Existe una preocupación creciente sobre el tema de la alimentación y la salud. No hay duda alguna de que existe una conexión entre la forma en que nos alimentamos a lo largo de la vida, nuestro grado de salud y conciencia. La población está tomando cada vez una mayor conciencia del papel fundamental que juegan los alimentos y como los consumimos. Se ha demostrado por ejemplo que una dieta rica en fibra disminuye la incidencia del cáncer de colon, o que al consumir antioxidantes a través de las frutas y verduras reforzamos nuestro sistema inmunológico. Lo que tal vez no es tan conocido es que algunos elementos contenidos en los alimentos intervienen activamente en nuestro estado de ánimo, el aminoácido denominado triptófano participa en la síntesis de serotonina, neurotransmisor activo en las funciones fisiológicas de los ciclos de sueño y vigilia que además tiene un efecto antidepresivo. La alimentación se puede definir como un proceso voluntario y consciente, además de ser educable y modificable. El valor de la alimentación se transmite principalmente en el seno de la familia y el entorno del niño y del adulto. Actualmente es a través de los medios de comunicación en donde se genera el estereotipo de la alimentación moderna, bombardeándonos con información contradictoria como lo es la importancia de la delgadez y el consumo de alimentos altamente calóricos, no saludables y superfluos. Es necesario iniciar el estudio de la nutrición y alimentación natural para poder entenderla de una manera global. Se trata de utilizar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para establecer las bases sólidas de los hábitos alimentarios saludables y en conexión con la naturaleza, creando salud y conciencia.