25/10/2013
¿Qué es para ti un abuelo?
En el pasado mes de agosto festejamos a nuestros antecesores. Fue en la década de los 90`s cuando nuestra cultura mexicana decidió reconocer a las personas de la tercera edad. Lo abuelos son una parte formadora de gran relevancia en nuestra vida. Hay personas para las que ellos han fungido como sus padres por múltiples circunstancias, de igual manera, existen familias en las que los abuelos son los pilares, son quienes han formado a nuestros padres y dan el ejemplo de respeto y cariño, por otro lado, podemos ser testigos de cómo algunos de ellos son víctimas de desprecio y en casos extremos de abandono.
Existen múltiples aspectos que podemos abordad en cuanto a los ancianos, empezaremos con hacer referencia a esos hijos quienes otorgan la responsabilidad que se sus padres se hagan cargo de los nietos. Es importante tomar en cuenta que los adultos mayores ya no cuentan con la energía ni la paciencia suficiente para educarlos adecuadamente, a éstos hijos les cuesta trabajo asumir su rol de padres, son inmaduros, y los abuelos se sienten con el compromiso de asumir y ayudar. Algunos padres pueden presentar cierta culpa por no atender a sus hijos como deberían y pretenden llenar ese vacío con cosas materiales, otros, simplemente se disponen a vivir su vida y de vez en cuando se harán presentes, sin lugar a dudas, ambos casos comparten el no darse cuenta que la necesidad principal es tomar riendas sobre sus hijos y criarlos a su manera, ya que inevitablemente es su obligación.
Otro caso muy común con respecto a madres solteras, es cuando los ascendentes cuidan a los hijos porque mamá o papá tienen que salir a trabajar, en ésta situación es interesante como los niños prefieren la compañía de los abuelos, es una actitud irremediable, debido a la convivencia diaria. ¿Qué sucede en éstos casos? Los ancianos se disponen a cuidar de sus descendientes, pero con la consigna de disfrutarlos y de cierta manera “consentirlos”, ya que no es la misma responsabilidad educar a sus hijos que a sus nietos, lo que afecta la imagen de autoridad de los progenitores y dificulta la implementación de reglas. Por lo que es importante que aún después de llegar cansados por el trabajo, se muestren atentos a los niños, compartir tiempo, como juegos, comidas, lecturas, salida, en las que los menores sean conscientes de que su padre o madre soltera, está ahí presente.
Hay casos sumamente lamentables, como el no tomar en cuenta a un padre o abuelo, o como mencioné anteriormente en casos muy extremos, el abandonarlos. ¿A qué podemos atribuir esto? Muchas personas pueden ser de la idea que los hijos son los del problema, que rechazan a sus padres, que son ingratos, no los atienden como deberían. Otras explicaciones dirían que fueron unos padres que hicieron sufrir a sus hijos o nietos y como resultado de ello, se ha ganado la indiferencia de la familia. Cada uno de nosotros tenemos una historia y una opinión diferente en cuanto a esto, lo cierto es que muy pocas personas tienen la capacidad de perdonar humillaciones, desprecios, golpes, y muchas otras conductas lamentables con las que se puede criar a un hijo. En contraste con esto no se puede dejar de admirar a quienes a pesar de haber sufrido con sus padres, los han perdonado y los atienden con gusto y amor. Algo importante que yo resaltaría en ésta situación es que cuidemos nuestra actitud hacia nuestros hijos, hermanos, nietos, ya que tarde o temprano necesitaremos de su atención, compañía y cuidados, lo que los motivará para que ésas acciones las ejecuten con gusto.
Y para finalizar, quisiera dar un reconocimiento a todos esos abuelos que apoyan, son felices y transmiten esa alegría a su familia y que en momentos difíciles transmiten seguridad. Todo ello influye para formar una buena familia, que se base en valores. Si ustedes tienen un abuelo con éstas características ámenlo y disfrútenlo, es sumamente enriquecedor poder aprender de sus historias y experiencia, siéntanse dichosos de poder contar con él hasta el día de hoy, y algo muy importante es que sigamos su ejemplo, ya que es la única manera trascender o de seguir presente en la vida de nuestros descendientes aunque no estemos físicamente.