Hablando de Esquemas con Xóchitl Cuevas sobre Adicción al S**o y Terapia de Esquemas...
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Hablando de Esquemas con... Isaac Pollorena sobre Nuestros propios Demonios: Los Modos Críticos en el Terapeuta
21/10/2025
Leandro (35) siempre ha tenido dificultades para confiar. En el trabajo evita compartir ideas por miedo a que otros se las apropien, y si alguien lo elogia piensa que busca manipularlo y que detrás de ello hay algún interés. En casa, revisa el celular de su esposa y, con sus amigos mantiene una distancia prudente, convencido de que tarde o temprano le darán la espalda.
De niño, su padre le prometía cosas y nunca se los cumplía; su madre revelaba los secretos que él le había confiado, y su hermana les contó entre risas a sus amigas que le habían hecho la circuncisión. Aquellas traiciones y deslealtades tempranas le enseñaron que la confianza es peligrosa. Hoy, Leandro anhela cercanía, pero vive analizando gestos y palabras, esperando la decepción que, de algún modo, lo encuentra.
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El esquema de Desconfianza/Abuso incluye dos componentes:1) la expectativa de daño (abuso) y 2) la expectativa de traición o engaño (desconfianza). En este texto me centraré solo en la desconfianza, donde el individuo no necesariamente ha sido victima de humillaciones y maltratos, pero sí ha crecido en entornos donde la confianza se quebraba con frecuencia como: promesas incumplidas, secretos traicionados, manipulación o incoherencia entre palabras y acciones. Estas experiencias enseñan al niño que confiar es quedar expuesto, por lo que aprende a protegerse manteniendo la sospecha.
Es importante distinguir este esquema con el Trastorno de Personalidad Paranoide (TPP). En la desconfianza del esquema, la sospecha surge del miedo a ser traicionado o herido, pero no de una convicción fija. Existe autocrítica y posibilidad de insight ya que el paciente puede reconocer su tendencia a desconfiar, aunque no logre controlarlo. Además, la desconfianza no es generalizada, sino que se activa en vínculos significativos.
En cambio, en el TPP, la desconfianza se ha cristalizado como una estructura permanente. No hay conciencia de distorsión, y el sujeto percibe su visión como realista y necesaria. La emoción predominante no es el miedo, sino la ira y la hostilidad defensiva, acompañadas de una interpretación rígida y justificatoria de la realidad.
El trabajo terapéutico con la desconfianza esquemática busca generar experiencias relacionales seguras donde el paciente aprenda a distinguir entre peligro real y percibido. A través de la reparentalización limitada, la confrontación empática y la imaginería rescriptiva, el trabajo de sillas y otras, el terapeuta ofrece una nueva vivencia: la posibilidad de confiar sin perderse ni ser traicionado.
Ps. Patricia Ugarte
Entrenadora certificada por la International Society of Schema Therapy, ISST
www.cetep-esquemas.com
21/10/2025
Seguramente muchos ya conocen el libro “𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝗹𝗼 𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀” de John Philip Louis y Karen McDonald Louis, este texto nos dio un marco claro para comprender el origen y la prevención de los esquemas desadaptativos tempranos (EDT) en la crianza. El libro que hoy les comento “𝗧𝗲𝗿𝗮𝗽𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝗷𝗼́𝘃𝗲𝗻𝗲𝘀: 𝗟𝗮 𝗴𝘂𝗶́𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗻𝗮𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹𝗮𝗻 𝘁𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮”, puede entenderse como una continuación: si en la niñez esas necesidades no fueron suficientemente atendidas, en la 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗲𝘇 𝘁𝗲𝗺𝗽𝗿𝗮𝗻𝗮 (17 a 30 años, aprox.) los 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀 ya están 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀, 𝗳𝗿𝗲𝘀𝗰𝗼𝘀 y 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀, mostrando su 𝗰𝗮𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗲𝗿 𝗱𝗶𝘀𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 en las 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗷𝗮, 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱𝗲𝘀, 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼, 𝗱𝗶𝗻𝗲𝗿𝗼 y en la 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱.
Lo valioso de esta propuesta de May Yvette Ray, es que ilumina una etapa que solía quedar en la sombra o como un vacío en el modelo que es la transición de la adolescencia a la adultez, donde los 𝗷𝗼́𝘃𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻 por primera vez el 𝗽𝗲𝘀𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀. En ellos, los EDT ya están presentes, pero aún conservan una 𝗽𝗹𝗮𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 que los hace susceptibles al 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼. Por eso, esta fase representa una 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘁𝗲𝗿𝗮𝗽𝗲́𝘂𝘁𝗶𝗰𝗮 única, en la que es posible intervenir antes de que los esquemas se 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗼𝗹𝗶𝗱𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀 𝗿𝗶́𝗴𝗶𝗱𝗮𝘀 que definan su vida adulta.
