13/07/2026
El amor del que habla esa pancarta no es sentimentalismo. Es una política del cuidado. Es elegir la reparación frente a la venganza, la dignidad frente al castigo como espectáculo y la transformación frente a la mera represalia.
El punitivismo nace de la promesa de que más castigo traerá más seguridad. Pero la historia nos muestra otra cosa. Castigar más no elimina las causas de la violencia; solo fortalece instituciones que, demasiadas veces, descargan su fuerza sobre los mismos cuerpos: feminizados, personas negras, racializadas, empobrecidas y expulsadas de los márgenes.
Como ha señalado Angela Davis, no podemos confundir justicia con encarcelamiento. Una sociedad no es más justa porque encierre a más personas, sino porque es capaz de reducir las condiciones que producen la violencia: el racismo, la desigualdad, el patriarcado, el abandono y la deshumanización.
Porque cuando amamos el poder, castigamos para dominar.
La paz nunca será el resultado del miedo. Será el fruto de la justicia.