La Conquista Espiritual de México

La Conquista Espiritual de México La historia sobre la evangelización a los nativos por parte de las órdenes mendicantes en la Nueva España.

EL SILENCIO DE FRAY JUAN DE ZUMÁRRAGA SOBRE EL ACONTECIMIENTO GUADALUPANOESPACIO GUADALUPANO NOVOHISPANO ( # 9) ¿Existen...
20/07/2026

EL SILENCIO DE FRAY JUAN DE ZUMÁRRAGA SOBRE EL ACONTECIMIENTO GUADALUPANO

ESPACIO GUADALUPANO NOVOHISPANO ( # 9)


¿Existen documentos de fray Juan de Zumárraga que hablen de la aparición Guadalupana?

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Israel Octavio Hernández
Investigador de historia novohispana y administrador de la página La Conquista Espiritual de México.

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¿Pérdida de documentos?

Según varios investigadores como por ejemplo, el académico dr. Enrique González González¹, gran parte de los archivos y diarios personales de Zumárraga se extraviaron, fueron enviados a España para su revisión o destruidos durante las primeras décadas de la evangelización, y es válido argumentar que la falta de un documento no equivale a la falsedad del evento, considerando la caótica transición política y administrativa de esa época. Tenemos por ejemplo las obras de fray Bernardino de Sahagún, dónde fueron desaparecidas algunas de sus obras, pues según las leyes virreinales “No debían consentir que fueran impresos ni vendidos libros que tuvieran relación con los indios sin autorización expresa de su majestad”². De igual manera, la Real Cédula del siglo XVI que se encuentra en los archivos de Indias de Sevilla prohibía los libros de Sahagún:

“.... Y aunque se entiende que el celo del dicho fray Bernardino había sido bueno, y con deseo que su trabajo sea fruto, ha parecido que no conviene que este libro se imprima ni ande de ninguna manera en esas partes, por algunas causas de consideración; y así os mandamos que luego que recibáis esta nuestra cédula, con mucho cuidado y diligencia procureis haber estos libros, y sin que de ellos quede original ni traslado alguno, los envieis á buen recaudo en la primera ocasión a nuestro consejo de las indias, para que en él se vean; y estaréis advertido de no consentir que por ninguna manera persona alguna escriba cosas que toquen las supersticiones y manera de vivir que esos indios tenían, en ninguna lengua.”³

Pero claro que Sahagún contaba con copias o borradores que sí pudieron salvarse y ser públicos ya hasta el siglo XX. “De hecho, un gran número de obras concernientes al México antiguo van a ser confiscadas, censuradas o simplemente hundidas en el olvido, al negárseles la licencia para imprimirlas. Que las crónicas de Juan de Tovar (1579) y de Diego durán (1581) desaparecen luego de su envío a España, así como los manuscritos de la historia general de Sahagún”.⁴

Hay algunos investigadores que han dicho que probablemente sí haya existido documentos de Zumárraga que hablara sobre el acontecimiento guadalupano, y refieren que el Sr. Arzobispo D. Fr. García de Mendoza (1602-1604) leía con gran ternura los autos y procesos originales de la Aparición, pero realmente no hay constancia de eso más que por dicho popular de la época. También se cuenta que fray Pedro Mezquia, franciscano, vio y leyó en el Convento de Vitoria “dónde tomó el hábito el Sr. Arzobispo Zumárraga”, escrita por este prelado a los religiosos de aquel convento, la historia de la Aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, “según y como aconteció”... El padre Mezquia partió para España y ofreció traer a su vuelta el documento; pero no lo halló, que parecía haberse perdido en un incendio que padeció el archivo en el Convento.⁵

Claro, esos sólo son rumores pero no hay realmente un documento que lo avale, y no se puede uno fiar de sólo eso. Bueno, ahora dejemos los rumores aún lado y vayamos con documentos que, aunque requieren de más estudio, son importantes para el tema que estamos tratando.

Este extracto es tomado de las páginas. 255-262 del libro “Documentos Guadalupanos del Siglo del Silencio (1531-1666)” por José de Jesús Hernández Roldán:

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“En este estudio estamos dejando de lado rumores de documentos que podrían existir, o pudieran haber existido pero que no se han podido leer ni analizar. Algunos de los documentos que con más interés se han buscado, son los presuntos autos sobre las apariciones levantados por Zumárraga, así como su carta a los franciscanos de Vitoria, reportados ambos, pero no encontrados hasta ahora.

