12/09/2022
Una de las cosas que se conversa con los padres es sobre la complejidad de soltar o resolver su resistencia emocional de cara a dar espacios de acompañamiento para los hijos, cuando estos viven emociones abrumadoras. Esta dificultad para acompañar al niño en la gestión de emociones abrumadoras (miedo, rabia, tristeza y las que derivan de estas) produce que el comportamiento busque resolver, muchas veces de forma no beneficiosa las tensiones que se perciben de la obstrucción emocional. ..
Es por ello que detrás de estos comportamientos siempre existe una emoción que no ha logrado resolverse y una necesidad que no se ha comunicado o que siendo comunicada no se ha resuelto. El niño puede tardar tiempo en aprender mecanismos emocionales represivos, mientras procurará control, expresará malestar, actuará a consecuencia de eso que siente y a veces esos comportamientos serán hostiles, desorganizados, irritables. Es por ello que mientras más hemos resuelto en nosotros nuestros nudos emocionales, mejor podemos acompañar las tensiones que viven nuestros hijos.