24/09/2024
|| 𝐄𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜𝐭𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝
𝐋𝐞𝐧𝐢𝐧 𝐍𝐞𝐥𝐬𝐨𝐧 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐂𝐨́𝐫𝐝𝐨𝐯𝐚
Han trascurrido 214 años del inicio del movimiento de independencia, evento histórico y que todos los mexicanos conocemos y celebramos. En múltiples eventos, el pueblo se reúne para dar el famoso grito y recordar a quienes encabezaron la lucha por la liberación de la nación. Después de la independencia vinieron otros movimientos que fueron configurando a la nueva nación, así, tuvimos la Revolución Mexicana que acabo con un sistema y sentó las bases para una nueva sociedad, con un futuro prometedor para todos.
En cada suceso histórico se suele recordar a las personas que tuvieron la iniciativa de dar el primer paso para el cambio, pero a menudo se olvida la participación activa del pueblo, la determinación y el coraje con el que salieron a defender sus ideales, su tierra, su libertad. Recordemos que el pueblo ha sido históricamente la columna vertebral de los movimientos sociales, pues estos se originan, crecen y logran sus objetivos gracias a la participación masiva de la población.
Se puede decir que el motor transformador de una sociedad es, sin duda, el pueblo, cuanto mayor sea el número de personas movilizadas, mayor será la presión sobre los gobiernos y las instituciones para responder a las demandas sociales. La movilización masiva del pueblo puede inclinar la balanza de cualquier sistema económico, influir en la opinión pública o forzar cambios estructurales en las políticas.
El pueblo mexicano se ha caracterizado por ser aguerrido, trabajador, unido, que lucha y defiende sus ideales a pesar de las adversidades, así lo ha demostrado a lo largo del tiempo, sin embargo, de esas grandes hazañas ya queda muy poco.
𝐄𝐧 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐚𝐝𝐚 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐠𝐨𝐛𝐞𝐫𝐧𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬, 𝐚𝐮𝐧𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐯𝐚𝐲𝐚𝐧 𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐠𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝𝐚𝐧𝐨𝐬, 𝐲 𝐞𝐬 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐢𝐜𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐲𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐬𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐦𝐚́𝐬 𝐢𝐧𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐯𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧. 𝐀𝐬𝐢́, 𝐯𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐚 𝐮𝐧 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐨 𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐧𝐜𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨 𝐏𝐨𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫 𝐲 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐈𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢, 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐬𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟎 𝐦𝐢𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐢𝐜𝐢𝐝𝐢𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐱𝐞𝐧𝐢𝐨, 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐨́ 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐮𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐠𝐚𝐥𝐦𝐞𝐱, 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐬𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨 𝐞𝐝𝐮𝐜𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐲 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐨𝐯𝐢𝐨́ 𝐥𝐚 𝐒𝐄𝐏, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐮𝐧 𝐞𝐟𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐭𝐢𝐯𝐨, 𝐞𝐧 𝐟𝐢𝐧, 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐬𝐢𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐫𝐢𝐞𝐧𝐝𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐢́𝐬 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐠𝐚𝐧 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐚𝐧.
El pueblo se está convirtiendo en solo un espectador de su triste realidad, es verdad que critica, se molesta al ver como unos se enriquecen cuando ellos no tienen ni para comer, como los hijos del presidente sí pueden estudiar en el extranjero, viajar por todo el mundo y a sus hijos los tienen en escuelas sin baños, ver como ellos no tienen un auto propio y deben viajar amontonados en el transporte público, pero de nada sirve enojarse sin actuar de forma organizada para cambiar las cosas.
Es necesario que cada ciudadano entienda cual es el papel que juega en la transformación social, debe quitarse la venda de los ojos, ver a sus vecinos como hermanos de clase que sufren los mismos males y que solo organizados y educados podrán salir del atascadero político y económico en el que se les ha puesto. El pueblo mexicano debe volver a ser el artífice de su destino.