31/05/2025
No perseveramos porque somos fuertes, sino porque Dios es fiel. Nuestra esperanza salvífica no está en nuestra constancia, sino en la obra segura de Cristo y el poder del Espíritu Santo que nos guarda hasta el fin.
En un mundo donde todo cambia, descansamos en el Dios que nunca falla.
1 Tes 5:23 - 24