Lo que estudiaremos a continuación son algunos documentos que sí existen y que consideramos serían de gran importancia para los estudios guadalupanos, si bien no todos serían de primera fuerza. Falta, sin embargo, determinar algunas características de estos documentos, para considerarlos válidos. Aquí modificamos la forma de estudiarlos, pues carecemos de elementos que nos permitan evaluar su fuerza probatoria. Mientras haya dudas sobre un documento, no nos atreveremos a decir que puede probar el mismo, hasta que no estén despejadas aquellas. Por lo tanto, como aspecto final de cada documento expondremos tres puntos a estudiar, en lugar de la fuerza probatoria.

¿Por qué no descartamos estos documentos?

….estos documentos que requieren más estudio, y que son aquellos en que el contenido guadalupano no es ambiguo, y que tienen altas probabilidades de hacer piezas importantes para el estudio documental guadalupano, pero algunos datos relativos a su autoría y sobre todo a su fecha de composición no están claros. Si un documento dice “se apareció la Virgen de Guadalupe” es importante para nuestro interés y fue escrito entre 1531 y 1648. Pero si la fecha en que fue escrita no está clara, lo consideramos como un documento “probablemente” de primera, segunda o tercera fuerza, según sea el caso.

CARTA DE FRAY JUAN DE ZUMÁRRAGA A MOTOLINÍA

FORMA:
Se trata de una pieza de correspondencia

CONTENIDO:
Por su importancia transcribimos el texto completo de esta carta:

«Jesús, María, José y Phrancisco

México y Noviembre 2 de 1535.- Hermano mío en Nuestro Padre San Phrancisco, doy gracias a Dios Nuestro Señor porque acabaron bien el Capítulo de esta Santa Casa. Saludo a mis hermanos en Nuestro Señor Jesucristo porque nos phavorece y nos ayuda con su santa gracia, porque cada día vemos los pavores que nos dispensa en la conversión de los gentiles y pecadores con la aparición de María Sma. De Guadalupe que ha traído a la conversión a tantos de la idolatría. Esta Madre de Dios es Nuestra Madre desque está en el Nuestro Oratorio e agora en la Sta Catedral, se están phaciendo grandes e muchos milagros de alma e de cuerpo. Está acabada la Capilla del Cerro del Tepeyacatl para colocar a la Virgen Sma. Es mi mayor deseo que V.P.M.R.⁶. me acompañe juntamente con los Padres que agora hoviedere en el Convento para pasar la Sagrada Imagen a la dicha Capilla e nos acompañaron también los hermanos Fr. Martín de la Coruña, Fr. Antonio de Segovia e Fr. Bernardo que agora están en esta Sta. Casa. No se olvide de pedir a Dios por Nuestro hermano fray Martín de Valencia e espero las letras de V.P.M.R. para disponer el día en que havremos de phacer la dicha traslación. Me encomiendo a sus oraciones e de todo corazón lo bendice su hermano en JesuChristo.

Fray Juan de Zumárraga (rúbrica)

M.R.P.G.E P.

Fr. Toribio de Venavente

Huejotzingo»⁷

AUTORÍA:
La carta lleva una firma que efectivamente parece de fray Juan de Zumárraga.

DATACIÓN:
De ser auténtica, la carta es del 2 de noviembre de 1535.

El documento se encuentra en el Seminario Palafoxiano en Puebla, el documento no está escrito en papel, sino en una especie de cartón, parece ser que el documento no es el original sino una copia, se requiere de un análisis más completo para determinar su autenticidad.

Parece ser que las autoridades del Seminario no hablaron del documento a las autoridades de la Basílica de Guadalupe o del Arzobispado de México. El año 2013, visitó el Centro de Estudios Guadalupanos UPAEP el canónigo Eduardo Chávez Sánchez (postulador de la causa de canonización de Juan Diego y director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos) y él no conocía este documento.

Hay varias incógnitas sobre este documento que deben ser despejadas antes de poder considerarlo auténtico y dentro del corpus documental guadalupano.”

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Ahora, si Zumárraga no escribió ningún documento sobre el acontecimiento guadalupano, ¿Que pudiera haberlo orillado a eso?

Sobre este sorprendente silencio de Zumárraga podría ser que las preocupaciones inmediatas del Obispo eran la organización pastoral, la defensa de los indígenas frente a los abusos de los conquistadores y la erradicación de lo que ellos llamaban prácticas idolátricas. El fenómeno mariano en el Tepeyac, aunque importante, también pudo haber sido visto como un asunto pastoral local que no requería ser registrado en la correspondencia oficial o tratados teológicos europeos.

