29/05/2026
En muchas ocasiones, cuando un atleta sube al área de competencia, las personas solo alcanzan a ver los minutos del combate… pero pocas veces se observa todo lo que existe detrás de ese momento.
Detrás de cada competidor hay horas de preparación, correcciones técnicas, estrategias, acompañamiento emocional, planeación física y mental, así como un entrenador que también sacrifica tiempo personal, familia, descanso y trabajo para poder estar presente apoyando a sus alumnos en cada torneo.
Un coach no viaja únicamente “a ver pelear”. Viaja para orientar, cuidar, analizar, corregir y tomar decisiones que muchas veces pueden marcar la diferencia en el desempeño y seguridad del atleta.
Por eso, en el deporte competitivo, apoyar también al entrenador no debería verse como un gasto innecesario, sino como parte del mismo proceso deportivo del alumno. Así como se cubren inscripciones, transporte, hospedaje o equipo, el acompañamiento profesional del coach también forma parte fundamental de una competencia.
Sí, existen algunos eventos donde los organizadores ofrecen apoyos o bonificaciones a entrenadores, pero esto no ocurre siempre, y en muchos torneos oficiales, selectivos o de rankeo, el profesor cubre gran parte de esos gastos por compromiso con sus atletas.
Valorar el trabajo de un entrenador no solo se demuestra dentro del dojang, también se demuestra reconociendo el esfuerzo que realiza fuera de él para acompañar y formar a cada alumno.
Porque detrás de cada medalla, también existe un coach que estuvo ahí antes, durante y después del combate.