02/10/2024
MÉXICO TIENE PRESIDENTA
Mi opinión y mucho texto
“A mi mamá le dieron dignidad y sé que a muchas mujeres invisibilizadas le dieron dignidad” dice entre lágrimas y conmovida una señora.
Otra llega y nos interrumpe, nos cuenta su historia de violencia. Agarra su dedo índice y nos muestra cómo una parte le fue arrancada a mordidas por quien hubiera sido su pareja desde los diecisiete años. En la plancha del Zócalo donde en unas horas la primera presidenta de México dará su primer discurso presidencial. Tan insólito como suena.
“No me podía ir, me golpeaba, me fui después de que me dijo que iba matarme. Hoy vine aquí sola porque todavía hay mucho machismo”
Esto es, la alegría que muchas miramos incrédulas adentro de nosotras- porque ¿cómo nos va a alegrar que una mujer llegue a la presidencia así? una mujer que ha reprimido.
Pero se siente, aunque impropio, feliz.
De pronto la felicidad incrédula de que exista una mujer presidenta cobra sentido cuando las escucho a ellas, sólo son dos, pero si miro alrededor con un Zócalo a reventar y donde no podemos casi ni movernos, me doy cuenta que todas las mujeres que estamos aquí por más diferentes que lleguemos a ser reconocemos la relevancia de este momento. Porque tristemente todas por más mínima que sea hemos atravesado una situación de discriminación y violencia.
Son todas las veces que nos dijeron que no, que no podíamos hablar más fuerte, que no éramos capaces, que sólo existíamos por nuestra belleza, son todas esas veces que nos sentimos chiquitas y no pudimos explicarnos el por qué.
“Llegan todas ellas que nos pensaron libres y felices” Dijo Claudia Sheibaum en su discurso de Toma de Protesta.
Y si estamos felices es porque sabemos que muchas veces costó imaginarnos libres.
No lo somos aún, no lo somos todas.
No llegamos todas y nos faltan todes.
Estoy feliz por todas las que esto les representa, por quienes murieron imaginando este momento, por quienes fueron encarceladas, por quienes aprendieron a leer a escondidas y sí, por quienes nos pensaron libres y felices. Entiendo, la felicidad que sientes, es nuestra, nos costó tenerla, nos la han arrebatado tantas veces.
No basta con las mujeres al poder, por más que concuerdo y hoy confirmo que como diría Michel Bachelet la primera presidenta de Chile “cuando una mujer entra a la política no cambia la política cambian las mujeres” ¿pero cómo cambiamos? La llegada de una mujer a la presidencia no significa que hemos alcanzado la libertad plena, ni la equidad soñada, pero es una victoria simbólica que nos invita a reflexionar sobre todo lo que aún falta por hacer. No basta con ocupar el poder si no transformamos el sistema que lo sostiene, si seguimos reproduciendo las mismas estructuras que nos oprimen.
Hoy Claudia Sheimbaum hizo historia y recibió el bastón de mando por parte de algunos pueblos originarios y afromexicanos que se juntaron para entregarlo. Recibió la banda presidencial a manos de Ifigenía Martínez con 94 años de edad, una de las mujeres pioneras en la Izquierda. Con un vestido diseñado por Claudia Vázquez artesana de Santa María Xadani, Oaxaca, parecen datos extras pero no lo son, son simbolismos históricos, así como que por primera vez los poderes de la unión están encabezados por mujeres.
Por todo lo anterior se abren muchas posibilidades, se hizo historia, pero la verdadera revolución será la que construyamos juntas, fuera de los límites de la silla del amo, en la vida diaria, en cada espacio donde aún se nos niega la voz. Porque esta felicidad, aunque incompleta, es nuestra. Nos pertenece y ahora nos toca seguir luchando para que todas,todes, todos sin excepción, puedan imaginarse libres y felices.
Ya veremos, seremos críticas, felices y rebeldes.