05/10/2026
Entre el cielo y el in****no
***El Rey Apóstol, reparte su vida en el púlpito difundiendo la palabra de Dios, y los insultos en una arena de Lucha Libre
Pareciera que en la vida los extremos se unen. Un sacerdote oficia misa desde el púlpito en lo más sagrado de una iglesia y responde de tú a tú, o mejor dicho respondía, los insultos de la afición en una arena de lucha libre.
Son pocos casos similares a las del luchador matamorense El Rey Apóstol, consagrado al sacerdocio desde hace tres años, salvo la trascendente historia de Fray Tormenta, (Sergio Gutiérrez Benítez), quien fundó y dirige un hogar para huérfanos, financiado con las ganancias de la lucha libre.
Falta poco para el mediodía del lunes 28 de septiembre, minutos antes de la hora fijada para la cita llega al Salón de la Fama en Matamoros, lugar del encuentro. Viene de Río Bravo a visitar a su familia, como todos los lunes. Nadie advirtió la presencia del luchador o del sacerdote, solo vieron a alguien que acudía a una entrevista. Traía en su mochila, hábitos y claro, su máscara, que sintetizan un poco su vida.
-Se dice que hay un llamado de Dios. ¿Te llegó a ti, cómo fue en tu caso?
-A veces me pongo a reflexionar y recuerdo que cuando me tocó hacer la primera comunión iba a hacer el catecismo en la Catedral de Matamoros, lo hacía con gusto, natural, sin sentirme obligado y eso me llama la atención ahora que estoy grande, de cómo fue mi proceso en mi vida religiosa. Y fíjate que luego, en la calle González donde vivíamos, a alguien de la cuadra se le ocurre decir “vamos a entrar de monaguillos”, y todos nos fuimos, como unos diez o doce entre los que iba incluso mi hermano Chamaco. Fue la semilla se puede decir, porque luego todos se fueron y solo me quedé yo y eso me fue llevando. Después llegaban los seminaristas, y yo observaba lo que ellos hacían en el servicio del altar y me dije que quiero ser también, pero no sabía la dimensión. Más que todo quería dirigir a los monaguillos. Le comenté a mi mamá, ella le dijo al padre Jesús López Guerrero y me mandaron al seminario. Allí hice mi proceso de preparatoria, fue una etapa muy bonita, desde los 14 a los 17 años.
-¿Qué fue primero, la lucha o el sacerdocio?
-Primero mi vocación de sacerdote. Del seminario nos daban un fin de semana al mes para ir a la casa a estar con la familia. Pero llegaba y mi papá y mis hermanos estaban entrenando en el gimnasio. Iba con ellos, así que me decían, ya que estás échate unas maromas con nosotros.
Y debuto en un ring por casualidad en una arena de la colonia Tecnológico que creo la manejaba el Zar Rojo (Luchador Leyenda de Matamoros). En unas vacaciones acompañé a mi hermano Chamaco Becerra a una función porque le cargaba sus maletas y faltó un luchador. Chamaco les dice a los organizadores: Ahí está mi hermano, ya echa maromas. Y me subieron como emergente. Me prestó la máscara Títere (ahora se llama el Haragán), así que yo lo hice como Títere II. Y fíjate que hay una anécdota porque al final me arrancan la máscara y yo me quedo con la cara descubierta, hasta que estando abajo después de tres minutos me doy cuenta y me tapo con las manos, era novato, se podría decir un pecado en esta profesión.
Cuenta El Rey Apóstol que su padre se entera que luchó y de inmediato le manda a hacer su equipo y lo bautiza como El Apóstol para que se relacione con la religión, aunque él proponía ser Flama Blanca o Doctor Tormenta.
-¿Por qué Rey Apóstol?
-Así empecé por la religión, pero había leído en una revista que había un Apóstol, era de Acapulco, en Monterrey había otro. Pero cuando me tocó recorrer gran parte del país me encontré con otro más en Cuernavaca. En alguna ocasión me querían quitar el nombre y la comisión me la dejó a mi porque ya era reconocido en muchas ciudades. Pero como había varios problemas cuando estuve en el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) una vez que regreso a la frontera decido ponerle el profijo el, así que soy El Rey Apóstol.
-¿Cómo se puede estar en los extremos, con Dios en la iglesia y en una arena enardecida en medio de insultos?
