Acompañamos a nuestros alumnos en su proceso de crecimiento y formación, tratándolos con un amor que se inspira en Marcelino Champagnat e) Educar el corazón.
TROS VALORES
Consideramos que para alcanzar de manera satisfactoria nuestras metas y propósitos, necesitamos hacerlo en equipo, animados por los principios y valores de la Pedagogía Marista, cuyos rasgos y postulados los resumimos de la siguiente manera:
•Con sentido de presencia y una relación basada en el afecto y en respeto de tal manera que permita el contagio de los valores virtudes cristianas.
•Sencillez: como nota característica que permita un acercamiento al corazón y a la vida de los estudiantes.
•Espíritu de familia: que permita establecer un clima y un ambiente donde el alumno se siente amado y por lo tanto estimulado a crecer y a desarrollarse como persona.
•Amor al trabajo: como el medio por excelencia para fortalecer su voluntad, avivar su inteligencia y adquirir las herramientas que le permitan forjar su futuro a fin de ser útil a los demás.
•Solidaridad: con sensibilidad a las necesidades de los demás, con espíritu de servicio y solidaridad a favor de las grandes causas que posibiliten el establecimiento de un estado de justicia, de paz y de amor a la verdad.
•Al estilo de María: Fieles a las enseñanzas de nuestro Fundador, vemos en María el modelo a imitar con mayor acierto la meta de la formación: “Ser buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”. NUESTRO SUEÑO
De lo hasta aquí dicho se desprende de manera lógica y natural el perfil o la talla que deseamos que nuestros alumnos alcancen:
a) Queremos que nuestros alumnos lleguen a tener personalidad fuerte. Capaces de aprender a tener dominio sobre sí mismos y no se dejen llevar por las presiones o influencias negativas que les rodean. b) Que aprendieron a amar el Bien y la Verdad sean libres, capaces de decidir por sí mismos. c) Con una personalidad armónica y equilibrada basada en el cuidado de la salud, el ejercicio físico, su desarrollo mental y atención espiritual. d) Con una formación de la voluntad basada en la asimilación de valores éticos y morales que les permita actuar por amor y eficacia. Nos referimos a esa dimensión profunda del ser humano sede de los afectos, deseos, amistad y ternura, donde el hombre cultiva el amor por los valores. f) Relaciones Humanas: Generando en ellos aceptación de sí mismos y de los demás, respeto a la persona y al derecho ajeno, compasión y comprensión, capacidad de escucha y de diálogo, de colaboración y de ayuda mutua, de convivencia alegre y pacífica y de ayuda a los necesitados. g) Compromiso y solidaridad social: En un mudo en el cual las polarizaciones y conflictos se multiplican y agudizan, y el apetito de la riqueza, del poder y del placer llevan a las personas y a los grupos al uso de la violencia, injusticia, y atropello, queremos formar hombres de bien y de justica, solidarios con las personas más pobres con las que sufren injustamente carencias o privación de sus bienes o derechos. h) Dimensión Trascendente: Pero el hombre no es solo un cuerpo y espíritu, sino también misterio y trascendencia, porque Dios ha puesto en el un germen divino que lo hace hijo de Dios y heredero de una vida futura: queremos, pues, que en nuestra escuela se formen hombres de fe, esperanza, caridad y oración. Hombres que se vuelvan cada día más conscientes de esa vida nueva que han recibido de Cristo Jesús. NUESTRA FILOSOFÍA
Poseemos una rica y larga tradición. La corriente filosófica a la que pertenecemos constituye el patrimonio más rico del mundo occidental. Se trata de aquella doctrina que sustenta la formación del hombre en los valores. Para poseer estos es necesario primero despertar este deseo, de alcanzarlos y así poner al hombre en camino para alcanzar su plenitud humana y conquistar su destino eterno, tal como lo profesamos en la fe cristiana está la filosofía educativa que nos llega por medio de Marcelino Champagnat (1789-1840). El resume de este legado de Pedagogía Cristiana al proponernos como meta de la educación la formación “del virtuoso ciudadano”, es decir el que aprende a esforzarse y perseverante en su propósito de obrar siempre bien. SE PRETENDE FORMAR EN EL ALUMNO:
a) El sentido crítico. b) La creatividad y participación. c) Aprender a conocer, a hacer, a ser. d) A construir juntos, en forma coloquial. e) A ser sujetos activos de propia formación. f) Con un proyecto en el que se comparta: misión, visión, valores, metas y objetivos. g) Llevar al alumno a descubrir, analizar y observa. Todo esto con miras a adquirir: calidad, acreditación y certificación en los procesos educativos.