16/08/2026
José Jesús Vargas Garza
Cronista Oficial del Mpio. de Lerdo
Crónicas Lerdenses
RODOLFO “CHIVO” DÍAZ HERNÁNDEZ: LA LEYENDA DEL BOXEO DE LERDO
Rodolfo Díaz Hernández nació el 12 de octubre de 1938 en Ciudad Lerdo, en el seno de una familia humilde. Fue hijo de Benito Díaz, albañil de oficio, y de Rita Hernández. Su hogar se ubicaba en la esquina de las calles Cuauhtémoc y Aquiles Serdán, en el barrio conocido como “El Toreo”. Fue el séptimo de los diez hijos que tuvo el matrimonio. Rodolfo comenzó a ayudar a su padre desde los ocho años, trabajando tanto en las parcelas como en labores de albañilería en obras de construcción. Esta situación se mantuvo hasta que el boxeo entró en su vida y cambió el rumbo de su historia.
En aquellos años, los jóvenes púgiles entrenaban en la Arena Lerdo, un cuadrilátero donde numerosos lerdenses dieron sus primeros pasos en el deporte del boxeo. Uno de ellos fue Rodolfo Díaz, quien, en 1951, a la edad de 14 años, adoptó el nombre de guerra de “El Chivo” Díaz. Fue precisamente en esa época cuando conoció a su amigo Francisco Macías, a quien invitó a presenciar una pelea que sostuvo contra Miguel Orona en la hoy desaparecida Arena Lerdo, ubicada sobre la calle Aldama, entre las avenidas Matamoros y Juárez. Aquella arena constituyó un importante semillero de talentos del boxeo regional que convertiría a Rodolfo Díaz en una de las figuras deportivas más reconocidas de Ciudad Lerdo.
Fue entonces cuando, tras presenciar la pelea de su amigo Francisco Macías, quien había salido muy mal librado del combate, Rodolfo Díaz pidió a Carlos Segovia, reconocido entrenador de boxeo en Lerdo, que le prestara unos guantes para enfrentarse a Miguel Orona. En aquel tiempo, “El Chivo” Díaz era muy jovencillo, pero ya destacaba por su valentía, determinación y gran coraje, cualidades que puso de manifiesto en aquella pelea improvisada. Contra todo pronóstico, derrotó a Orona al derribarlo en el primer asalto. Carlos Segovia comenzó a entrenarlo como boxeador aficionado. Gracias a su disciplina y talento, Rodolfo participó en el Campeonato Nacional de los Guantes de Oro, celebrado en Veracruz. Compitiendo en la división de peso mosca, “El Chivo” Díaz logró avanzar hasta la pelea final del torneo. Sin embargo, cayó ante el boxeador capitalino Arnulfo Orozco.
Fue en la Arena Olímpico Laguna, de Gómez Palacio, Durango, donde Rodolfo Díaz hizo su debut como boxeador profesional el 8 de agosto de 1955, enfrentándose a Manuel Varela, a quien derrotó por nocaut efectivo en el cuarto asalto. De esta manera inició una destacada etapa como pugilista invicto, condición que mantendría durante los siguientes tres años. En esa etapa de su carrera contó con la guía de José Sacramento Díaz, experimentado mánager lagunero y profundo conocedor de los secretos del boxeo, quien contribuyó significativamente a su desarrollo profesional. Bajo su dirección, Rodolfo obtuvo importantes triunfos sobre destacados boxeadores de la región, entre ellos “La Chuca” Rodríguez y el tamaulipeco Gildo “Patón” Montoya.
Gracias a estos éxitos, “El Chivo” Díaz comenzó a consolidar su prestigio dentro del boxeo regional, demostrando en cada combate la valentía, disciplina y determinación que lo caracterizarían a lo largo de su carrera deportiva. Durante su estancia en la ciudad de Durango, entre 1956 y 1957, Rodolfo Díaz conoció a Alfonso Martínez Vera, quien se convertiría en su entrenador durante varios años. En esa misma etapa también tuvo contacto con el legendario Kid Azteca, quien colaboraba con Martínez Vera en la preparación y formación de boxeadores. Gracias al intenso trabajo de entrenamiento, Rodolfo fue escalando posiciones dentro del boxeo nacional.
Muy pronto ocupó el lugar que había dejado José “Hagler” Montoya en la clasificación nacional de peso gallo, división en la que este último había destacado a mediados de la década de 1950. Alcanzar esa posición le permitió a “El Chivo” Díaz ganarse el derecho de disputar el campeonato frente a Álvaro Gutiérrez. El esperado combate se celebró el 3 de marzo de 1962 en la histórica Arena México.
