El Taller Urbe+Landscape (T U+L) es una iniciativa creada desde la Coordinación de Proyectos de la FARQ-UANL en 2011 para crear un foro académico interinstitucional, interdisciplinario y curricular en el que se permita, se oriente y se motive a todos aquellos estudiantes que se muestren interesados en el desarrollo de proyectos cuyo objetivo sea la pesquisa, el análisis y la propuesta de soluciones que vayan más allá de las necesidades primarias de sectores específicos en una ciudad, enfocándose en la relación paisaje natural – estructura urbana – arquitectura, a una escala que repercuta en un espectro citadino más amplio.
¿Desde cuándo se valora la estructura de la ciudades por sus condiciones paisajísticas autóctonas u originales?
¿Cómo el paisaje natural de un territorio define las condiciones del ambiente creado por el ser humano para convertirlo en ciudad?
¿Qué significa el paisaje en los ambientes urbanos y cómo la comunidad lo asimila o deja de asimilarlo?
¿Cuáles son las consecuencias de la poca empatía con el paisaje autóctono en una ciudad que crece desmesuradamente? Preguntas como estas y otras más son las que tendríamos que plantearnos al momento de pensar la ciudad, no sólo como arquitectos, sino como gente del día, como usuarios mismos de una ciudad que hemos construido, directa o indirectamente, representados por un curul de gestores, funcionarios, empresarios y mandatarios que a su muy particular manera de entender el Urbis, se manifiestan y actúan para intentar satisfacer, aunque sea en demagogia, a una ciudadanía representada, a un Civitas que en mayor o menor grado disfruta o padece, las acertadas o desafortunadas decisiones que se toman a la prudencia de pensar la ciudad a futuro, o al calor del frenesí presupuestal inmediato y los afanes electoralistas. La ciudad como la suma de todas las voluntades, los intereses, y finalmente las acciones, antes de mirarse físicamente por su aspecto, debe auscultarse en los más escrupulosos expedientes que registran (o dejan de registrar) su código genético, hurgar por el árbol genealógico para tener muy en claro de dónde vienen nuestros orígenes, sabiendo así qué es, cómo y porqué ha crecido (a pesar de sus influencias o patrones) tan peculiarmente en el curso del tiempo. Walter Benjamin mencionaba que la única manera de disfrutar, sufrir y conocer a una ciudad es caminándola de principio a fin, lo que nos haría pensar en el muy particular caso de nuestra ciudades, que de seguir la situación tal y como está hoy en día, terminaríamos condenados, si no a su absoluta ignorancia, al menos a una epidérmica impresión, y a una anodina percepción de la misma, que es, al parecer, lo que ha provocado que exista un divorcio entre la morfología urbanizada, la arquitectura y el paisaje natural, propiciando así una condición desastrosa, a niveles incluso de alto riesgo físico para sus habitantes. En el T U+L es prioridad que la estructura del paisaje natural defina la estructura urbana, por lo que se toma con especial interés que las propuestas a desarrollar sean aquellas susceptibles en un futuro a su aplicación pragmática en colaboración con instancias oficiales (institutos de planeación metropolitanos, secretarías de desarrollo urbano, cooperación interinstitucional con otras universidades, ONG´s, etc.); asimismo, la muestra expositiva de aquellos proyectos más destacados durante el curso, la posible divulgación de sus contenidos a través de diversos medios, entre impresos y electrónicos, sin dejar de lado la participación en mesas redondas y foros abiertos de discusión. Un ejemplo claro es el proyecto que se trabajó en coordinación entre el T U+L de la FARQ-UANL y el Master of Landscape Architecture de la Arizona State University, a cargo de Gabriel Díaz-Montemayor y su equipo de estudiantes en donde se planteó el caso del Hance Park, en el centro de Phoenix, y cuyas características lo dejaban como un parque urbano que a pesar de estar ubicado en el corazón urbano de la capital arizoniana, padecía de un grave abandono físico y social, convirtiéndose así en una gran oportunidad para establecer un ejercicio de reflexión y estudio por parte de profesores y estudiantes, lo que al final del curso generó una serie de propuestas tan variopintas como interesantes e incluso innovadoras, para no sólo atacar el problema del parque como elemento urbano, sino permear la solución al contexto físico mediato e inmediato del Phoenix Downtown. En cambio, durante el siguiente curso el T U+L se coordinó con el ISAD de Chihuahua para desarrollar, en colaboración con Francisco Villa Barriga y su equipo de estudiantes, el estudio y la solución a la zona urbana aledaña a la Avenida Tecnológico, en la ciudad de Chihuahua; una zona con excesiva carga vehicular, un nuevo sistema de transporte BRT, y varias colonias en detrimento físico. El ejercicio consistió en repensar la ciudad y reestructurar las bases que debían pautar su desarrollo alterno, modificando así su escala física, las preferencias de movilidad, la forestación de zonas devoradas por el exceso de asfalto, y propiciar cierta densificación que privilegie la calidad y cantidad de espacios públicos y su respectiva peatonalización, con las prioridades respectivas según lo visto en otros casos de éxito, pero sin el afán de clonar dichas soluciones. Incluso se llegaron a desarrollar casos hipotéticos con propuestas radicales que suscitaron polémica en los diversos foros de revisión que se dieron lugar tanto en Chihuahua como en Monterrey por parte de los mismos estudiantes, profesores y jueces invitados. Algunos de los especialistas invitados en el devenir del T U+L han dejado una huella indeleble en este arduo proceso de aprendizaje, como Gabriel Díaz-Montemayor (ASU y UT Austin), Carlos Ortiz (CO2 taller de arquitectura), la socióloga Leticia Sauceda, Roberto Núñez (COVACHITA Arquitectura), Ricardo Padilla (PLADIS), Gabriel Peña Tijerina (GP Arquitectos), Francisco Villa (ISAD), Mauricio Rey (Taller del Norte), Francisco Ortiz (ISAD), Rubén Sepúlveda (Dear Architects), Vicente Tapia (WEYES Arquitectura), Brenda Pérez (PEW Studio), Carolina Esteves, Edna Peza, entre otros. La experiencia de participar en este taller con seguridad dejará en el estudiante un legado de preocupación, sensibilidad y sentido proactivo hacia los menesteres de la ciudad que todos habitamos y que en menor o mayor grado, todos somos responsables de su estado. La trascendencia de este taller estiba en dejar al participante las herramientas de conocimiento, autocrítica, sensibilidad y empatía que le ayuden en su oficio de arquitecto, no importando la escala de sus proyectos, pero siempre pensando antes lo que acontezca en el contexto tangible e intangible, antes que en el objeto proyectual mismo.