-En mi caso se fue purificando, esta cuestión. Cuando estaba en el Seminario Mayor de Monterrey, el Obispo Miguel Ángel Alba Díaz me dijo: “te voy a encargar que busques la manera de relacionar o promover la evangelización a través de la lucha libre, donde el bien se enfrenta al mal y el bien siempre gana, porque Cristo venció al demonio, a la muerte”. Por eso El Rey Apóstol no insulta, tengo que tener más cuidado. Recuerdo mis primeras luchas como sacerdote quería responder cuando me estaban vapuleando, pero me calmaba. Ahora cuando me toca participar, la gente claro que me llega insulta, pero los tonos son diferentes, porque respeta al sacerdote. Además, El Rey Apóstol es técnico y tiene que dominar al rudo que es un luchador sucio, tramposo.
-Fray Tormenta creó una fundación, ¿Tienes algún proyecto similar?
-Ahorita estoy encargado de un asilo de ancianos por parte de la diócesis en Río Bravo. Y estoy involucrado no solo en la fase espiritual celebrando la palabra de Dios, sino en la infraestructura, en mejorar espacios donde entra el tema económico y para ello estamos haciendo funciones de lucha libre. Fray Tormenta traía su proyecto de luchar por los niños y en este caso a mí me toca luchar por los abuelitos. Su imagen es también es una inspiración para mí.
-¿Hay alguna similitud entre la lucha libre y el sacerdocio?
-Hay una similitud en cuanto a la práctica de valores. Yo le digo a la gente que se promueven los valores con la lucha libre. Tienes que ser una persona respetuosa, perseverante en tu desarrollo de preparación, con esfuerzo, disciplina, una persona responsable, que sepa tolerar, no llevarte por el impulso sino también que hay que saber controlarse. Hay maneras de dominar, no solo con golpes sino a través de la técnica.
Hay una discusión que en la lucha hay violencia, pero buscamos la forma de decir que hay una dicotomía. Es una lucha del bien y el mal. Nosotros tenemos una lucha interna entre nuestra conciencia y la tentación y buscamos fortalecer la voluntad con la gracia de dios.
-¿Cómo es un día de El Rey Apóstol?
-Me levanto antes de las siete y media de la mañana poniéndome en manos de Dios pidiendo que me ayude en sacar adelante todo lo que se me ha encargado y llevar un bien ministerio. La atención a los feligreses empieza a las 9 de la mañana. Luego visito al santísimo, después la hora de la comida, descansar un poco y seguir con los servicios litúrgicos, también de visitar a los enfermos, atender el asilo, y duermo como a las 10 u 11 de la noche.
-Desde el presente, con tus 54 años, El Rey Apóstol o el sacerdote, ¿qué le diría a ese Gustavo de 8 años?
-Que siga todos los consejos de su papá, un papá tranquilo, conciliador, respetuoso, amigable, y los ejemplos de su mamá, una mamá abnegada, dedicada, responsable.
Al final de la entrevista, regala fotos a ocasionales visitantes al Salón de la Fama que descubren al sacerdote luchador, intercambia saludos y luego se va, como una persona común, sin máscara y sin hábitos al encuentro de su familia.
LA FRASE
“Relacionar o promover la evangelización a través de la lucha libre, donde el bien se enfrenta al mal y el bien siempre gana”
Obispo Miguel Ángel Alba Díaz (+)
LA ANÉCDOTA
Lo confirma El Rey Apóstol, que antes los luchadores eran muy reservados. Ni los hijos sabían a lo que se dedicaban sus papás. El caso de El Santo, Blue Demon, y a él le ocurrió lo mismo. “Como a los 8 años empecé a sospechar porque íbamos a la lucha, pero no íbamos con él, nos mandaba con algún amigo que nos cuidaba. Fue en la Arena México en Matamoros, creo que por la calle 10 (Abasolo entre 10 y 11) donde también estuvo el Cine Tropical. Estaba en las gradas, miro un personaje de blanco y le veo un algodoncito en el ombligo que me llamó la atención, lo relacioné que lo había visto en la casa. Dije este es mi papá, por ese detalle me di cuenta, porque siempre que llegaba a la casa me levantaba en los brazos y por ese detallito lo descubrí. Pero mi hermano Chamaco ya sabía y mantenían el misterio.
DATOS IMPORTANTES
**Rey Apóstol pertenece a una dinastía de gladiadores afincados en Matamoros, la dinastía Kaoma, que encabeza su padre Doctor Kaoma, la integran además Chamaco Becerra y Kaoma Jr.
**El Rey Apóstol cumplirá 55 años el 21 de octubre, estudió también Ciencias de la Comunicación
**Actualmente reside en el municipio de Río Bravo, Tamaulipas, y está en la Iglesia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos
**Se ordenó de sacerdote el 22 de febrero del 2024
PAPÁS: Dr. Kaoma y Carmen Román Castañeda (+)
HERMANOS: Cruz María, Norma Luz, Jesús, Verónica, Jorge y Carmen