existencia en la tierra es su calvario, para que procuréis imitarme, poniendo en práctica mis ejemplos.

34. Dichosos los espíritus que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la materia, experimentan la caricia del Padre como premio a su fortaleza y a su amor. Esos son los que penetran sin tropiezo en la eternidad.

35. Mi palabra en este tiempo ayudará a los hombres a comprender el sentido de mi ley y mi doctrina. El cumplimiento que a ellos dé la humanidad, le proporcionará la felicidad, felicidad del corazón y paz del espíritu, porque la dicha perfecta sólo la encontrará el espíritu en la morada a que él pertenece.
¡Cuántas oportunidades tenéis de ser buenos y útiles a vuestros semejantes! Cada hogar es un campo propicio para sembrar mi semilla; cada ciudad y cada pueblo es como tierra sedienta de caridad y amor, y Yo vengo a convertiros en sembradores para que reguéis de amor y consuelo el mundo y lo sembréis de paz.

36. Obras, palabras, oraciones, son los medios que debéis y podréis emplear para cumplir con la misión de servir y amar a vuestros hermanos.

37. Os he enseñado la oración perfecta, la que es verdadero idioma del espíritu, la que pone al hombre en comunicación directa Conmigo.

38. Os he dado el don de la palabra que es expresión de la luz que hay en el espíritu y del amor que atesora el corazón.

39. Pueblo que me escucháis: No digáis que os estoy pidiendo demasiado, cuando Yo sé mejor que vosotros mismos de lo que sois capaces. Hoy os sentís débiles, torpes, impotentes e indignos, porque examináis vuestro interior y descubrís muchas flaquezas, muchas necesidades que no os dejan sentir el dolor ajeno, pero primero os voy a sanar, a haceros sentir mi paz, a fortalecer vuestro corazón, a limpiar
vuestro camino, y entonces no sentiréis timidez ni tendréis dudas, ni os sentiréis incapaces.

40. Por eso os he dejado un tiempo escuchándome, fortaleciéndoos poco a poco en mi palabra, sin enviaros aún a las comarcas a cumplir vuestra misión; más cuando vuestro espíritu se encuentre saturado de mi esencia, no esperará pruebas ni señales para levantarse, porque sabrá recibir por inspiración cuanto deba hacer.

41. Orad, pueblo, y mientras oráis, Yo derramaré mi paz en todos los pueblos de la tierra, bendeciré vuestros hogares e iluminaré vuestros caminos.

42. Os daré una prueba de que es verdad cuanto os he prometido. ¿Qué prueba será esa? La que veáis realizarse en vuestra vida algo que hace tiempo estáis esperando, algo que para algunos es imposible obtener. A unos les llegará pronto lo ofrecido por Mí; a otros les haré esperar; más en verdad os digo, que no habrá uno que no reciba mi prueba de amor. Cuando esa gracia llegue a cada uno de vosotros, recordaréis mi palabra y aumentará vuestra fe.

43. No desesperéis, no derraméis vuestro llanto, sabed esperar esa hora practicando mi enseñanza, orando y velando.

44. ¿Veis cómo en estos instantes en que eleváis vuestro espíritu, os olvidáis de vuestras p***s y os llenáis de mi paz? Procurad estar siempre delante de Mí, practicad mi doctrina y veréis prevalecer mi paz y mi luz sobre vuestras vicisitudes y trabajos.

45. Comprended que vuestras p***s no son inútiles, que tenéis la misión de templaros espiritual y corporalmente para que podáis formar parte del número de mis sembradores.

46. Los que van a llevar consuelo a los hombres, los que van a levantar a los que han caído, los que van a dar fuerzas a los débiles, tienen que estar iluminados por la luz de la experiencia y tienen que estar fortalecidos en la lucha y en las pruebas. Que no les amedrente ningún cuadro de dolor, que no tiemblen ante la desgracia de un semejante, que no huyan del dolor cuando las manos de sus hermanos se tiendan hacia ellos en demanda de caridad.

47. Allí, entre los que se han endurecido en el vicio y en el dolor, vais a ver surgir a muchos hacia la luz, buscando la regeneración y la espiritualidad; más para que esa inspiración llegue a ellos, tenéis que depositar en su corazón una verdadera prueba de fraternidad, una acción que sea el rayo de luz que ilumine las tinieblas de aquel ser.

48. Comprended entonces, que el dolor que os ha acompañado en muchas formas, ha sido el cincel que interiormente ha estado modelando a vuestro espíritu para el desempeño de una delicada misión.

49. La lección que en este Tercer Tiempo he venido a daros, es un nuevo testamento que quedará unido a los de los tiempos pasados, porque los tres forman una sola revelación.

50. Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir en un solo libro todas mis enseñanzas.

51. Mis siervos espirituales guiarán la mano de mis elegidos para que en ese libro no exista mancha alguna.

52. Las diferencias que entre este pueblo han existido, sus discusiones y su desunión, desaparecerán cuando os profundicéis en el análisis de ese libro y lleguéis a comprender la verdad de mi obra.

53. Hoy no os dais cuenta aún de las consecuencias que vuestra desunión va a ocasionar, pero en verdad os digo que mañana vais a llorar a causa de ello. ¡Cuántas veces os he pedido la unificación de pensamientos, de prácticas, de espíritus; otras tantas han sido las que habéis desoído mi divino consejo!

54. Os he inspirado para que forméis un pueblo, dándoos el nombre del nuevo Israel; os he dado misiones y cargos diversos, para que en vuestra jornada y en vuestras luchas contéis con todos los elementos necesarios, como aconteció con Israel en el Primer Tiempo, cuando cruzó por el desierto en pos de la "tierra prometida" mas no habéis tratado de comprender hasta ahora mis mandatos, ni habéis querido observar el ejemplo de unión que aquel pueblo dejó escrito, ejemplo imborrable porque fueron su armonía y su unión las que lo hicieron vencer las vicisitudes que en su camino encontró.

55. Una nueva "tierra de promisión" os espera a vosotros, pero aún os encontráis distantes de ella. Vais cruzando ya el extenso desierto, dejasteis atrás la esclavitud del Faraón y ya recibisteis la ley; sin embargo no habéis abandonado por completo la idolatría y sin daros cuenta adoráis al "becerro de oro".

56. Tendrán que llegar hasta vosotros las pruebas, los obstáculos y las persecuciones para que despertéis de vuestro sueño. Entonces si estaréis dispuestos para cumplir mis mandatos y seréis celosos para velar por la obra que os he revelado, como en aquel tiempo los israelitas construyeron el tabernáculo y el arca para guardar la ley, porque las pruebas les habían despertado a la luz.

57. Ahora vuestro espíritu será vuestro tabernáculo, y vuestra arca la conciencia. Allí estará mi ley iluminando la senda del pueblo del Señor.

58. No ha surgido en este tiempo un hombre que, imitando a Moisés, camine delante de este pueblo, alentando con prodigios su fe, pero con un poco de preparación podríais sentir la presencia espiritual de Elías, que es quien os guía, os alienta e inspira en esta jornada.

59. Están llorando las multitudes que me escuchan. Sólo Yo sé el porqué de sus quejas, sólo Yo conozco todos los obstáculos y dificultades que a su paso han encontrado y que les van deteniendo.

60. Perseverad, multitudes, sedme fieles y veréis abatidos los obstáculos. Orad y trabajad cada vez con mayor verdad, pureza y perfección, para que en el desempeño de vuestra misión encontréis el consuelo y la fuerza necesaria para sobrellevar las vicisitudes de la vida. Si así camináis, cuando menos penséis miraréis despejado el sendero y desaparecidos los tropiezos.

61. Vosotros sois mis campos donde por ahora crece juntamente el trigo y la cizaña. No es aún la hora de segar; pero cuando llegue, serán juzgadas las obras de cada uno de vosotros; entonces dejaré en la tierra a los buenos discípulos y levantaré de este mundo a quienes no hayan dado frutos de unificación y espiritualidad.

62. Velad y tened en cuenta mi palabra; no por haber recibido de Mí cargos y misiones muy grandes, os confiéis, creyendo que mi justicia nunca puede llegar hasta vosotros. Recordad a David y a Salomón, quienes habiendo sido grandes delante de su pueblo; se durmieron en su grandeza, faltaron a la ley y vieron llegar sobre ellos mi divina justicia, inexorable y sabia, cuando creían que por ser tan amados del Padre, jamás serían tocados por El.

63. Pensad, oh pueblo, en las generaciones nuevas. Pensad en vuestros hijos como lo hicieron los patriarcas, quienes prepararon a sus pueblos para que supiesen recibir la llegada del Mesías.

64. Orad por los que vienen, preparadles con caridad y amor el camino, comprended que ellos tendrán que cumplir misiones aún más elevadas que las vuestras y que será bueno que encuentren una huella de espiritualidad por donde caminar.

65. ¿Cuál será esa huella? La de vuestra vida, la de vuestras obras.

66. Todo espíritu tiene una gran deuda con su Padre. Mi amor por vosotros y mi justicia, os han ofrecido en la tierra esta nueva oportunidad de justificaros delante de Mí, de restituir espiritualmente y de purificaros para que podáis pasar a la siguiente morada.