En este sentido, este material explora problemáticas actuales como la adicción a la aprobación, la confusión de identidad y propósito, la ansiedad por el rendimiento y los patrones afectivos disfuncionales que emergen al inicio de la adultez. Es un libro que no solo explica el dolor de esta generación, sino que también brinda herramientas prácticas para acompañar su crecimiento emocional y transformación personal.
Este libro puede compartirse con los padres de nuestros pacientes adultos jóvenes, ya que les permitirá comprender con empatía lo que sus hijos están viviendo y acompañarlos con sensibilidad en una 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮 𝗳𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝘂𝗯𝗲𝘀𝘁𝗶𝗺𝗮𝗱𝗮. Además, ofrece una valiosa orientación para los 𝘁𝗲𝗿𝗮𝗽𝗲𝘂𝘁𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀 que también son padres y que, al identificar los esquemas de sus hijos, podrían pensar que ya es demasiado tarde para reparar. El texto demuestra que 𝗮𝘂́𝗻 𝗵𝗮𝘆 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗻𝗮𝗿, 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼𝗿𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼𝘀 y un marco claro para apoyar a los hijos desde una reparentalización directa, capaz de transformar los esquemas desadaptativos en esquemas positivos.
𝗠𝘁𝗿𝗮. 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗨𝗴𝗮𝗿𝘁𝗲, 𝗜𝗦𝗦𝗧
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05/05/2025
La imagen que aparece en este post representa un momento crucial en el proceso terapéutico: 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐝𝐨. La mujer, al centro, desde su modo 𝐀𝐝𝐮𝐥𝐭𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐚, se detiene con atención a observar los modos disfuncionales que emergen en ella cuando se activan sus esquemas. Estar en terapia le permite, cada vez con mayor claridad, reconocerlos y gestionarlos, evitando confundir sus emociones o dejarse arrastrar por el sufrimiento que antes afectaba su vida.
A su izquierda, aparece el modo 𝐍𝐢𝐧̃𝐚 𝐕𝐮𝐥𝐧𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞, encogida y herida, portadora de los dolores más profundos como abandono, rechazo, desamparo. Al centro, la 𝐍𝐢𝐧̃𝐚 𝐄𝐧𝐨𝐣𝐚𝐝𝐚 grita con fuerza, exigiendo justicia, atención y validación por todo aquello que le fue negado. Ambas partes (𝐦𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐟𝐚𝐧𝐭𝐢𝐥𝐞𝐬) necesitan ser vistas, comprendidas, contenidas y acompañadas por la 𝐀𝐝𝐮𝐥𝐭𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐚.
Abajo a la izquierda, el modo 𝐂𝐫𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐏𝐮𝐧𝐢𝐭𝐢𝐯𝐨 que señala con dureza. Es esa voz interior que juzga, avergüenza y castiga, repitiendo mensajes irracionales del pasado y que hoy se manifiestan atacándola. A la derecha, el modo 𝐏𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐀𝐥𝐞𝐣𝐚𝐝𝐨, frío y cerrado, representa la desconexión emocional para evitar el dolor. Más abajo, el 𝐏𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐄𝐯𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨, difuso y encapuchado, encarna la evasión, la huida, el camuflage para no estar o ser visto.
𝐋𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐯𝐚𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐨𝐝𝐨𝐬‧ 𝐀𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨, 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚, 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐚 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞‧ Esta es la esencia de la 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐝𝐨: identificar qué parte interna está activa, comprender de dónde viene y así tener la posibilidad de controlarlos (𝐆𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐨𝐝𝐨). Desde esta parte Saludable, comienza un verdadero proceso de transformación. Porque 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐝𝐨 𝐬𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐪𝐮𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐝𝐞𝐫 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐚, a fragmentarse y a no dirigir caóticamente la vida de la persona.
Cuando se inicia el proceso terapéutico, la 𝐀𝐝𝐮𝐥𝐭𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐍𝐢𝐧̃𝐚 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐳 (los modos saludables) son casi imperceptibles. El mundo interno está 𝐝𝐨𝐦𝐢𝐧𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐚𝐟𝐫𝐨𝐧𝐭𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐲 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬. Sin embargo, a través del trabajo terapéutico, se logra desarrollar y fortalecer este modo saludable y con ello, los otros disfuncionales comienzan a reducir su impacto. Ya no tienen el mismo poder y no pueden seguir perpetuando los nefastos esquemas desadaptativos tempranos que se formaron por experiencias tempranas negativas.
