09/08/2026
LAS INJUSTICIAS EN LA EDUCACIÓN DE LOS ESTUDIANTES INDÍGENAS EN MÉXICO
Aunque en la actualidad es un lugar común en México desde las declaraciones oficiales gubernamentales defender el derecho de los pueblos indígenas de acceder a las mismas oportunidades educativas de los estudiantes no pertenecientes a pueblos indígenas, son múltiples las formas en las que el sistema educativo mexicano ha perpetuado desde hace décadas un panorama inequitativo para la formación académica de los estudiantes indígenas, lo que facilita la marginación en todas las etapas de la vida de las más de 23 millones de personas que en México se identifican como indígenas, un número que representa casi la quinta parte del total de la población.
Una muestra de la manera en la que el sistema educativo en México ha asumido prácticas discriminatorias contra los pueblos indígenas es el hecho de que no fue sino hasta finales de la década de 1960 (es decir, casi 40 años después de que se formara la Secretaría de Educación Pública) que se pensó en ofrecer a los grupos indígenas una educación que sí tomara en cuenta sus rasgos culturales y su lengua en lugar de forzarlos a aprender y ajustarse a la cultura y la lengua de los hablantes de español. Incluso hoy en día, a pesar de que en la normatividad oficial existen mecanismos para evaluar la calidad de los programas educativos bilingües e interculturales presentados a alumnos de origen indígena, es común que sean los mismos profesores quienes, por su percepción negativa de las culturas originarias, rechacen o se resistan a enseñar los rasgos culturales indígenas como parte de un patrimonio valioso que no debe ser señalado, sino integrado y respetado.
Las dificultades del acceso a la educación que experimentan los alumnos de origen indígena desde la infancia (entre las que se encuentra, por ejemplo, el complicado proceso de asistir a centros educativos alejados de comunidades rurales, lo que por sí solo implica un gasto significativo de transporte y abastecimiento de materiales educativos) sirven para explicar que los hablantes de lengua indígena de 15 años o más en México suelen en promedio abandonar sus estudios apenas tras haber concluido la educación primaria, con un grado de escolaridad de 6.2 años. En comparación, las personas NO hablantes de lengua indígena tienen en promedio un grado de escolaridad de 10 años, lo que representa haber interrumpido los estudios hasta después de haber ingresado a la preparatoria.
La desigualdad en las tasas de deserción entre hablantes y no hablantes de lenguas indígenas termina por ser arrastrada una vez que los alumnos se integran a la vida profesional, ya que en tanto quienes abandonan sus estudios apenas al terminar la primaria registran en México ingresos promedios anuales de $54,000 pesos (sumado a una mayor recurrencia de condiciones de trabajo informal que no contemplan los beneficios legales de los trabajos formales), quienes dejan incompleta la preparatoria ganan en promedio más de $95,000 pesos anuales, una diferencia de más de $40,000 al año. Estas diferencias laborales terminan por acentuar todavía más las desigualdades generacionales en el acceso de la población de origen indígena a una educación sostenida a lo largo de la vida que le permita romper los ciclos sistemáticos de inequidad.
Hoy, en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conmemorado cada 9 de agosto desde 1995, recordamos el trabajo que aún queda por hacer en México y en todo el mundo para garantizar realmente desde los sistemas estatales como el laboral y el educativo condiciones equitativas de desarrollo para las personas de origen indígena.