27/03/2024
La Semana Santa, día a día
MIÉRCOLES DE TINIEBLAS
El día miércoles de la Semana Santa en la tradición cahita (yoeme o yaqui y yoreme o mayo) representa un hecho cultural de gran valor no sólo para ambos pueblos sino, incluso, para el mundo católico en su conjunto. En esta jornada se realiza el evento identificado popularmente como “azote de los fariseos”, que en términos de la liturgia católica se nombra Oficio de Tinieblas. Se trata, originalmente, del rezo más largo del año, que antiguamente llevó a cabo la Iglesia Católica, y que la institución proscribió hace varios siglos.
En este día, Miércoles de Tinieblas, a partir de las 8 de la noche se inicia un amplio rezo, que en la vieja Europa se realizaba en los templos, y abarcaba del inicio de la tarde hasta la medianoche, en el caso de la tradición yaqui, en torno al tenebrario –candelabro triangular–, al cual se le apagan progresivamente las velas –quince, en su forma oficial–, conforme avanzan el rezo y la penumbra. En el caso mayo, se colocan doce velas sobre el altar, e igualmente se van apagando.
Después del rezo ocurre el azote de los chapayekas, rememorando, en tanto acto litúrgico, aquel que efectuaban al interior del templo religiosos y feligreses. En los sitios ceremoniales yaquis, los “fariseos” se hincan y se despojan de sus máscaras, para ser azotados por las autoridades con sus lazos de cuero, al mismo tiempo que simulan ruidos de animales, lo cual antaño hicieron las naciones europeas, incluyendo en su caso también ruido de matracas, golpes a las bancas y vociferaciones. Con el acto del estruendo se emula el dolor de la naturaleza ante la muerte terrenal de Dios hijo.
En la tradición yaqui, después, también las autoridades se azotan entre sí, turnándose para ello, y las personas comprometidas en cargos se infligen golpes con cinturones. En los templos mayos, las Verónicas, dispuestas frente al altar, azotan el suelo con varas de mezquite para ahuyentar a los fariseos, que acechan al espacio sagrado. Tras este acto, continúan los rezos, preparando al contingente ritual para la escenificación, de mayor carácter narrativo, que tendrá lugar en los días siguientes.
Texto y foto: Tonatiuh Castro Silva
DGCPIU. Unidad Regional Sonora