22/09/2026
En la alquimia, toda transformación puede comprenderse a través de tres principios fundamentales: Sal, Azufre y Mercurio.
La SAL representa la forma, la materia y la fijación. Es aquello que da estructura y permite que una transformación se manifieste.
El AZUFRE representa el fuego, la voluntad, la energía y la fuerza activa. Es el impulso que transforma y pone en movimiento.
El MERCURIO representa la conciencia, la movilidad y la capacidad de unir los opuestos. Es mediador entre lo fijo y lo activo, entre materia y espíritu.
La sal da forma, el azufre impulsa, el mercurio transforma y comunica. La Gran Obra no consiste solamente en cambiar una sustancia: consiste en transformar al propio ser.