Por otro lado, el Obispo, como prelado, tenía la responsabilidad de evitar que se promoviera una devoción malentendida que pudiera confundirse con el politeísmo indígena. Por ello, es teológicamente comprensible que haya preferido observar primero los frutos pastorales y el fervor de los conversos antes de emitir declaraciones formales o escritos que documentaran el origen prodigioso del evento. Ya Bernardino de Sahagún había manifestado su inconformidad con el sincretismo que se había hecho en el Tepeyac por parte de los nativos al ver en la guadalupana a su antigua Tonantzin⁸ (Coatlicue).

¿Qué hay del supuesto comentario de Zumárraga contra los milagros?

«Ya no quiere el Redentor del mundo que se hagan milagros, porque no son menester, pues está nuestra santa fe tan fundada por tantos millares de milagros como tenemos en el Testamento Viejo y Nuevo».⁹

Según algunos eruditos afirman que ese texto no es autoría de Zumárraga.
Joaquín García Icazbalceta comenta que la carta, es seguro que no la escribió Zumárraga, aunque sí fue compilada y mandada a imprimir por él¹⁰, claro, eso de ninguna manera significa que el Obispo esté en contra del milagro guadalupano, pues realmente en el contexto teológico de Zumárraga en algunos de sus escritos, expresaba cierta reserva hacia la multiplicación de milagros espectaculares en una época donde la fe ya estaba establecida por las Escrituras. Sin embargo, esto refleja su postura teológica frente a la credulidad popular en Europa, lo cual no descarta que reconociera una manifestación mariana providencial y de inculturación específica para el pueblo novohispano.

Por otro lado, para la Iglesia, este silencio es compensado por otros testimonios tempranos irrefutables como el Nican Mopohua (relato en náhuatl atribuido al indígena Antonio Valeriano) y el Códice Escalada (1548). Estos documentos corroboran para la Iglesia Católica, la historicidad de las apariciones y la figura de San Juan Diego.

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Notas y referencias

1 - Dr. Enrique González González
Investigación en humanidades
El doctor Enrique González González comenzó en 1969 sus estudios en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (FFYL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Obtuvo el grado de doctor en Historia por la Universidad de Valencia en 1991 con la mención apto cm laude.

De 1974 a 1977, impartió clases en el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente de la UNAM. En la FFyL, comenzó a dar clases en la licenciatura en 1985, y en el posgrado en 1991. En 1983, se integró al Centro de Estudios Sobre la Universidad (CESU), hoy Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE), del cual es investigador titular “C” desde el año 1998.

Como docente e investigador, se ocupa de temas centrales como: la historia de la universidad en México y de las universidades del mundo hispánico; el humanismo renacentista y sus ecos en el nuevo mundo. En 1998, inauguró el rubro de Humanismo europeo y cultura novohispana. Hoy en día, dicta el Seminario de Historia de México, siglos XVI-XVII.

Coordinó el Seminario de Historia Colonial de 1991 a 2006, iniciado en el CESU en 1985, con investigadores y estudiantes dispuestos a realizar tesis en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, sobre las universidades y los colegios coloniales.

2 - Gobernación espiritual y temporal de las indias. Lib. I, título XII, núm. 38. Citado por G. Baudot, op. cit, p. 488. (Ver La conversión de los indios de Nueva España por Christian Duverguer, p. 38-40).

3 - La conversión de los indios de Nueva España, Christian Duverguer, p. 38-40. Fondo de Cultura Económica, 1a edición en español, México 1993).

4 - Ibídem.

5 - Joaquín García Icazbalceta, Carta acerca del origen de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México, cap. 11, Porrúa 2010, p. 44.

6 - Siglas de “Vuestra Paternidad Muy Reverenda”.

7 - Rebollar Chávez, J. (1982) Importantísimo documento Guadalupano. Carta del Ilmo. Sr. D. Juan de Zumárraga al R. P. Motolinía. Sin datos de editor.

8 - Bernardino de Sahagún, Apéndice “Adición sobre supersticiones” del Libro XI de La Historia General de las Cosas de la Nueva España.

9 - Fray Juan de Zumárraga, Regla Cristiana, 1547.

10 - Joaquín García Icazbalceta, Carta acerca del origen de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México, cap. 12, Porrúa 2010, p. 46.

Particularmente en esta página, no estamos de acuerdo que al nativo se le haga ver como un ser no pensante, irracional, ...
14/06/2026

Particularmente en esta página, no estamos de acuerdo que al nativo se le haga ver como un ser no pensante, irracional, nada inteligente, sin raciocinio, cómo en está ilustración del caricaturista ya fallecido Rius.
Realmente es un insulto y falta de respeto para nuestros pueblos originarios.

IRREGULARIDADES PROCESALES DE LA INFORMACIÓN DE 1556. (DESCUIDO, PRECIPITACIÓN E ILEGALIDAD. FABRICACIÓN AL GUSTO DEL AR...
09/06/2026

IRREGULARIDADES PROCESALES DE LA INFORMACIÓN DE 1556.
(DESCUIDO, PRECIPITACIÓN E ILEGALIDAD. FABRICACIÓN AL GUSTO DEL ARZOBISPO)

ESPACIO GUADALUPANO NOVOHISPANO ( #8)


Por: Jesús Hernández Roldán.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Maestría en Historia (con la tesis “El culto guadalupano en Puebla de los Ángeles 1531-1738”). Cédula profesional 09945807.
2024 - actualmente: Universidad de Murcia Doctorado en Historia, Geografía e Historia del Arte (en curso).

Tomado de su libro: Documentos guadalupanos del siglo del silencio (1531-1666), UPAEP. 2018.

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Información del arzobispo Montúfar sobre el sermón de fray Francisco de Bustamante

Se trata de un documento oficial del arzobispado de México.
Es una información en la que se recoge el testimonio de nueve personas.

Los testigos declaran lo que oyeron decir en sermón público al provincial franciscano fray Francisco de Bustamante. Dicho sermón, según nuestro documento, tuvo lugar el 8 de septiembre de 1556 y fue pronunciado en respuesta a un sermón pronunciado dos días antes por el Arzobispo de México fray Alonso de Montúfar. En resumen, Montúfar apoyando la devoción a la Virgen del Tepeyac y Bustamante denostándola, por considerarla idolátrica y criticando la labor guadalupana del Arzobispo. Los testigos asientan que el culto es muy notorio y que el sermón de Bustamante suscitó el escándalo de sus oyentes¹.

Damos un panorama general del descubrimiento de este documento y la información que contiene. Advertimos al lector que son realmente pocos los libros que se dedican a estudiar a fondo este documento.

El conflicto entre Montúfar y Bustamante (que por el documento parece cosa bastante grave) jamás entre 1556 y 1884 (más de tres siglos) es mencionado ni siquiera ligeramente por alguno de los muchos autores que existieron durante la Colonia y el México independiente. Se quiere enarbolar como argumento contra la creencia en las apariciones guadalupanas la afirmación original de Muñoz y reforzada por Icazbalceta de que “nadie la menciona antes de Sánchez” lo cual es inexacto.

Sin embargo, sí que es cierto para el conflicto Montúfar-Bustamante; aquí sí ningún autor, ni indio, mestizo o español hizo jamás una alusión a tal conflicto, y mucho menos a que la causa fue el culto guadalupano. Autores de la talla de Sahagún, Motolinía, Mendieta, Las Casas, Florencia, Boturini, Cabrera y Quintero, Muñoz, Mier, etc; nunca estuvieron enterados de tal asunto, y si lo estuvieron no escribieron una sola línea al respecto, y nótese que hablamos de seglares y de miembros de distintas órdenes religiosas.

La información de 1556 fue conocida hasta 1888 en su totalidad, habiendo existido antes una publicación con fragmentos de la misma en 1884². Según José María Ágreda y Sánchez, el documento fue conocido desde mediados del siglo XIX por el Arzobispo de México don Manuel Posada y Garduño, y este le habría dado a entender la existencia de dicho documento a José Fernando Ramírez pero sin permitirle la lectura del mismo³.

Hubo dos ediciones anónimas de este documento, en 1888 y 1891, acompañadas de anotaciones antiaparicionistas que se delatan a sí mismas como basadas en algunos casos en la carta antiaparicionista de Icazbalceta⁴. Mons. Vera publicó una edición de tendencia aparicionista en 1890 ⁵, y a partir de esa década el documento pasa a ser conocido y comentado.

Dado que Icazbalceta se valió de este documento para cuestionar la historicidad de la tradición guadalupana, sus contestadores inmediatos abordaron ese aspecto de la polémica, pero no intentaron hacer un análisis del documento mismo en cuanto a su veracidad o falsedad. La generación posterior de apologistas tampoco lo hace.

Irregularidades jurídicas.

Será Edmundo O’Gorman el primero en hacerlo en su “Destierro de Sombras”. Ya que el documento es de letra del siglo XVI, él no pone en duda que sea un documento auténtico. Lo que expone son irregularidades en el proceso, que resumimos.

1o - Que el interrogatorio no lo redactó un fiscal, notario o el Arzobispo Montúfar, sin el bachiller Puebla, quien también funge como testigo, y en su declaración afirma que el arzobispo le mandó participar en el proceso contra su voluntad, so pena de excomunión⁶.

2o - A cuatro testigos les tomó el juramento de rigor el notario apostólico Francisco de Zárate (Juan de Mesa, Juan de Salazar, Marcial de Contreras y el bachiller Puebla), a los demás se los tomó personalmente el Arzobispo Montúfar.

3o - Que el notario apostólico Zárate, solo pone su firma al final del testimonio de Juan de Masseguer, y dicha firma falta en los otros testimonios.

4o - (Esto es muy notorio), que Montúfar firma las actas de las declaraciones de Juan de Mesa, Alvar Gómez de León y Juan de Masseguer, y las otras seis no están autorizadas con la firma del Arzobispo ni con la del notario, y solo presentan las firmas del testigo.

5o - O'Gorman encuentra extraño que Montúfar no mandara llamar a otras personas implicadas en las declaraciones, personas mencionadas por algunos testigos. Nosotros también encontramos extraño que no se hubiera llamado a declarar, por ejemplo, al llamado “indio Marcos” mencionado escuetamente por uno de los testigos.

6o - También señala O’Gorman que si el Arzobispo hubiera querido defenderse, hubiera buscado que el virrey y los oidores prestaran su testimonio. Ciertamente lo hubiera intentado, y dado el escándalo desatado por el sermón de Bustamante, aquellos se hubieran prestado a darlo.

7o - Que la anotación de “Suspéndase y la parte es muerto”, que declara concluido el proceso, está únicamente anotada por el Arzobispo y no consta la firma de un testigo o de un notario. Para O’Gorman es impensable que el Arzobispo diera fin de manera unilateral a este proceso ⁷.

La conclusión de O’Gorman es importante:

“Todas las irregularidades que le hemos señalado a las diligencias de la Información indican el descuido, la precipitación, la ilegalidad y la parcialidad con que obró el Arzobispo. Puede afirmarse, entonces, que vista la vulnerabilidad legal de los procedimientos y el secreto en que se llevaron a cabo, se trata de un documento que el prelado se fabricó a su gusto. Sin la intención de divulgarlo y solo la de utilizarlo que de él le conviniere en el caso de tener que hacerlo. Vamos a concluir, entonces, que en el expediente de la Información tenemos un documento que el Arzobispo guardó en el secreto de su Archivo por considerarlo, no sin razón, como un documento privado y solo de su incumbencia personal.” ⁸

Hasta aquí solo se trata de irregularidades en la formalidad del proceso. Joel Romero Salinas va más allá, y ahora resumiremos para el lector, una serie de observaciones que proporciona en su obra “Eclipse guadalupano”. ⁹

La Carta de Ágreda y Sánchez: primero hace notar que en el Archivo de la Nación existen papeles y notas del Arzobispo Posada y Garduño, y que ninguno de ellos sustenta la supuesta plática que tuvo con Ramírez sobre el legajo que (presume Ágreda) sería la Información de 1556.

Romero expresa sus sospechas ante la aparición de la Información, ya conocida y mencionada por Icazbalceta en su carta (escrita en 1883) antes de que la información se publicara en 1888. La circunstancia de que se engañara a los lectores haciéndoles creer que había sido impresa en Madrid cuando fue impreso en México hace pensar que se les quería desorientar en caso de que intentaran ubicar el documento original. Los editores de la edición de 1888 no dicen quiénes son ni de dónde obtuvieron los documentos que están publicando. Icazbalceta en su carta tampoco lo dice, y no aclara que el documento y su contenido habían sido desconocidos durante más de tres siglos.

El amplio uso que hace Icazbalceta de este documento en su carta antiaparicionista, el tenor antiaparicionista de la edición de 1888 y las circunstancias de que precisamente en 1888 se publica una versión en latín de la carta de Icazbalceta pero de forma anónima¹⁰ se antoja como suma de muchas coincidencias a Romero Salinas, quién propone la teoría de que la publicación de la información formaba parte de un proyecto específico de apoyar la difusión de un bagaje de argumentación antiaparicionista en estos años, previos y posteriores a la coronación pontificia de la virgen de Guadalupe en 1895.

Romero Salinas encuentra harto inverosímil que don José Fernando Ramírez no hubiera intentado conseguir el documento a la muerte del arzobispo posada (falleció en 1846) y que no hubiera mencionado nunca la existencia de ese documento. Según Ágreda, el arcediano Braulio Sagaceta sustrajo el documento del archivo episcopal por temor a que cayera en manos equivocadas. No lo entregó a los sucesores de monseñor Posada, don Lázaro de la garza y Ballesteros y don pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, pero finalmente en 1869 se lo entregó al propio Ágreda para que lo estudiara.

Romero Salinas hace notar la inconsistencia de que Braulio Sagaceta ocultara el documento por su contenido antiaparicionista, que no lo destruyera y que al final lo entregara a una persona abiertamente hostil a la historicidad de las apariciones como fue Ágreda. Esta observación no es sencilla de contestar. Otra objeción que agrega Romero Salinas es que en 1869, cuando Ágreda supo de la Información de 1556, todavía vivía José Fernando Ramírez, y que es extraño que Ágreda no intentara ponerse en contacto con él para que le aclarara si tuvo o no noticia del documento.

Agrega Romero Salinas que dada la calidad de bibliófilo notable de Ágreda, es curioso que nunca publicara o hiciera publicar el texto de la carta de los imaginarios editores españoles donde le pedían su opinión o la información que poseían ellos sobre el documento en sí. Concordamos en que es extraño.

Como podemos ver, varias circunstancias rodean de oscuridad a la aparición de este documento. Tanto la información de 1556 con sus notas antiaparicionistas como la Carta antiaparicionista de Icazbalceta fueron publicadas anónimamente, con pies de imprenta falsos y con una intención muy clara: combatir la historicidad de las apariciones guadalupanas para presentarlas como una creencia piadosa inventada a mediados del siglo XVII.¹¹

¿Es apócrifo el documento?

Edmundo O’Gorman concluye en su obra que este documento fue hecho con prepotencia y falta de legalidad por el Arzobispo Montúfar. Su intención era presentar a Montúfar de una forma diferente a como lo presentaban algunos apologistas guadalupanos. Contra la imagen de un Montúfar benévolo, que en lugar de ensañarse contra Bustamante suspendió el proceso y magnánimamente se abstuvo de condenarlo, O’Gorman quiso presentar a un montúfar falsario y ventajoso. Pero en todo caso, O’Gorman nunca dudó del carácter histórico del conflicto mismo.

Joel Romero Salinas considera apócrifo el documento y falso el episodio, y aunque nos reservamos todavía una opinión definitiva, exponemos sus argumentos.

En el texto de la información consta que Bustamante pidió a las autoridades virreinales que examinaran lo que predicaba Montúfar. Ni el virrey don Luis de Velasco ni la real audiencia de México dieron muestras jamás de haber dado el menor paso en ese sentido¹² y la gravedad del asunto bien lo ameritaba. Ni Bustamante ni Montúfar, en otro documento, carta, testimonio, hicieron una mínima alusión a este asunto. Ninguno de los testigos involucrados dio fe en otro documento de este proceso. Si hubo la consigna de guardar silencio, es evidente que fue rigurosamente observada.

Finalmente Romero Salinas exhibe una fotografía de la Información de 1556 en la parte en que se firma el testimonio de Juan de Mesa, y lo compara con una fotografía de una carta de Montúfar al rey Felipe II fechada en 1564, apareciendo diferente la firma de Montúfar. La conclusión de Romero Salinas es que el documento es apócrifo, si bien este punto específico debería ser estudiado por peritos en grafoscopía. Si las que estaban en los papeles originales de la Información de 1556 son falsas, el documento efectivamente resultaría apócrifo.

El documento afirma ser hecho en 1556, y el tipo de papel parece del siglo XVI. Romero Salinas resalta que hay elementos anacrónicos en el documento, sobre el tipo de escritura utilizada, abreviaturas, giros semánticos impropios de la época, etc.¹³

Apócrifo o no, el documento tiene algunas características del siglo XVI, y otras permanecen en la duda.

En 1978 el P. Chauvet escribe que él cotejó el documento original con unas copias fotostáticas que le proporcionó fray Domingo Díaz, investigador de antigüedades bibliográficas, y Chauvet afirma haber visto el legajo original en 1967.¹⁴

Posteriormente, el documento parece perdido. La página web de la basílica de Guadalupe afirma que hasta fechas recientes El documento estaba en el archivo del Arzobispado de México, pero que actualmente se desconoce su paradero. Arturo Rocha Cortés informa lo mismo en su “Monumenta Guadalupensia”. Esto dificulta la tarea de examinarlo a fondo para verificar su autenticidad o falsedad.

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Notas y referencias

1 - se puede consultar íntegro el texto de la información en THG, op. cit, p, 36, así como interesantes comentarios sobre este documento en “El culto guadalupano del siglo XVI” del padre chauvet.

