21/10/2021
En el área de medicina obstétrica existen dispositivos para tratar las complicaciones maternas y podemos subrayar la trascendencia de aquellos enfocados en atacar de manera oportuna e inmediata, la principal causa de mortalidad materna: la hemorragia postparto (HPP).
Anteriormente, el protocolo de manejo de la hemorragia postparto indicaba aplicar tratamiento médico en primer instancia (masaje uterino, reposición volumétrica y uso de oxitócicos como la oxitocina y ergometrina) y, en casos graves, se podía recurrir a un tratamiento quirúrgico radical como la histerectomía obstétrica.
Hoy en día, los protocolos internacionales prevén un paso intermedio: el taponamiento endouterino con gasas o balón, que reduce los posibles efectos adversos.
El balón de Bakri es un dispositivo obstétrico que ayuda al control o reducción de la hemorragia uterina postparto, en casos donde es pertinente el uso de un tratamiento conservador. Está hecho de silicona, mide 58 cm de largo, tiene doble luz y una capacidad máxima de hasta 800 ml. Se recomienda que se insufle con 250 a 500 ml, dependiendo del tamaño y la capacidad del útero.
El balón de Bakri permite evacuar la cavidad uterina y medir el sangrado persistente de la paciente, al introducirse transvaginalmente y usar unas pinzas de cuello para sostener el cérvix y guiándolo hasta el fondo uterino con otras pinzas. Se observa una tasa considerable de éxito, sin reportes de complicación debido al uso de este dispositivo.
Si bien existen técnicas obstétricas y dispositivos médicos obstétricos accesibles para afrontar complicaciones del parto como la hemorragia postparto, el principal reto parece la implementación de manera universal en todos los niveles del sector salud.