03/07/2024
Vengo en silencio, suavemente, gentilmente. No te sacudiré. Yo soy verdaderamente el Buen Médico y he venido a reparar tanto la casa como a su ocupante. Te pido que me aceptes en los niveles más profundos de tu ser.
Si puedes hacer esto, amado, desafiando a las fuerzas de la Oscuridad que han tomado su morada en los niveles inconscientes del ser, en el subconsciente, incluso en la conciencia consciente y en los niveles del cuerpo etérico -si puedes, aunque estés ante mí como el cordero trasquilado, desafiar a la fuerza del Anticristo que se las ha arreglado para entrar en tantas puertas desprotegidas de la conciencia, si puedes mantener esa voluntad y determinación, entraré verdaderamente.
Como te he dicho: " Ocupad hasta que yo venga", así te digo ahora: permíteme ocupar. Porque debo tener tu asentimiento, tu consentimiento, amado, para entrar en cualquier parte secreta y sagrada de tu ser que has mantenido en lo más privado, compartimentos de vergüenza o auto-gloria o auto-desprecio.
Sea lo que sea, amado, te pido que simplemente digas:
"Oh Jesús, te invito a que entres en todo mi templo ahora. Por mi libre albedrío, por mi dominio Divino, te doy la bienvenida. Y abandono todo lo demás, ¡mi Señor!".
Que así sea. Está hecho y estoy entrando, amado. Si das este fiat regularmente, entonces cada vez que tu ser pase a través de los fuegos purificadores de mi corazón y sea lavado por las aguas de la Palabra que encarno, encontrarás una y otra vez la oportunidad de recibirme.
Amado Jesucristo, Perlas de Sabiduría® Vol. 34 No. 41.
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