16/09/2026
-Entre la libertad celebrada y los nuevos yugos-
Con el repique de las campanas de la iglesia y un llamado al pueblo, dio inicio al proceso de 11 años de lucha que culminaría con la consumación de la independencia en 1821. Conmemorar el Grito de Dolores no es solo recordar la ruptura con el yugo español en 1810. Hoy en todo el país se ha escuchado el grito de: ¡Vivan los héroes que nos dieron patria, viva México, viva México! ¿Viva? Por cierto, buscando el significado de la palabra “viva” es un adjetivo femenino de “vivo”, que quiere decir: algo que tiene vida y que no ha mu**to.
¿Qué tan cierta será la frase “¡Viva México!” cuando todos los días la muerte y el correr de la sangre inocente es noticia diaria? ¿Celebramos la libertad de qué o de quién? Si hoy en nuestro país esa “libertad” que tanto gritamos la hemos prostituido al mejor postor, cobrando derecho de piso o quitándole la libertad y la dignidad humana a otro mexicano, ¿libres de qué somos? Si hoy nos esclaviza la avaricia y el dinero fácil; el soborno y la corrupción son nuestro pan diario.
Sí, lectores, hoy tenemos nuevos yugos que esclavizan a nuestro país. Hoy no es la corona española, hoy somos nosotros mismos quienes vivimos bajo nuestros propios deseos insaciables de poder, nuestra hambre incansable de hacer el mal. Nos hemos convertido en nuestros propios verdugos, hasta hacernos indiferentes al dolor ajeno y tolerantes a la corrupción institucional.
Mientras no reconozcamos nuestro problema moral y espiritual, ninguna independencia será suficiente para librarnos de la actual esclavitud en la que estamos hundidos.