06/10/2024
Nunca pensé que me convertiría en docente… hasta que lo viví. Fotos en 2011 - 2012 con mi equipo docente en mi primer y segundo año como Directora.
Crecí siendo hija de una docente. Vi de cerca todo lo que implicaba: largas horas de trabajo, dedicación, desafíos, y siempre me pregunté si realmente valía la pena tanto esfuerzo. No le veía el sentido a esta labor… hasta que, de alguna manera, la vida me llevó por ese camino.
Al principio, no lo consideraba mi vocación. Fue algo que sucedió casi por casualidad, pero cuando entré por primera vez a un aula como docente, algo cambió en mí. Vi cómo, con el paso del tiempo, los espacios educativos pueden transformarse, cómo la práctica docente puede evolucionar, y lo más importante, cómo los niños, niñas y jóvenes crecen y aprenden gracias a esos momentos compartidos en el aula.
Me di cuenta de que ser docente es mucho más que enseñar materias. Es crear experiencias, es provocar aprendizajes que marcan, es acompañar a cada estudiante en su camino. Hoy, puedo decir que he encontrado mi verdadera pasión. Me inspira ver cómo pequeñas acciones generan grandes transformaciones en el aula y en la vida de los estudiantes. Lo que antes me parecía una rutina agotadora, ahora lo veo como una oportunidad para cambiar vidas.
Ser docente me ha enseñado que no hay una mayor satisfacción que la de ver cómo un estudiante crece, se supera, y logra lo que antes parecía imposible. Y es ahí cuando todo cobra sentido.
¡Feliz día mundial del docente!
A mis colegas docentes: ¡gracias por su trabajo incansable y por seguir adelante en medio de los retos! Sigamos construyendo juntos un futuro mejor, una lección a la vez.
Midori Gómez