08/01/2026
México no necesita ayuda externa; México necesita voluntad interna.
Nuestro suelo es custodiado por una de las fuerzas armadas más capaces del planeta. Desde el Ejército Mexicano y la Marina, hasta nuestra Inteligencia y los grupos especiales en cada rincón de la federación; somos hombres y mujeres de primer nivel. Es momento de romper con esa visión mediocre que nos caricaturiza con el gabán y el sombrero. Somos profesionales de acero, formados en la disciplina y la entrega.
Hablo con la autoridad de 35 años de servicio a mi patria, tras haber tenido el honor de capacitar a más de 45,000 hermanos en México y en cinco países más. Hablo con la voz de la experiencia, pero también con el dolor de quien conoce la verdad desde las entrañas.
México es plenamente capaz de erradicar la delincuencia. La mayoría de nosotros venimos de cunas humildes; entramos a las filas por la convicción sagrada de ayudar a nuestra gente. El lema de "Servir y Proteger" no es solo una frase en una patrulla: lo llevamos tatuado en el alma. En cada servicio dejamos nuestra vida, postergamos a nuestras familias y estamos dispuestos a darlo TODO POR MÉXICO.
Sin embargo, el enemigo más voraz no siempre está en las calles; a veces, se duerme con él. Es el enemigo de cuello blanco.
No hay mayor humillación para un guerrero que recibir una orden que contradice su juramento. Sentir el coraje y la frustración cuando por radio o celular llega el mandato: "No vayan", "Despejen la zona", "Ignoren el llamado". Esas órdenes que antes nos llenaban de adrenalina y hermandad para salvar una vida o enfrentar al crimen, hoy se han convertido en muros que intentan asfixiar la moral de los que, en verdad, SOMOS BUENOS.
¡LIBEREN A LOS PERROS DE GUERRA!
Déjennos cumplir con nuestra misión. Déjennos hacer el trabajo para el que nacimos y fuimos forjados. Sabemos dónde están, conocemos sus rutas, sus escondites, sus cómplices y sus socios. Tenemos la radiografía exacta del mal, pero el interés económico y el beneficio particular han intentado sepultar el bien común. Han puesto el dinero y la impunidad por encima de los principios, los valores e incluso de Dios.
¡Suelten las correas y verán maravillas! No hace falta intervención extranjera. Lo que se necesita es Valor y Honor. Este mensaje no tiene colores políticos; es un llamado de sangre a mis hermanos leales. Sé que un día habrá justicia.
En las filas, el lenguaje es claro: Valor, Honor, Amor, Unidad y HUEVOS. Esos que les sobran a los que hoy callan, a los que han matado y a los que han desaparecido por no doblarse.
Hago un llamado a la conciencia de los altos mandos y de quienes toman las decisiones. No importa el partido; todos se han contaminado. Pero a los mandos que salieron de nuestras propias filas les recuerdo: No olviden la hermandad. Los recomendados de escritorio nunca hablarán nuestro idioma, pero ustedes sí.
México es una nación noble, trabajadora y hermosa, secuestrada por una minoría que prefiere el contubernio a la paz.
LIBEREN A LOS QUE AMAMOS A MÉXICO Y TODO CAMBIARÁ.
No esperen a que "los perros" se liberen por sí mismos, hartos de la traición. No den el pretexto perfecto para una intervención externa que solo traerá más control y dolor a los inocentes. Que caigan los que tengan que caer, pero que no caiga ni un inocente más. Que no haya más deserción por desesperanza, ni más jóvenes seducidos por sueños retorcidos de sangre y poder.
México tiene todo para ser potencia mundial. La ropa sucia se lava en casa, con nuestras manos y con nuestro honor.
POR SIEMPRE PERRO.
Su hermano Antonio Gallegos