FUNDACIÓN LERDO HISTÓRICO, A. C.

FUNDACIÓN LERDO HISTÓRICO, A. C. Fundación Lerdo Histórico, Preservación, Conservación e Investigación, A. C. Organización sin fines de lucro C., precisamente en el grupo No. 15 de esta Cd. Mpio.

Los primeros antecedentes inician en el año de 1993, cuando estaban reunidos algunos adolescentes y jóvenes que pertenecían a la Asociación de Scouts de México, A. Jardín, en el cual estaban organizando el programa trimestral, cuando uno de ellos sugirió organizar una campaña de limpieza sobre todo en el Mercado Municipal. “ Donato Guerra “ y sus calles subyacentes. Pero uno de ellos se hizo la pr

egunta ¿ cuántos años tenía el mercado ? y otro se pregunta ¿ por qué se llama Donato Guerra ?, y al final todos se hacían la preguntas ¿ cuántos años tendrá la Ciudad ?; y es así como nace la idea de promover la historia de nuestros Monumentos Históricos. El Joven Jorge Vargas Fausto inicia históricamente el proceso cultural para lograr tan anhelado sueño de ver restaurado los edificios históricos, como el Palacio Municipal y la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, y también de lograr de alguna manera la protección del patrimonio cultural de la Ciudad. En ese momento de lo que fue una sugerencia como una actividad se trasformó en la cristalización de un proyecto más ambicioso como fue el rescate de los Monumentos Históricos más representativos de la Ciudad. Al haberse visitado varias dependencias como municipales, estatales y federales para promover los apoyos económicos para el proyecto del rescate de algunos monumentos históricos, y al darse cuenta que no eran apoyados, se inicia con gran visión la constitución de una asociación civil, la cual seria para el orgullo de sus miembros fundadores la primera en la Laguna en promover la protección de los Monumentos Históricos. Es así como el 15 de agosto de 1994, se constituye la Fundación Lerdo Histórico, Preservación, Conservación e Investigación, A. que dentro de su objeto social era obtener la Declaratoria Federal de su Centro Histórico. Los primeros años, fueron fundamentales ya que se arrancaba con la organización de varias exposiciones y la edición de libros de historia, estas primeras actividades se realizaron cuando se celebraba el Primer Centenario de haberse elevado en rango de Ciudad. En el Año de 1996, la Fundación Lerdo Histórico, A. logra convencer a la LIC. ROSARIO CASTRO LOZANO como la primera autoridad de la Administración Pública Municipal de 1995-1998; en relación a la firma de solicitud para que se realicen los primeros estudios para ser considerada en una Zona de Monumentos Históricos por parte de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH y de esa manera estar en la eventualidad de obtener una Declaratoria Federal. Durante los años de 1997 a 1998, se realizaron los estudios con especialistas que el mismo Instituto Nacional de Antropología e Historia envió a la Ciudad para realizar el levantamiento de los planos y registro de cada uno de los edificios históricos que contaba en ese momento la población. En el año de 1999 se llevo a cabo la revisión de los resultados de la catalogación del patrimonio cultural inmueble que contaba la Ciudad. En esa misma fecha se recibe la comunicación oficial de que se habían concluido los trabajos y que se tenía listo el proyecto de decreto para el anhelado sueño de la Declaratoria Federal. Esta misiva fue hecha por el DR. JOSÉ DE LA CRUZ PACHECO ROJAS.- Director del Centro INAH Durango de esa época. Durante los años subsecuentes se realizaron diferentes acuerdos y firmas de avales tanto de los H. Cabildos de las diferentes Administraciones Publicas Municipales y además de los apoyos de los Presidentes: ING. ALBERTO GERARDO KATSICAS RAMOS ( 1998-2001 ); C. LUIS FERNANDO GONZALEZ ACHEM ( 2001-2004 ) y además de los C. Gobernadores de los últimos Administraciones Publicas Estatales ( 1992-1998 y 1998-2004 ). En el año de 2002, se llevo a cabo la elaboración de la Manifestación del Impacto Regulatorio ( MIR ) documento que lo solicito la COFEMER Comisión Federal de Mejora Regulatoria; de la Secretaria de Economía la cual fue entregada satisfactoriamente por conducto del ARQ. ALBERTO RAMÍREZ RAMÍREZ.- actualmente sigue siendo el Director del Centro INAH Durango, documento que fue hecho en la Administración Pública Municipal del 2001-2004. En el año del 2006, en la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados, La SRA. SALOME ELYD DE KATSICAS como Diputada Federal y miembro de la Comisión de Cultura, presenta el 27 de Junio, un punto de acuerdo a la Comisión Permanente para exhortar al Ejecutivo Federal a realizar la Declaratoria Federal de la Zona de Monumentos Históricos de la Cd. De Lerdo. de Lerdo de tejada, Dgo. y su posterior registro; el cual fue aprobado el 12 Julio, de manera unánime por todos los diputados federales y senadores que estaban en esa época dando se la resolución aprobada: Único.- La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, exhorta a la Secretaria de Educación Pública, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, a realizar los estudios e investigaciones necesarias, que determinen, en su caso, la viabilidad de declarar una Zona de Monumentos Históricos. A partir de esta iniciativa aprobada por la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, el INAH inicia una revisión del Listado de los Monumentos Históricos de la Cd. Lerdo, Dgo., se tiene la visita de arquitectos del Centro INAH Durango para llevar a cabo una depuración de las lista que se tenía en el mismo proyecto de decreto elaborado en el año del 1999, contando para ese momento el señalamiento de 480 Monumentos Históricos. El resultado de ese proceso los cuales fueron apoyados en la Administración Municipal 2004-2007 encabezada por la LIC. MARIA DEL ROSARIO CASTRO LOZANO, fue la actualización de 215 monumentos históricos en 124 manzanas catastrales de una buena parte del centro histórico de la Ciudad de Lerdo, Dgo.; siendo necesario apresurar el último tramo del proceso cultural y social, iniciada hace más de 14 años. Es importante señalar que las Declaratorias Federales de las Zonas de Monumentos Históricos no son fáciles ya que su proceso lleva más de 10 años, claro que tampoco se hacen en la noche a la mañana, ya que el proceso está lleno de pasos difíciles. Pero ahora es necesario unir las voluntades tanto políticas y la participación de la sociedad en general.

