01/06/2026
Hay personas a las que ya no les guardas resentimiento.
Ya no necesitas discutir.
Ya no imaginas conversaciones pendientes.
Ya no sientes aquella rabia que alguna vez te acompañó.
Y entonces aparece una pregunta incómoda:
Si ya perdoné...
¿significa que debo volver?
Muchas personas creen que sí.
Que perdonar implica reconciliarse.
Que sanar implica reabrir la puerta.
Pero no siempre.
Porque el perdón es una decisión interna.
La confianza es una construcción relacional.
Y una puede existir sin la otra.
Puedes dejar de odiar a alguien...
y aun así elegir poner límites.
El número 63 de Cerebro y Corazón habla de esa diferencia que tantas personas necesitan escuchar.
Porque no toda puerta que cierras necesita volver a abrirse.
Las ligas se encuentran en los comentarios.
31/05/2026
Un hermoso domingo para todos!!!
30/05/2026
Hace poco recibí un reloj y una medalla conmemorativa por mis 25 años de servicio en la Universidad Autónoma de Occidente, Unidad Regional Los Mochis.
Y aunque agradezco profundamente este reconocimiento que tuvo a bien organizar nuestro sindicato, la verdad es que estos símbolos me hicieron pensar en algo mucho más importante que el paso del tiempo.
Me hicieron recordar a las personas.
A quienes hace ya muchos años confiaron en mí y me brindaron la oportunidad de incorporarme a esta gran institución.
A los compañeros con quienes he compartido aulas, proyectos, retos y aprendizajes.
A los miles de estudiantes que han pasado por mis clases y que, sin saberlo, me han enseñado tanto como yo he intentado enseñarles. Muchos de ellos hoy son profesionistas, colegas, amigos y, en algunos casos, incluso maestros de nuevas generaciones.
A mis exalumnos, que siguen permitiéndome acompañar parte de su camino profesional y humano.
Y, sobre todo, a mi familia.
Porque detrás de cada clase preparada, de cada conferencia, de cada proyecto, de cada viaje y de cada responsabilidad asumida durante estos 25 años, siempre ha estado el amor, la paciencia y el apoyo incondicional de quienes caminan conmigo todos los días.
Los reconocimientos se reciben una vez.
Pero las personas que nos ayudan a llegar hasta ellos están presentes durante toda una vida.
Gracias a la Universidad Autónoma de Occidente por haber sido parte fundamental de mi historia profesional.
Gracias a mis alumnos y exalumnos por permitirme aprender junto a ustedes.
Y gracias a mi familia por acompañarme en este hermoso camino que comenzó hace 25 años y que sigue llenándome de ilusión, compromiso y esperanza.
Los años pasan. La gratitud permanece.
30/05/2026
Esto no es psicoterapia: recibir consejos.
“Déjalo.”
“Ya supéralo.”
“No pienses en eso.”
“Tienes que echarle ganas.”
La mayoría de las personas ha recibido consejos bien intencionados cuando está sufriendo.
Y aunque algunos pueden ser útiles, la psicoterapia no consiste en decirle a alguien qué debe hacer con su vida.
Porque el problema rara vez es la falta de consejos.
Muchas personas saben que deberían poner límites.
Saben que deberían dejar una relación que les hace daño.
Saben que deberían cuidar más de sí mismas.
Y aun así no pueden hacerlo.
¿Por qué?
Porque detrás de una conducta suele haber una historia.
Miedos.
Heridas.
Aprendizajes.
Necesidades emocionales.
La psicoterapia no busca dirigir tu vida.
Busca ayudarte a comprenderte con suficiente profundidad para que las decisiones que tomes nazcan de la conciencia y no solamente de la reacción.
A veces las personas necesitan menos consejos.
Y más espacios donde puedan entender por qué les resulta tan difícil hacer aquello que saben que les haría bien.
29/05/2026
Algunas historias terminan.
Pero las preguntas se quedan.
¿Por qué pasó?
¿Qué fue lo que cambió?
¿Pensó alguna vez en mí?
¿Pude haber hecho algo diferente?
Y sin darte cuenta...
puedes pasar meses.
A veces años.
Esperando una respuesta que quizá nunca llegue.
Porque perder una relación duele.
Pero perderla sin entender completamente por qué...
a veces duele más.
El número 62 de Cerebro y Corazón habla de una verdad difícil de aceptar:
No todo cierre llega con una explicación.
Hay historias que no terminan cuando obtienes respuestas.
Terminan cuando decides dejar de perseguirlas.
Porque algunas preguntas alivian.
