02/09/2025
salgamos un poco del ruido mundano e interiorizemos un poco nuestra luz e imaginemos :
un vasto horizonte en el que se alza, majestuoso e inacabado, el Templo de la Humanidad. No es una estructura de piedra mu**ta, sino una edificación vibrante de vida y propósito. El cielo sobre él no es azul, sino un lienzo de esperanza, pintado con un degradado de colores púrpuras, anaranjados y dorados que anuncian el amanecer.
Desde el centro del firmamento, un sol naciente proyecta su luz dorada, disolviendo las últimas sombras de la ignorancia. Esta luz no solo ilumina, sino que infunde cada ladrillo con el brillo de la verdad y la libertad. En la parte superior de la construcción, inmersos en este resplandor, flotan los sagrados emblemas: el Compás, abriendo sus puntas para abarcar la fraternidad universal, y la Escuadra, que dicta la rectitud de nuestras acciones.
A los pies del Templo, yacen esparcidas cadenas rotas, vestigios de un pasado de opresión y tiranía. Sobre ellas, los masas y los cinceles se encuentran inactivos, pues la tarea de derribar las barreras de la injusticia ha sido completada. Ahora, la labor es la de construir. Un masón, con el delantal inmaculado, utiliza el nivel para asegurar que cada bloque de justicia se coloque en un plano de igualdad, y la plomada, para garantizar que la rectitud moral sea el eje de cada pilar.
La imagen rebosa de vida: no son solo los símbolos, sino la promesa. Es la visión de una humanidad que trabaja unida, sin distinción, para construir un mundo regido por la razón, la justicia y la libertad. Es la materialización de nuestro ideal, un monumento a la esperanza que nos impulsa a seguir adelante, piedra a piedra, hasta que el Templo se complete y la luz de la libertad ilumine a cada ser humano sin excepción. Es cuanto
TAF .: