28/03/2025
Desde joven, Ricardo vio la vida como un juego de fuerza y control. No tenía interés en la ternura, la empatía o el amor sincero. Para él, las relaciones no eran conexiones, sino estrategias. A él no le interesaban las mujeres seguras de sí mismas, buscaba vulnerables. Observaba los pequeños gestos de inseguridad, las miradas esquivas, las palabras llenas de dudas. Aprendió a identificar a las chicas que no habían tenido buenas relaciones familiares, que habían sido traicionadas, que anhelaban amor, pero que temían no encontrarlo.
Les decía: "Eres especial, nunca había conocido a alguien como tú”, "Eres la persona con la que siempre soñé, lo nuestro es mágico"... Al principio, se mostraba atento, protector, era el hombre ideal. Las hacía sentirse únicas y amadas. Pero, cuando ellas estaban atrapadas, todo cambiaba. Ricardo comenzaba a moldearlas, a debilitarlas paulatinamente: “Si me dejas, nadie más te va a querer”, “Eres muy fea”, "Mira todo lo que hago por ti, y aún así no lo valoras".
Ricardo buscaba formas para aislarlas de sus amigos y familiares, minaba su autoestima, las hacía dudar de su propio valor. Si sufrían por él, se sentía muy poderoso. Cuando finalmente, ellas se rendían, él solo sonreía. Porque el dolor ajeno era su victoria. Y sin remordimientos, buscaba a la siguiente. Otra mujer frágil a la que le hacía creer que era amor “a primera vista”.
*****************************************
La historia de Ricardo ilustra con precisión cómo el 𝗧𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗡𝗮𝗿𝗰𝗶𝘀𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗣𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 puede llevar a una dinámica destructiva en sus relaciones. Desde la Terapia de Esquemas, se entiende que personas como Ricardo no buscan relaciones afectivas genuinas, sino que las usan como herramientas de control y validación. Detrás de su aparente seguridad y poder, esconde profundas heridas emocionales que moldean su personalidad manipuladora y abusiva.
En Ricardo, los esquemas más relevantes son 𝗗𝗲𝗳𝗲𝗰𝘁𝘂𝗼𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱/𝗩𝗲𝗿𝗴ü𝗲𝗻𝘇𝗮 (una sensación oculta de imperfección que lo impulsa a compensar con superioridad), 𝗣𝗿𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗘𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 (una creencia de que nadie lo amará realmente, llevándolo a relaciones superficiales) y 𝗙𝗿𝗮𝗰𝗮𝘀𝗼 (miedo a no ser especial o exitoso, lo que lo hace buscar validación constante). Para evitar el dolor de estos esquemas, Ricardo ha construido una máscara de grandiosidad y control, reforzada por el 𝗘𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗱𝗶𝗼𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱, que lo hace sentirse por encima de los demás, y el de 𝗜𝗻𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗔𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹/𝗗𝗶𝘀𝗰𝗶𝗽𝗹𝗶𝗻𝗮, que lo lleva a evitar cualquier tipo de frustración o esfuerzo emocional.
En términos de modos de esquema, Ricardo opera principalmente desde su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗔𝘂𝘁𝗼𝗮𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗮𝗱𝗼, en el que se percibe como superior y justifica el daño que causa a los demás. También activa su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗕ú𝘀𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗰𝗶ó𝗻, en el que manipula a sus parejas para sentirse admirado y deseado, pero cuando una relación le exige conexión emocional, entra en 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗣𝗿𝗼𝘁𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗱𝗼, desconectándose afectivamente y descartando a la persona. Estos modos lo mantienen atrapado en un ciclo de conquista, manipulación y abandono, repitiendo su historia una y otra vez.
Desde la Terapia de Esquemas, el principal desafío con alguien como Ricardo es ayudarlo a reconectar con su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗡𝗶ñ𝗼 𝗩𝘂𝗹𝗻𝗲𝗿𝗮𝗯𝗹𝗲, la parte de sí mismo que ha aprendido a ocultar porque teme el rechazo y la insuficiencia. A través de técnicas como imaginería rescriptiva, trabajo con sillas y confrontación empática, la terapia busca debilitar sus modos desadaptativos y fortalecer su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗔𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼 𝗦𝗮𝗻𝗼, permitiéndole desarrollar relaciones basadas en la autenticidad y no en la manipulación.
Ps. Patricia Ugarte,
www.cetep-esquemas.com