16/07/2026
La 🐒 se vendio compro 🍇 y lo que le sobro se lo dio al 🦊
En 2005, el economista de Yale Keith Chen y la psicóloga Laurie Santos realizaron un experimento con monos capuchinos para responder una pregunta curiosa: ¿podían entender el concepto del dinero?
Les dieron pequeñas fichas plateadas y, durante meses, les enseñaron que podían cambiarlas por comida. Al principio parecía un simple ejercicio de aprendizaje animal.
Pero cuando los monos entendieron cómo funcionaba el “dinero”, todo se volvió más extraño.
Comenzaron a administrar sus fichas, gastando más cuando la comida era barata y ahorrando cuando subía de precio. También descubrieron que podían robar fichas a otros monos... y empezaron a hacerlo.
Luego, los investigadores probaron cómo reaccionaban ante el riesgo. Igual que muchos humanos, los capuchinos preferían una recompensa segura cuando sentían que podían ganar. Pero cuando la misma situación se presentaba como una posible pérdida, empezaban a tomar decisiones más arriesgadas, casi como un apostador intentando recuperar lo perdido.
Y entonces ocurrió el momento más famoso del experimento.
Durante una sesión caótica, los investigadores observaron que un macho le entregó una ficha a una hembra. Ella la aceptó, pasaron un rato juntos, y después fue directamente a cambiar esa ficha por una uva.
El objetivo era enseñarles una idea económica básica. Pero en pocos meses, los monos habían descubierto el ahorro, el robo, las apuestas irracionales y una forma primitiva de intercambio social.
🐒🍇 El experimento dejó una conclusión tan divertida como incómoda: quizá el problema no era que los monos aprendieran a comportarse como humanos... sino que los humanos no somos tan distintos de ellos.