17/07/2014
Una realidad...... Ojo papis
Cuando los niños se comportan de manera inadecuada o incluso cuando se encuentran en una situación de peligro, los adultos podemos reaccionar de forma negativa, pudiendo asustar al niño.
Dichas reacciones pueden incluir contacto físico brusco, levantar el tono de voz, decir cosas hirientes, etc.
Evitar a toda costa dichas reacciones es algo poco probable por lo que es importante saber cómo podemos enmendar nuestras acciones.
Una vez cometida la acción, el niño puede quedar asustado, triste, enojado, etc. Es importante esperar a que se calme y hablar con él; explicarle qué fue lo que pasó, que nos preocupó y por qué reaccionamos de esa forma y pedirle que nos cuente cómo dicha reacción lo hizo sentir, poniéndole nombre a su emoción.
Asimismo es importante actuar la misma situación junto con el niño para que esta vez él pueda estar preparado para nuestra reacción y de esa forma no se cree ninguna idea o imagen negativa de nosotros ni de lo que sucedió.