29/05/2026
Vivimos en una época donde muchas veces los teléfonos reciben más miradas que los propios hijos. Sin darnos cuenta, una pantalla puede empezar a ocupar el lugar de conversaciones, abrazos, juegos y momentos que jamás volverán a repetirse.
Los niños quizá no siempre recuerden los juguetes que tuvieron… pero sí recordarán si se sintieron escuchados, importantes y amados dentro de su hogar. A veces, mientras los padres revisan redes sociales buscando entretenimiento o atención, hay un hijo sentado al lado esperando aunque sea unos minutos de presencia real.
El amor también se demuestra prestando atención. Porque para un niño, que sus padres dejen el teléfono a un lado para escucharlo puede significar muchísimo más de lo que los adultos imaginan.