04/03/2026
Un niño con baja tolerancia a la frustración no es “berrinchudo” ni “malcriado”… es un pequeño que aún está aprendiendo a manejar lo que siente.
Puede enojarse fácilmente cuando algo no le sale como quiere, llorar ante pequeños errores o rendirse rápido cuando algo le cuesta trabajo. Detrás de esas reacciones hay emociones intensas que todavía no sabe regular.
La buena noticia es que la tolerancia a la frustración se enseña, se acompaña y se fortalece. Con paciencia, límites claros y guía adecuada, los niños aprenden a esperar, intentar de nuevo y confiar en sus capacidades. 💛
En Centro de Estimulación y Desarrollo Integral Neki trabajamos día a día para desarrollar habilidades emocionales que les permitan crecer seguros y resilientes.
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