21/02/2022
El 21 de febrero se celebró en todo el mundo el Día internacional de la lengua materna, en el que recordamos la importancia de la diversidad lingüística como elemento fundamental de la diversidad cultural. Las lenguas son patrimonios culturales de la humanidad, lo que nos lleva a pensar que todo ser humano de cualquier parte del planeta Tierra tiene la posibilidad de adquirir o aprender cualquier lengua de su interés. La importancia de celebrar este día significa hacer visible la vitalidad de las lenguas: su uso, sus hablantes, su historia, su filosofía y las cosmovisiones que encierran; resignificar el sentido de pertenencia de cada uno de nosotros como seres humanos; nuestro estar en el mundo y las formas de relacionarnos con los demás al comunicarnos en el día a día.
Hay muchas maneras de celebrar el Día internacional de la lengua materna, pero no hay mejor manera de hacerlo si no es a través del uso de las lenguas: hablarlas, escribirlas, escucharlas, cantarlas, observarlas, sentirlas. Cualquiera que sea nuestra lengua materna tenemos que cultivarla para garantizar su longevidad. Por supuesto que cuando nos referimos al uso de ellas es pensar en la existencia de distintas lenguas, tanto las que han sido tradicionalmente trasmitidas de manera oral, como aquellas que también han quedado invisibilizadas por darles un tratamiento diferenciado, y nos referimos a las lenguas de señas, específicamente en nuestro contexto Mexicano, a la Lengua de Señas Mexicana o LSM, lengua que fuera reconocida como patrimonio lingüístico de la nación apenas en el año 2005 con la creación de la Ley de Inclusión para Personas con Discapacidad, la cual reconoce a la LSM como un idioma con una gramática propia, que difiere en gran parte de la gramática del español.
La LSM es el idioma que utilizan de manera natural las personas que pertenecen a la comunidad de Sordos (Sordos con “S” mayúscula simboliza el reconocimiento y respeto de dichas personas a tener una identidad a partir de la apropiación de una cultura y un idioma específico y dejar de ser catalogados como personas sordas ), ellos adquieren de manera clara y práctica su idioma a partir del contacto con otros usuarios de dicha lengua.
Se considera natural para ellos ya que el Sordo al no poseer el sentido de la audición desarrolla de manera más profunda el sentido de la vista, lo cual coincide con el planteamiento de que la LSM es una lengua visoespacial, esto es, que se percibe por medio del canal visual y se estructura a través del uso continuo del espacio, a partir de ello la naturalidad de los signos lingüísticos, articulados con las manos, es decir, las señas de la LSM, generan un desarrollo del lenguaje pleno.