Pero no todas son necesarias para sanar.
Las ligas se encuentran en los comentarios.
29/05/2026
“El árbol que no podía crecer…”
Un jardinero tenía dos plantas.
Las regaba igual.
Las cuidaba igual.
Las ponía bajo el mismo sol.
Pero una de ellas nunca crecía.
Mientras la otra se abría fuerte y verde…
esa seguía pequeña, débil, detenida.
El jardinero pensó que le faltaba agua.
Después creyó que era la tierra.
Luego intentó cambiarla de lugar.
Nada funcionó.
Hasta que un día descubrió algo:
sus raíces estaban atrapadas en una maceta demasiado pequeña.
La planta no estaba muriendo.
Solo ya no cabía en el lugar donde había aprendido a vivir.
Y a veces eso también nos pasa.
No es que no podamos crecer.
Es que seguimos intentando florecer en espacios que ya nos quedaron pequeños.
Rutinas.
Miedos.
Relaciones.
Versiones viejas de nosotros mismos.
Y duele salir de ahí.
Pero algunas veces…
crecer empieza justo cuando dejamos de caber en lo conocido.
28/05/2026
El amor no son las mariposas.
Las mariposas pasan.
El amor es quedarse cuando llegan los días difíciles.
28/05/2026
Antes las personas tomaban fotos para recordar momentos.
Ahora, muchas veces viven momentos…
para tomar fotos.
Y aunque parezca algo pequeño, esto está comenzando a generar un vacío emocional silencioso.
Porque hay personas que ya no logran disfrutar completamente una comida, un viaje, una conversación o incluso un abrazo…
si no pueden compartirlo primero.
Como si la experiencia necesitara testigos para sentirse real.
El problema no son las redes sociales.
El problema aparece cuando la validación digital comienza a reemplazar la experiencia emocional.
Cuando una parte de la identidad empieza a depender de reacciones, vistas, comentarios o aprobación constante.
Poco a poco, la vida deja de preguntarse:
“¿Estoy disfrutando esto?”
Y empieza a preguntarse:
“¿Esto se verá interesante?”
Y vivir así termina agotando.
Porque una cosa es compartir momentos.
Y otra muy distinta…
es sentir que solo existen cuando alguien más los mira.
Nuevos problemas psicológicos:
personas que aprendieron a documentar su vida…
pero poco a poco dejaron de vivirla.
28/05/2026
Hay personas que siguen en relaciones que las destruyen.
No porque todavía sean felices ahí.
Sino porque sienten que irse significaría aceptar que perdieron años, amor, esfuerzo, dinero, ilusiones… y partes de sí mismas.
A esto se le conoce como:
Sesgo del costo perdido.
Mientras más invertimos en algo, más difícil se vuelve soltarlo.
Aunque quedarnos ya no tenga sentido.
Y entonces muchas personas no permanecen por amor.
Permanecen porque el dolor invertido necesita “haber valido la pena”.
Pero psicológicamente hay algo importante:
El tiempo ya invertido no siempre justifica seguir invirtiendo.
A veces, quedarse solo aumenta el costo emocional.
Y una de las decisiones más difíciles —pero más sanas—
es aceptar que algo no funcionó…
sin convertir eso en una condena para el resto de tu vida.
27/05/2026
Hace unos días tuve la oportunidad de compartir la conferencia: “Antes de la técnica: el encuentro humano en la práctica psicológica” en la Jornada Académica de la Universidad Autónoma de Occidente, Unidad Regional Guasave.
Quiero agradecer profundamente a los organizadores por la invitación, por la confianza y por abrir espacios donde todavía se puede hablar de la psicología desde el encuentro humano, la sensibilidad y la responsabilidad que implica acompañar a otro ser humano.
También quiero agradecer a cada estudiante que estuvo presente, por escuchar, participar y permitirse reflexionar sobre el lado más humano de nuestra profesión.
Y de manera muy especial, gracias a Julia, integrante del staff de organización, por su apoyo, su atención y su disposición en todo momento para ayudarme en lo que necesitara. A veces los pequeños gestos de acompañamiento hacen una gran diferencia, y se agradecen profundamente.
Siempre que regreso de Guasave y de convivir con los jóvenes de UAdeO, vuelvo con el corazón lleno de agradecimiento, cariño y esperanza.
Esperanza de ver a tantos jóvenes preparándose, cuestionándose, esforzándose y soñando con convertirse en grandes profesionistas.
Porque más allá de las teorías y las técnicas, sigue siendo profundamente esperanzador encontrarse con personas que todavía creen en el valor humano de esta profesión.