18/08/2026
TESTIGOS DE CRISTO REY
San David Roldán Lara
Esta semana recordamos la valentía de San David Roldán Lara un joven testigo de Cristo Rey que, a sus 24 años, transformó sus ideales y responsabilidades ordinarias en un testimonio de fidelidad a Dios.
Nacido en Chalchihuites, Zacatecas, el 2 de marzo de 1907, David creció en un hogar donde el trabajo honesto y la fe eran la base de la vida diaria. Al quedar huérfano de padre a muy corta edad, tuvo que asumir responsabilidades de adulto desde su temprana juventud para ayudar al sostenimiento de su madre y sus hermanos, esto fue una de las razone por las que no pudo ingresar al seminario. David era trabajador y profundamente integrado en su comunidad: se desempeñaba con esmero como empleado en una mina local, tenía un carácter alegre, era bien parecido, sencillo y amigable con todos. Su presencia en la comunidad de Chalchihuites se caracterizó por su entusiasmo cívico y su dinamismo, ganándose el afecto de los vecinos por su disposición al servicio y su constante colaboración en las obras parroquiales y sociales impulsadas por el Sr. Cura Batis, esto lo llevó a convertirse en un líder natural entre los jóvenes de su época, asumiendo la presidencia de la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) en Chalchihuites. Con el decretó a la suspensión del culto público, David no dudó en poner su entusiasmo juvenil al servicio de la justicia pacífica apoyando incansablemente a su párroco, el Padre San Luis Batis.
Sabía que su papel de liderazgo en la ACJM y en la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa lo ponía en la mira de las autoridades militares; sin embargo, tenía la certeza de que el miedo no debía paralizar sus principios. Pensó en su madre y en el futuro de su familia, pero reflexionó que la mayor herencia que podía dejar era una vida intachable, donde las decisiones no se toman por conveniencia, sino por amor a la verdad.
El 15 de agosto de 1926. Tras ser aprehendido por soldados en su propio domicilio debido a su activismo pacífico, fue conducido al Puerto de Santa Rita junto a su párroco, su primo San Salvador Lara y San Manuel Morales con la mentira de que no les harían daño, pero la realidad es que iban a ser llevados al paredón. Primero apagaron la vida del Padre Batis y de Manuel Morales, y fue entonces cuando a unos cuantos metros se definió el lugar para hacer lo mismo con David y Salvador, donde entregaron su vida a Cristo Rey sin titubear.
El testimonio de San David Roldán Lara invita hoy a los jóvenes evangelizadores, catequistas a seguir sus ideales y vivirlos sin desánimo hasta el final. Su vida nos enseña que la juventud es el momento idóneo para tomar decisiones valientes y que la santidad se construye desde el trabajo diario, la responsabilidad familiar y el compromiso cívico pacífico. Pidamos su intercesión especial por la juventud, para que encuentre en David la inspiración para defender la verdad con firmeza y alegría; elevemos también una intención por los catequistas y líderes juveniles, para que anuncien el Evangelio con el ardor y la frescura de este joven mártir, y por todas las familias, para que sean semilleros de hombres y mujeres valientes, capaces de transformar su entorno a través del perdón y la fraternidad.
San David Roldán, ruega por nosotros.