67. ¡Oh bendito Tercer Tiempo, eres el portador de todo cuanto el mundo necesita para salvarse de su esclavitud! ¡Bienaventurados quienes aprovechen tu luz porque ellos serán salvos!

68. A lo largo de vuestra jornada espiritual Yo os he guiado, os he probado y preparado para la revelación de este tiempo. No serán los hombres quienes organicen al nuevo pueblo de Israel; seré Yo quien lo forme, lo depure, lo eleve y lo envió al mundo a cumplir su misión. Mientras este pueblo va creciendo y se va preparando. Yo le voy iluminando los caminos, abriendo las puertas y derribando los
obstáculos para que pase. Así lo hice con Israel cuando lo saqué de Egipto y lo llevé por el mar y por el desierto.

69. Este pueblo trae la misión de despertar espiritualmente a la humanidad; más cuando haya cumplido, y los hombres se den cuanta del tiempo en que viven, veréis surgir de su corazón un anhelo de luz y de su espíritu un ideal de elevación, que conmoverá la vida humana hasta sus raíces y transformará al mundo.

70. La conciencia será escuchada y obedecida; los llamados del espíritu serán entendidos; los anhelos espirituales serán tomados en cuenta y respetados y en todas partes brillará el deseo ferviente de conocer a Dios, de sentirlo, de acercarse a Él, de sembrar su verdad.

71. Estas profecías habrán de cumplirse entre los hombres, cuando el hambre y la sed espiritual les hayan llevado hasta los límites de su resistencia, cuando, abatida su soberbia, se confiesen delante de su Señor; cuando desciendan de sus tronos, de sus tribunas y de sus sitiales, desde donde han tratado de ignorarme, desde donde me han juzgado y negado, y arrepentidos de sus errores vuelvan sus ojos hacia Mí y me hablen como hijos, a un Padre que les ha estado esperando por siglos y siglos.

72. ¡Hasta donde se ha iluminado el hombre en su materialismo, llegando a negar a quien todo lo ha creado! ¿Cómo ha podido la mente humana ofuscarse a tal grado? ¿Cómo ha podido vuestra ciencia negarme y profanar la vida y la naturaleza, como lo ha hecho?

73. En cada obra que vuestra ciencia descubre, está mi presencia; en cada obra se manifiesta mi ley y se deja escuchar mi voz. ¿Cómo es que estos hombres no sienten, ni ven, ni escuchan? ¿Por ventura es una prueba de adelanto y de civilización el negar mi existencia, mi amor y mi justicia? No estáis entonces más adelantados que los hombres primitivos, que supieron descubrir en cada elemento y en cada maravilla de la naturaleza la obra de un ser divino, superior, sabio, justo y poderoso, al que atribuyeron todo bien en todo lo existente, y por eso lo adoraron.

74. A través de una inteligencia naciente, trataban de comprender lo que sus sentidos corporales recibían; ¿Qué culto perfecto podían ofrecerme? ¿Qué comprensión podían tener de la verdad? Sin embargo, su asombro, su fe y su culto eran recibidos por Mí como las primicias de un extenso campo que mi Espíritu habría de cultivar a través de las eras.

75. Desde entonces hasta ahora, ¡Cuántas lecciones ha dado a la humanidad! ¡Y cuántas revelaciones le he hecho! Sin embargo, cuando esta humanidad ya debiera haber alcanzado la cumbre de la comprensión y cuando su culto debiera ser perfecto, es cuando su ciencia egoísta, soberbia e inhumana se ha levantado para negarme y
cuando los cultos que existen viven en el letargo de la rutina y de las tradiciones.

76. Yo os di el don del libre albedrío y he respetado esa bendita libertad concedida a mis hijos; pero también puse en vuestro ser la luz divina de la conciencia, para que guiados por ella encaucéis vuestros dones; y Yo os digo que en la lucha del espíritu y la materia ha sufrido el espíritu una derrota, una caída dolorosa, que poco a poco lo ha ido alejando más y más de la fuente de la verdad.

77. Mas su derrota no es definitiva, es pasajera, porque del fondo del abismo se levantará cuando ya no pueda soportar su hambre, su sed, su desnudez y sus tinieblas. Más el dolor será su salvación, y oyendo la voz de su conciencia se levantará fuerte y luminoso, ferviente e inspirado, tomando nuevamente sus dones, pero ya no con aquella libertad de aplicarlos al bien o al mal, sino consagrándolos tan sólo al cumplimiento de las leyes divinas, que es el mejor culto que podéis ofrecer a vuestro Padre que tanto os ama.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

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