07/11/2016
Orbis Spike: Intervención No. 3
Fátima Díaz: Fronteras del Azúcar: Geografía y Mítica Patriarcal.
(Texto escrito por Vanessa Rivero, mayo 2016)
Fátima propone pensar su tema de Geografía y mítica patriarcal desde los cuatro ejes que propongo para pensar la Naturaleza, utilizando preguntas que configuran un espacio propio de investigación feminista que ha desarrollado durante los últimos 20 años. Lo que a continuación relato es la conversación que hemos tenido, donde de manera muy resumida utilizo las palabras y los términos que ella propone.
La charla que dará en FrontGround la piensa desde una experiencia en un pueblo campechano. Pueblo que se dedica a la zafra del azúcar. En este lugar empieza a ubicar de manera clara una geografía machista y de violencia contra las mujeres, quienes son limitadas de una forma muy particular a moverse en espacios muy precisos dentro de sus casas y el pueblo mismo.
En este contexto propone pensar La Isla o el espacio metafórico, como el imaginario tétrico que se utiliza para asustar y causar la poca movilidad de las mujeres. Mitos, que sirven para amarrar y hacer sentir vulnerable a quién quiera moverse física o ideológicamente. La pregunta con la que define este eje es: ¿El territorio es igual para todos los cuerpos?
Lo Animal o lo natural lo piensa desde un cuerpo con límites y fronteras, un cuerpo que limita la acción. Le interesa hacer un análisis de lo interseccional, aquel contexto que resta poder por ser doble o triplemente discriminatorio. La pregunta con la que define esta sección sería: ¿somos un cuerpo o habitamos un cuerpo? Relación que propone diferente: la de ser y la de habitar, ya que esta última te permite ejercer un ejercicio de poder sobre el cuerpo, liberarte de un destino marcado. Lo que resulta en mayor movilidad, en la posibilidad de modificar el contexto y habitar una frontera.
En el siguiente espacio, el de la Pérdida o lo cultural, Fátima piensa en fronteras, estructuras, en el poder que organiza nuestro espacio y nuestro tiempo. Es evidente sobre todo, nos dice, en la esfera invisible de lo doméstico contra la esfera visible de lo público.
Díaz se pregunta sobre los trayectos: ¿Existen trayectos femeninos y trayectos masculinos dentro de las comunidades o de la ciudad? casa-escuela-tortillería, por dar un ejemplo. Ubica muy bien el privilegio masculino que limita los recursos y territorios femeninos. Territorios, algunas veces doblemente discriminados, si pensamos en términos de femenino y étnico a la vez, discriminación sobre discriminación, o que tal espacios clasistas, sexistas y racistas.
Como último, piensa y propone una utopía radical, una geografía feminista, donde las mujeres puedan tener pleno acceso al espacio, donde nos liberemos de lo cultural. Un paisaje, un territorio, una localidad, una estructura que no nos mantenga atadas. Fátima defiende la posibilidad de movernos en el espacio sin que de eso dependan nuestras vidas.