27/02/2020
El coronavirus da miedo.
No! en realidad la manipulación de la información da miedo.
Saber que hay una epidemia da miedo.
No! la posibilidad de contagiarse da miedo.
Morir por haber contraído el virus da miedo.
No! morir en la inconsciencia es el mayor miedo.
Cada vez que escuchamos noticias en las que se informa el minuto a minuto de los nuevos casos, y se inician nuevas cuarentenas, y se vacían las farmacias de mascarillas y alcoholes, estamos dejando que el miedo gane.
Un miedo fomentado por oscuros intereses. No me importa si se trata de un arma bacteriológica que está siendo probada, o si responde a pseudonegocio de la industria de la salud, o si es el capitalismo queriendo frenar al comunismo, o China mostrando su poderío creando un hospital en días, no, nada de eso me importa.
Sí, en cambio, busco ver qué mensaje queda de esto. Aprovechando esta onda del Viento que propicia la Comunicación del Espíritu, miro hacia adentro. Y mi espíritu resuena con la necesidad de bajar un cambio. Volverme hacia adentro. Tal cual, porque lo que veo afuera es mi propio reflejo. Si allí afuera inician cuarentena para evitar el contagio, qué cuarentena debo iniciar en mí para permanecer en estado de salud? Si veo que usan mascarillas, debo usarlas físicamente? o quizás es que me muestra que debo ser prudente en mis relaciones, permitiéndome un espacio sin contaminar mis pensamientos con los del desesperado entorno.
Vuelvo la vista a mí misma. Me oigo, me siento. Sé que hay muchas más muertes por problemas coronarios en países ricos, por desnutrición en países pobres, por violencia de género en todos lados, por estupidez en los que se sacan selfies arriesgados... La posibilidad de morir por el coronavirus no es un tema como para semejante despliegue mediático. Pero somos nosotros los que alimentamos esta conciencia colectiva, y por lo tanto está en nosotros cambiarla.
Entonces te invito a ser prudente, por supuesto. A lavarte las manos frecuentemente con agua y jabón, como debería ser siempre. A cubrirte si estornudas o toses. A ser socialmente responsable de tu accionar. Pero sobre todo, a no entrar en pánico. A escucharte. Si sentís que tenés que usar mascarilla, usala! y no dejes de hacerlo por sentirte ridículo. A hacerte caso. Si crees mejor suspender un viaje o no ir a un lugar muy concurrido, hacelo. Pero porque verdaderamente sentís a tu cuerpo pedirte eso y no por la histeria colectiva.
Que tu pequeña acción, tu original voluntad te guíe. Que tu pequeña decisión, tu intuición, sea el granito de arena. Que entre todos sumemos granitos y movamos la amodorrada conciencia colectiva. Como escribió Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.
Decile No al miedo.
Bendiciones de mi corazón al tuyo
Yo Soy Veronica Heiland (c)