28/03/2012
"Martes 27 de marzo de 2012.
Estoy en una celda, preso desde ayer, a punto de ser ejecutado. Todavía estoy tratando de entender la causa, aunque muchas personas están de acuerdo en que se me ejecute.
Siempre quise conocer a mi padre, por lo que mi madre sólo me decía, llorando, que se había 'ido'. Pero, ayer, entendí la verdadera causa: mi madre fue violada. Triste, ¿verdad? Sin embargo, nací y he vivido veinte años de mi vida bajo el amor de mi madre, a la que amo más que a la vida misma. Y digo 'más que a la vida misma' porque ¡quiero vivir! ¡Sí! ¡¡¡Quiero vivir!!! No soy culpable de la canallada del que -ni siquiera llamaré padre- me dio la vida.
Estando ayer en casa, tocaron a mi puerta y, al confirmar mi nombre, me dijeron que debían llevarme con ellos. Cuando llegué acá, me sentaron con violencia en una silla, y me explicaron que se me iba a dar la pena de muerte. La razón de ellos: "Es que tu madre fue violada, y tú eres el resultado de esa violación". Se me desplomó el mundo, sin duda. Pero, sea como fuere, supuestamente, creo que soy culpable, aunque no sé de qué. Parece que, simplemente, soy culpable de nacer, o de querer vivir, o de que mi padre sea un violador.
Y bueno, sin derecho a decir nada, he estado hasta hoy aquí, encerrado, escribiendo esto, que sé, serán mis últimas palabras. He escuchado que, antes de nacer, se destroza, despedaza y licua a los bebés que vienen en camino para luego, mediante un raspaje, sacar todo rastro de él del útero materno. ¿La razón? La misma que por la que se me ejecutará hoy: sus padres fueron violadores.
Tengo que ser sincero, como decía antes, ¡anhelo la vida! ¡Tengo miedo! ¡Mucho miedo! Sin embargo, espero que mi muerte no sea en vano. Quiero gritar al mundo entero: ¡Soy inocente! ¡Yo no hice nada malo por lo que se me tenga que dar esta muerte horrenda! Sin embargo, aunque parezca irónico, y aunque sea conciente de esta cruel injusticia, moriré feliz. ¿Por qué? Porque considero que mi muerte, al menos, es más 'humana' que la que se le daría a una criatura indefensa: soy conciente de que moriré, no se me atacará de manera cobarde, ni se me licuará. Moriré feliz, porque no soy una criatura indefensa ni silenciosa que no puede expresar lo que le pasa, ni lo que siente: Puedo, tan siquiera plasmar el horror de esta injusticia, escribiendo estas líneas.
Escucho los pasos de guardias y el sonido de llaves. Sin duda, abrirán la puerta, y me llevarán, contra mi voluntad, hasta el degüello. Sólo espero que algún día alguien lea estas humildes palabras.
Adiós, mamá, quiero decirte que te amo, y que me perdones por haber nacido."