21/08/2026
UN DÍA DE JUEGO RANDOM: CUANDO EL BÉISBOL NO TIENE EDAD⚾️ PARTE 5
Hay días en los que el béisbol deja de ser solamente un deporte y se convierte en una experiencia que va mucho más allá de ganar o perder.
En nuestra academia organizamos un juego Random, algo poco usual y diferente a lo que normalmente hacemos: reunir en el mismo terreno a nuestros alumnos, desde los pequeños de apenas 4 años hasta los jóvenes de 21 para formar dos equipos completamente revueltos, donde niños y grandes compartieran el mismo uniforme, el mismo diamante y, sobre todo, las mismas ganas de jugar.
La dinámica era sencilla, pero muy especial: todos tenían que entrar al terreno y aportar. Los pitchers tenían que batear, fildear y catchar; los jugadores de otras posiciones también tenían que experimentar diferentes responsabilidades. Y nuestros pequeños, también tuvieron la oportunidad de vivir el juego desde otras posiciones y enfrentarse a nuevos retos.
La intención no era solamente hacer un juego diferente. Queríamos que nuestros chicos pequeños pudieran ver de cerca cómo se juega con los más grandes. Que observaran habilidades que quizá ya manejan, pero también aquellas que todavía están desarrollando. Cuando un niño comparte el terreno con alguien mayor, el aprendizaje se vuelve más directo: ve, escucha, pregunta, imita y aprende prácticamente en el mismo momento en que está jugando.
También buscamos dejarles una enseñanza que consideramos fundamental: en el béisbol nunca debemos pensar que porque somos los mejores de nuestra categoría ya lo sabemos todo. Siempre habrá alguien que haga algo mejor que nosotros, alguien de quien podamos aprender y alguien que nos obligue a seguir creciendo.
Y eso fue precisamente lo bonito de este juego Random.
Fue increíble ver a los más grandes sonreír, divertirse, emocionarse y competir con la misma ilusión que los pequeños. Por unos momentos, las edades desaparecieron. En el terreno de juego no había niños, jóvenes o adultos; había peloteros con ganas de jugar y de ganar, aunque todos sabíamos que no había un trofeo, un premio ni nada formal de por medio.
Porque eso también es el béisbol.
Tiene esa capacidad de llevarte a un lugar donde se te olvida la edad. Donde un joven de 20 años puede volver a sentirse como un niño y donde un pequeño de 4 años puede compartir el mismo diamante con alguien a quien admira.
Un juego Random, sí. Poco usual, también. Pero lleno de aprendizaje, convivencia, competencia, alegría y pasión por el béisbol.
Al final, quizá el verdadero triunfo no estuvo en el marcador, sino en haber conseguido que todos disfrutaran, aprendieran unos de otros y entendieran que, sin importar la edad, siempre podemos seguir aprendiendo y siempre habrá alguien que nos inspire a ser mejores.
Informaciones al 9511846008📲