2 - González, J. A, (1884), Santa María de Guadalupe, patrona de los mexicanos: la verdad sobre la aparición de la Virgen del Tepeyac, Guadalajara, Tipografía de Ancira y Hno.

3 - (1891) Información que el Arzobispo de México Don fray Alonso de Montúfar mandó practicar con motivo de un sermón que en la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, predicó fray Francisco de Bustamante, México. Litografía encuadernación de Irineo Paz. Advertencia de la edición española. NOTA: Esta, “edición española” no es tal, pues se hizo en México con pie de imprenta falso que indicaba: “Madrid, Imprenta La Guirnalda, Calle de las Pozas, 1888”. En realidad esa primera edición fue impresa en México por Albino Feria.

4 - Entre otras personas, Francisco del Paso y Troncoso y Vicente de Paula Andrade son sospechosos de ser los autores de dichas anotaciones.

5 - Vera y Talonia, G. H. (1890), La milagrosa aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, comprobada por una información levantada en el siglo XVI contra los enemigos de tan asombroso acontecimiento, México, Imprenta del Colegio Católico.

6 - Sería interesante comprobar si el Código de Derecho Canónico de aquella época o de ahora, contempla una pena tan grave como la excomunión ante un caso como el del bachiller Puebla.

7 - O’Gorman, op. cit; p. 234-237, Joel Romero Salinas aclara que la anotación “Suspéndase y la parte es muerto” no lleva la firma del Arzobispo, ni se sabe con certeza que sea de su mano. Véase Romero Salinas, J. (1992), Eclipse Guadalupano. La verdad sobre el antiaparicionismo, México, El Nacional S.A. de C.V.

8 - O'Gorman, Ibídem.

9 - Romero Salinas, Joel, op. cit.

10 - (1888) De B.M.V. Apparitione in Mexico subtitulo de Guadalupe, exquisitio histórico. Aunque la edición es anónima, se sabe que la traducción al latín la hizo Antonio Icaza, y que Vicente de Paula Andrade la hizo imprimir por Epifanio Orozco.

11 - El P. Stafford Poole, pese a su decidida posición a la canonización de Juan Diego y su apoyo a la causa antiaparicionista, considera también muy extraño el repentino surgimiento de este documento y su no menos repentina y misteriosa desaparición. Particularmente, Poole considera implausible la idea de que Braulio Sagaceta guardara durante 20 años tal documento, en Poole, S. (2006) They Guadalupe Controversies in México, Stanford University Press, p. 42.

12 - El virrey Velasco ordenó investigar a Montúfar, pero no por su predicación ni para averiguar las implicaciones teológicas y doctrinales del culto guadalupano, sino por los supuestos malos manejos que hacía Montúfar con las limosnas recolectadas en la ermita.

13 - Romero Salinas, op. cit, p. 152.

14 - Chauvet, Él Culto Guadalupano, op. cit., p. 211.

¿ES CIERTO QUE LA PINTURA DE LA VIRGEN DE LA LETANÍA DE HUEJOTZINGO, PUEBLA, ES AUTORÍA DE MARCOS, INDIO PINTOR?ESPACIO ...
01/06/2026

¿ES CIERTO QUE LA PINTURA DE LA VIRGEN DE LA LETANÍA DE HUEJOTZINGO, PUEBLA, ES AUTORÍA DE MARCOS, INDIO PINTOR?

ESPACIO GUADALUPANO NOVOHISPANO ( #7)


Por: Jesús Hernández Roldán
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Maestría en Historia (con la tesis “El culto guadalupano en Puebla de los Ángeles 1531-1738”). Cédula profesional 09945807.
2024 - actualmente: Universidad de Murcia Doctorado en Historia, Geografía e Historia del Arte (en curso)

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Algunos anti-aparicionistas se han intentado acercar no por la vía histórica, sino por la pictórica, según, a la “autoría de Marcos” de la Imagen Guadalupana.