Bien puede afirmarse que Ciudad Lerdo encontró en Rodolfo “El Chivo” Díaz a uno de los pocos pugilistas destacados de las llamadas divisiones grandes, circunstancia que lo llevó a radicar durante varios años en los Estados Unidos en busca de mayores oportunidades deportivas. Durante esa etapa de su carrera, enfrentó al excampeón mundial de peso welter Dan Jordan en un combate celebrado en Sacramento, California. En una destacada actuación, el lerdense se impuso por decisión al término de diez asaltos, logrando una de las victorias más importantes de su trayectoria profesional.
Este triunfo le otorgó a “El Chivo” Díaz una gran proyección y prestigio dentro del boxeo profesional. Gracias a esa importante victoria, logró consolidarse como uno de los principales contendientes de la división welter y, con el paso del tiempo, alcanzó el campeonato de dicha categoría. La victoria adquirió un significado aún mayor debido a la trayectoria de su rival. Rodolfo Díaz había frustrado por completo los planes del estadounidense Dan Jordan, destacado boxeador nacido en Los Ángeles, California, de ascendencia mexicana y afroamericana. Conocido en el mundo del boxeo por el apodo de “Gerónimo”, Jordan fue una de las figuras más sobresalientes de su época y llegó a ostentar el título de campeón mundial indiscutible de peso welter entre 1958 y 1960.
En Estados Unidos El “Chivo Díaz” fue sparring de 1960 a 1963 de Carl Bo Bolson, tricampeón del mundo en peso ligero, welter y medio. Ya en esa categoría el lerdense entró al plano internacional, disputándose su categoría contra Marvin Carter. Además. Y siguieron otras peleas, en las que noqueó a Dick Night en tres asaltos, conocido por el apodo de "Cowboy", que había competido profesionalmente como peso wélter y super wélter. También El Chivo, derrotó a Jess Bogard en siete episodios y superó en tres a Curtis Cokes. En 1963, en San Antonio, Texas, consiguió ganarle a Cheque Chelton en el cuarto asalto por nocaut, en Sacramento se impuso por decisión a Jimmy Flu.
En 1968 Rodolfo flaqueó en su brillante carrera boxística, pero volvió otra vez, peleando contra Manuel Martínez en Tamiahua, Tamaulipas, México, al cual derrotó en cuatro episodios. Esa fue su última pelea porque sintió que no rendía igual por problemas físicos, fue entonces que optó por retirarse en 1970. Rodolfo Chivo Díaz, fue uno de los mejores peleadores profesionales que ha dado Lerdo a nivel internacional, a través de su gran trayectoria en el peso welter, con 66 kilos, que disputó sosteniendo 118 pleitos, entre amateurs y profesionales, colgando los guantes a los 34 años.
Aunque se retiró del cuadrilátero, Rodolfo “Chivo” Díaz no se alejó del boxeo. Primero instaló un gimnasio en Gómez Palacio, donde comenzó a entrenar a jóvenes con vocación por este deporte. Sin embargo, fiel a su tierra natal, en 1982 estableció su gimnasio en una de las esquinas de la Plaza de Toros Salvador Barrera Gutiérrez de Ciudad Lerdo. Con el paso de los años, aquel lugar se convirtió en un importante semillero de boxeadores. Desde ahí, el “Chivo” observaba, guiaba y aconsejaba a sus pupilos, impulsándolos a alcanzar sus metas. Gracias a su esfuerzo, sacrificio y dedicación, ayudó a formar a numerosos jóvenes pugilistas, ofreciendo a muchos de ellos una alternativa para alejarse de las malas influencias y forjar un mejor futuro.
El jueves 29 de junio de 2017 falleció en Ciudad Lerdo, a los 78 años de edad y tras una larga enfermedad, el legendario boxeador y entrenador Rodolfo “Chivo” Díaz Hernández. La noticia causó gran consternación entre los lerdenses, quienes lo reconocían como una de las figuras más importantes del boxeo regional. Sus restos fueron velados en el Gimnasio Municipal de Boxeo, donde durante décadas formó a numerosos jóvenes pugilistas.
Posteriormente, se ofició una misa de cuerpo presente en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y más tarde fue sepultado en el Panteón Municipal. Le sobrevivieron su esposa, Ignacia Marisela; su hermano, Alfonso; y numerosos sobrinos, familiares y amigos que le dieron el último adiós.