23/08/2026
Cuando un ojo se desvía, el problema puede estar en el nervio que lo mueve.
Una desviación ocular que aparece de repente no siempre nace en el ojo. En algunos casos, el problema está en el nervio que controla uno de sus músculos y puede hacer que aparezca visión doble.
El VI par craneal, también llamado nervio abducens, controla el músculo recto lateral, encargado de mover el ojo hacia afuera, alejándolo de la nariz.
Cuando este nervio se debilita o deja de funcionar correctamente, el recto lateral pierde fuerza. El ojo puede quedar desplazado hacia la nariz, produciendo una desviación llamada esotropía y, con frecuencia, visión doble.
¿Cómo puede notarlo una persona?
El cambio puede ser bastante evidente: ver dos imágenes en lugar de una, especialmente al mirar hacia el lado afectado o a distancia. Algunas personas compensan de manera espontánea girando o inclinando la cabeza para reducir la visión doble.
Y aquí está lo importante: no todas las desviaciones oculares tienen esta causa. El estrabismo puede relacionarse con problemas de los músculos, otros nervios, traumatismos, enfermedades neurológicas o diferentes condiciones que afectan al ojo y su movimiento.
¿Por qué puede dañarse este nervio?
Entre las causas posibles están diabetes, presión arterial alta, traumatismos, accidentes cerebrovasculares, infecciones, inflamación y lesiones que comprimen el nervio. En algunos casos, después de una evaluación, no se encuentra una causa concreta.
En adultos mayores, una alteración de los pequeños vasos sanguíneos relacionada con diabetes o hipertensión puede afectar este nervio. Por eso, una desviación ocular nueva puede ser una razón para revisar también la salud vascular.
Piensa en el movimiento del ojo como un sistema coordinado: el nervio lleva la señal, el músculo ejecuta el movimiento y varios músculos trabajan juntos para mantener ambos ojos alineados. Si uno de esos circuitos falla, los ojos pueden dejar de apuntar exactamente al mismo lugar y el cerebro recibe dos imágenes.
Por eso, una desviación que aparece de forma repentina, sobre todo si viene acompañada de visión doble, dolor de cabeza intenso, debilidad, dificultad para hablar u otros síntomas neurológicos, necesita valoración médica inmediata.
La clave no es asumir que todo ojo desviado tiene un problema neurológico. Es reconocer que, en determinados casos, un cambio en la posición del ojo puede ser la primera pista de que el nervio que controla su movimiento necesita ser evaluado.