03/08/2026
"Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" Col. 3:12
La paciencia es una virtud que requiere tiempo para poderla desarrollar.
Es la capacidad de mantener la calma aún en las dificultades y saber esperar.
Como padres debemos pedir a Dios nos ayude a tener paciencia con nuestros hijos, ya que de pequeños ellos necesitan que nosotros les ayudemos a aprender de acuerdo a su edad y ritmo.
Y esto implicará el no desesperarnos y terminar nosotros haciendo las cosas porque queremos que se hagan rápido.
Si somos pacientes, ellos aprenderán a esperar.
Debemos entender que todo en esta vida tiene un tiempo de espera, y por lo general las cosas valiosas requieren de mayor tiempo para poder dar un mejor resultado.
Debemos ser pacientes con aquellos que nos prestan un servicio, entendiendo que no somos los únicos clientes.
Debemos tener paciencia con nuestros seres queridos y no enojarnos si no hacen las cosas en el minuto que se las pedimos.
Tenemos que seguir el ejemplo de nuestro Padre celestial que nos ama con paciencia y gracias a ella, nos da de su bondad todos los días.
La paciencia es un fruto del Espíritu Santo, es resultado de tener a Jesús como el Señor de nuestra vida, él nos ayuda a ser pacientes y esperar sus tiempos, pues sabemos que son mejores que los nuestros.
Cuando te sientas impaciente, respira hondo, recuerda que hay cosas que llevan tiempo, pero sobre todo, pide a Dios que te ayude a desarrollar este precioso fruto del carácter, ya que una persona que tiene esta cualidad, se distinguirá por tomar buenas decisiones y sobre todo, reflejará el amor de Cristo, a todos los que le rodean. Bendiciones.