𝐏𝐬‧ 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐔𝐠𝐚𝐫𝐭𝐞, 𝐈𝐒𝐒𝐓
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28/03/2025
Desde joven, Ricardo vio la vida como un juego de fuerza y control. No tenía interés en la ternura, la empatía o el amor sincero. Para él, las relaciones no eran conexiones, sino estrategias. A él no le interesaban las mujeres seguras de sí mismas, buscaba vulnerables. Observaba los pequeños gestos de inseguridad, las miradas esquivas, las palabras llenas de dudas. Aprendió a identificar a las chicas que no habían tenido buenas relaciones familiares, que habían sido traicionadas, que anhelaban amor, pero que temían no encontrarlo.
Les decía: "Eres especial, nunca había conocido a alguien como tú”, "Eres la persona con la que siempre soñé, lo nuestro es mágico"... Al principio, se mostraba atento, protector, era el hombre ideal. Las hacía sentirse únicas y amadas. Pero, cuando ellas estaban atrapadas, todo cambiaba. Ricardo comenzaba a moldearlas, a debilitarlas paulatinamente: “Si me dejas, nadie más te va a querer”, “Eres muy fea”, "Mira todo lo que hago por ti, y aún así no lo valoras".
Ricardo buscaba formas para aislarlas de sus amigos y familiares, minaba su autoestima, las hacía dudar de su propio valor. Si sufrían por él, se sentía muy poderoso. Cuando finalmente, ellas se rendían, él solo sonreía. Porque el dolor ajeno era su victoria. Y sin remordimientos, buscaba a la siguiente. Otra mujer frágil a la que le hacía creer que era amor “a primera vista”.
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La historia de Ricardo ilustra con precisión cómo el 𝗧𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗡𝗮𝗿𝗰𝗶𝘀𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗣𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 puede llevar a una dinámica destructiva en sus relaciones. Desde la Terapia de Esquemas, se entiende que personas como Ricardo no buscan relaciones afectivas genuinas, sino que las usan como herramientas de control y validación. Detrás de su aparente seguridad y poder, esconde profundas heridas emocionales que moldean su personalidad manipuladora y abusiva.
En Ricardo, los esquemas más relevantes son 𝗗𝗲𝗳𝗲𝗰𝘁𝘂𝗼𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱/𝗩𝗲𝗿𝗴ü𝗲𝗻𝘇𝗮 (una sensación oculta de imperfección que lo impulsa a compensar con superioridad), 𝗣𝗿𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗘𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 (una creencia de que nadie lo amará realmente, llevándolo a relaciones superficiales) y 𝗙𝗿𝗮𝗰𝗮𝘀𝗼 (miedo a no ser especial o exitoso, lo que lo hace buscar validación constante). Para evitar el dolor de estos esquemas, Ricardo ha construido una máscara de grandiosidad y control, reforzada por el 𝗘𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗱𝗶𝗼𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱, que lo hace sentirse por encima de los demás, y el de 𝗜𝗻𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗔𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹/𝗗𝗶𝘀𝗰𝗶𝗽𝗹𝗶𝗻𝗮, que lo lleva a evitar cualquier tipo de frustración o esfuerzo emocional.
En términos de modos de esquema, Ricardo opera principalmente desde su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗔𝘂𝘁𝗼𝗮𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗮𝗱𝗼, en el que se percibe como superior y justifica el daño que causa a los demás. También activa su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗕ú𝘀𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗰𝗶ó𝗻, en el que manipula a sus parejas para sentirse admirado y deseado, pero cuando una relación le exige conexión emocional, entra en 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗣𝗿𝗼𝘁𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗱𝗼, desconectándose afectivamente y descartando a la persona. Estos modos lo mantienen atrapado en un ciclo de conquista, manipulación y abandono, repitiendo su historia una y otra vez.
Desde la Terapia de Esquemas, el principal desafío con alguien como Ricardo es ayudarlo a reconectar con su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗡𝗶ñ𝗼 𝗩𝘂𝗹𝗻𝗲𝗿𝗮𝗯𝗹𝗲, la parte de sí mismo que ha aprendido a ocultar porque teme el rechazo y la insuficiencia. A través de técnicas como imaginería rescriptiva, trabajo con sillas y confrontación empática, la terapia busca debilitar sus modos desadaptativos y fortalecer su 𝗠𝗼𝗱𝗼 𝗔𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼 𝗦𝗮𝗻𝗼, permitiéndole desarrollar relaciones basadas en la autenticidad y no en la manipulación.
Ps. Patricia Ugarte,
www.cetep-esquemas.com
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