25/09/2026
¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE PETITS GÉNIES?
Por el Equipo Académico de Petits Génies
Petits Génies no nació de una fórmula educativa ni de la intención de reproducir una escuela tradicional frente a una pantalla.
Nació de una historia de vida y de una pregunta: qué conservaríamos de las mejores experiencias educativas que hemos conocido y qué cambiaríamos para educar a los niños del mundo de hoy.
Detrás de Petits Génies hay una dirección francesa y franco-mexicana, dos culturas que han convivido durante años y una vida marcada por los idiomas, los viajes y el encuentro con distintas formas de entender la educación y la infancia.
Hay también una profunda convicción: los niños necesitan aprender mucho, pero también necesitan crecer felices.
Queremos niños con cultura.
Niños que conozcan el mundo más allá de su entorno inmediato; que puedan ubicar un país en un mapa, interesarse por otras sociedades, descubrir arte, historia, ciencia y literatura; que aprendan idiomas para utilizarlos y no solamente para aprobar una materia.
Queremos que viajen cuando tengan la oportunidad, que experimenten, pregunten, comparen y descubran.
Y, sobre todo, queremos que desarrollen discernimiento.
Porque tener acceso a una enorme cantidad de información no significa necesariamente saber pensar.
Una historia construida entre diferentes maneras de educar
Parte de nuestra visión fue influida por años de contacto con escuelas y experiencias educativas de inspiración Waldorf en Francia.
Nos atrajo especialmente su respeto por las etapas de la infancia, la creatividad, el arte, la imaginación y la idea de mirar al niño como una persona completa, no simplemente como alguien que debe acumular contenidos.
Pero existe otra influencia profundamente personal.
Nuestra subdirectora realizó sus estudios en Maddox Academy, en la zona de Naucalpan, Estado de México, una escuela que dejó una huella importante en su manera de entender la educación.
De aquellos años conserva una enorme admiración por una formación académica completa: el contacto cotidiano con el inglés, la cultura, las artes, el conocimiento y una exigencia académica que enseñaba a hacer las cosas bien.
También eran otros tiempos.
La disciplina era mucho más rígida. Existía un enorme respeto hacia el profesor y hacia la institución, pero los niños tenían mucho menos espacio para expresar una opinión, cuestionar o participar en las decisiones relacionadas con su propio aprendizaje. También había bullying pero aún no se hablaba del bullying...
Miss Yvi fue víctima de bullying y por eso en Petits Génies no hay espacio para eso.
Aquella experiencia dejó dos enseñanzas.
Había mucho que conservar.
Y también había mucho que transformar.
De ahí comenzó a construirse la idea de Petits Génies.
Conservar la excelencia. Cambiar la manera de alcanzarla.
Queríamos una escuela con conocimientos sólidos, cultura, idiomas, disciplina y profesores preparados.
Pero también queríamos una escuela donde un niño pudiera preguntar, opinar, equivocarse, crear, desarrollar autonomía y aprender a pensar por sí mismo.
Una escuela exigente sin confundir exigencia con rigidez.
Una escuela humana sin renunciar al nivel académico.
Una escuela internacional que no utilizara esa palabra solamente como una etiqueta, sino que acercara a sus alumnos a otras lenguas, culturas y maneras de mirar el mundo.
Y, naturalmente, una escuela adaptada al tiempo en el que vivimos.
Nuestros alumnos están creciendo rodeados de tecnología. Pretender educarlos como si el mundo digital no existiera tendría poco sentido.
Por eso la tecnología forma parte de nuestro entorno educativo, pero nunca constituye el centro de nuestra filosofía.
En el centro sigue estando el niño.
De cuatro alumnos a una comunidad
Petits Génies comenzó pequeño.
Durante nuestros primeros meses tuvimos cuatro alumnos.
Después llegaron veinte.
Más adelante fueron noventa.
Y con los años aquella pequeña escuela fue convirtiéndose en una comunidad formada por cientos de alumnos y familias que, desde diferentes lugares, comparten sus días con nosotros.
El crecimiento nos emociona, pero nunca quisimos que el tamaño fuera aquello que definiera nuestro proyecto.
Lo verdaderamente importante continúa siendo la razón por la que comenzamos.
¿Qué queremos para nuestros alumnos?
Queremos que un alumno de Petits Génies pueda conversar con personas diferentes a él.
Que tenga curiosidad.
Que conozca otras culturas.
Que hable idiomas.
Que utilice la tecnología con inteligencia.
Que pueda trabajar con otros sin perder su individualidad.
Que tenga criterio para distinguir entre información y conocimiento.
Que sea autónomo sin dejar de saber colaborar.
Que tenga cultura general y deseo de continuar aprendiendo.
Y queremos algo aparentemente sencillo, pero enorme:
que sea feliz aprendiendo.
Cada clase que impartimos requiere preparación, estudio, organización y revisión. No todos los días serán perfectos —ninguna escuela formada por seres humanos lo es—, pero detrás de nuestro trabajo existe una intención que no ha cambiado desde aquellos primeros cuatro alumnos.
Educar con conocimiento, cultura, libertad, responsabilidad y cariño.
Porque quizá nuestra mayor aspiración no sea formar niños que sepan repetir muchas respuestas.
Es formar jóvenes capaces de hacer buenas preguntas, pensar por sí mismos y encontrar su lugar en un mundo enorme.
De ahí nació Petits Génies.
Y esa sigue siendo nuestra razón de ser.
Equipo Académico de Petits Génies
Bilingüe · Humana · Internacional
Educación para el mundo real.
pensar