Tenemos un estudio poco conocido y difundido del pintor Jorge González Camarena, publicado en la revista marxista Futuro.¹ Allí González Camarena habla de la restauración de unas pinturas en el ex convento franciscano de Huejotzingo, y describe una llamada “Virgen de la Letanía”, cuyo análisis iconográfico lo lleva a afirmar:

“Resulta curioso que desde la primera vista ofrece la figura de la Virgen de la Letanía una gran semejanza, hasta parecer copia, con la Virgen de Guadalupe, y un estudio detenido nos da la certidumbre absoluta de que son hermanas, es decir, obra de un mismo autor” ²

Vemos en esto un error de metodología. Camarena no sabe quién pintó a la Virgen de la Letanía, y como le parece similar a la de Guadalupe –al grado de reclamar “certidumbre absoluta” de que son hermanas- decide informarse de quién pintó a la Guadalupana para saber quién pintó a la de la Letanía. En lugar de investigar quién pintó a la de la Letanía para llegar a la Guadalupana, intentó hacer a la inversa ese sendero. Para ello su único asidero son los datos antiaparicionistas sobre Marcos de Aquino, aunque se muestra escéptico en cuanto a que ambas obras sean de autoría únicamente indígena:

“No puede tomarse el cuadro guadalupano, que coincide huella con huella, trazo con trazo, en idea, en estructura y en factura con el mural de Huejotzingo, según he comprobado antes, como obra original de un pintor indio del mismo modo que no pueden ser de un azteca los frescos con escenas de la vida de San Francisco en la sala De Profundis en el Convento de Huejotzingo” ³

Para Camarena, tanto la Virgen de la Letanía de Huejotzingo, como la Guadalupana del Tepeyac, fueron ideadas por los franciscanos, lo que lo lleva a cometer un error histórico al relacionar no solo a las imágenes, sino a los mismos santuarios, con la Orden Seráfica:

“Obra de los primeros franciscanos son, pues, el Convento de Huejotzingo y la Capilla del Tepeyac. Se explica que hayan sido precisamente ellos quienes reemplazaron a la Virgen Tonantzin por la Virgen María" ⁴

No tenemos datos de que los franciscanos hayan tenido que ver con los orígenes de la ermita del Tepeyac, por el contrario, existen datos negativos en ese sentido. El cronista franciscano Fray Bernardino de Sahagún fulminó varias invectivas contra el culto guadalupano del Tepeyac en pleno siglo XVI.⁵ Al hablar del origen del culto guadalupano, Sahagún dice que eso “no se sabe de cierto”, luego no sabía ni que había franciscanos (que serían sus hermanos de hábito) ni un pintor Marcos metidos en el asunto.

Camarena pasa al tema de la iconografía, explicando que ambas imágenes –la de la Letanía y la Guadalupana- son representaciones inmaculistas. No es esto nuevo, y son muchos los autores que han reparado en la iconografía inmaculista de la Guadalupana, sin que esto implique por sí mismo ni un autor humano ni un pintor Marcos. No siendo historiador del arte sino pintor, Camarena ignoraba quizá que muchas obras artísticas son similares entre sí o muy parecidas, sin que sean del mismo autor. Existen autores que se copian unos a otros, y hay no una, sino muchas imágenes parecidas a la Guadalupana…. ¿será que todas son del mismo autor? Sostenemos que no basta un parecido para declarar que dos obras son del mismo autor, y que se necesitan pruebas más sólidas.

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Conclusión

La obra que se encuentra en el claustro de Huejotzingo está basada en un grabado europeo llamada la Tota Pulchra y que sirvió como base para muchas composiciones del siglo XVI Y XVII.
Este fresco exalta la inmaculada pureza de María a través de los símbolos que la rodean, bendecida por Dios Padre y flanqueada por Santo Tomas de Aquino y Juan Duns Scoto defensores del Dogma de la Inmaculada Concepción pero se desconoce el autor de la misma, esas atribuciones a Marcos son muy osadas, pues honestamente las obras de él (si es que tiene o existen) son desconocidas, y las obras que se le atribuyen, todas son diferentes una de la otra, pues no hay una similitud de pinceles, realmente no existen obras firmadas por él, sólo son atribuciones, pero eso no es algo certero, así que es un error hacer tal atribución a tales obras incluyendo la guadalupana. Ahora, viendo el contexto de la época, las imágenes de la Virgen María eran muy parecidas pues se tenía una fuente común de la época, sobre todo basados en el Libro del Apocalipsis capítulo 12 dónde se describe a la Mujer en cinta vestida de sol y la luna bajo sus pies. La imagen del claustro de Huejotzingo está basada en una Tota Pulchra.

Referencias

1 - Jorge González Camarena, Descubrimiento del Artista que pintó la Virgen de Guadalupe, que se dice aparecida en el Tepeyac de México, Futuro Revista Mensual, septiembre 1934.

2 - Ibídem.

3 - Ibídem.

4 - Ibídem.

5 - “…ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se debía remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios Señora Nuestra no es Tonantzin sino Dios y Nantzin; parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin”, en Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, libro XI, apéndice sobre supersticiones, Editorial Porrúa, México, 1999.

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