José Jesús Vargas Garza Cronista Oficial del Mpio. de LerdoCrónicas LerdensesRODOLFO “CHIVO” DÍAZ HERNÁNDEZ: LA LEYENDA ...
16/08/2026

José Jesús Vargas Garza
Cronista Oficial del Mpio. de Lerdo
Crónicas Lerdenses

RODOLFO “CHIVO” DÍAZ HERNÁNDEZ: LA LEYENDA DEL BOXEO DE LERDO

Rodolfo Díaz Hernández nació el 12 de octubre de 1938 en Ciudad Lerdo, en el seno de una familia humilde. Fue hijo de Benito Díaz, albañil de oficio, y de Rita Hernández. Su hogar se ubicaba en la esquina de las calles Cuauhtémoc y Aquiles Serdán, en el barrio conocido como “El Toreo”. Fue el séptimo de los diez hijos que tuvo el matrimonio. Rodolfo comenzó a ayudar a su padre desde los ocho años, trabajando tanto en las parcelas como en labores de albañilería en obras de construcción. Esta situación se mantuvo hasta que el boxeo entró en su vida y cambió el rumbo de su historia.

En aquellos años, los jóvenes púgiles entrenaban en la Arena Lerdo, un cuadrilátero donde numerosos lerdenses dieron sus primeros pasos en el deporte del boxeo. Uno de ellos fue Rodolfo Díaz, quien, en 1951, a la edad de 14 años, adoptó el nombre de guerra de “El Chivo” Díaz. Fue precisamente en esa época cuando conoció a su amigo Francisco Macías, a quien invitó a presenciar una pelea que sostuvo contra Miguel Orona en la hoy desaparecida Arena Lerdo, ubicada sobre la calle Aldama, entre las avenidas Matamoros y Juárez. Aquella arena constituyó un importante semillero de talentos del boxeo regional que convertiría a Rodolfo Díaz en una de las figuras deportivas más reconocidas de Ciudad Lerdo.

Fue entonces cuando, tras presenciar la pelea de su amigo Francisco Macías, quien había salido muy mal librado del combate, Rodolfo Díaz pidió a Carlos Segovia, reconocido entrenador de boxeo en Lerdo, que le prestara unos guantes para enfrentarse a Miguel Orona. En aquel tiempo, “El Chivo” Díaz era muy jovencillo, pero ya destacaba por su valentía, determinación y gran coraje, cualidades que puso de manifiesto en aquella pelea improvisada. Contra todo pronóstico, derrotó a Orona al derribarlo en el primer asalto. Carlos Segovia comenzó a entrenarlo como boxeador aficionado. Gracias a su disciplina y talento, Rodolfo participó en el Campeonato Nacional de los Guantes de Oro, celebrado en Veracruz. Compitiendo en la división de peso mosca, “El Chivo” Díaz logró avanzar hasta la pelea final del torneo. Sin embargo, cayó ante el boxeador capitalino Arnulfo Orozco.

Fue en la Arena Olímpico Laguna, de Gómez Palacio, Durango, donde Rodolfo Díaz hizo su debut como boxeador profesional el 8 de agosto de 1955, enfrentándose a Manuel Varela, a quien derrotó por nocaut efectivo en el cuarto asalto. De esta manera inició una destacada etapa como pugilista invicto, condición que mantendría durante los siguientes tres años. En esa etapa de su carrera contó con la guía de José Sacramento Díaz, experimentado mánager lagunero y profundo conocedor de los secretos del boxeo, quien contribuyó significativamente a su desarrollo profesional. Bajo su dirección, Rodolfo obtuvo importantes triunfos sobre destacados boxeadores de la región, entre ellos “La Chuca” Rodríguez y el tamaulipeco Gildo “Patón” Montoya.

Gracias a estos éxitos, “El Chivo” Díaz comenzó a consolidar su prestigio dentro del boxeo regional, demostrando en cada combate la valentía, disciplina y determinación que lo caracterizarían a lo largo de su carrera deportiva. Durante su estancia en la ciudad de Durango, entre 1956 y 1957, Rodolfo Díaz conoció a Alfonso Martínez Vera, quien se convertiría en su entrenador durante varios años. En esa misma etapa también tuvo contacto con el legendario Kid Azteca, quien colaboraba con Martínez Vera en la preparación y formación de boxeadores. Gracias al intenso trabajo de entrenamiento, Rodolfo fue escalando posiciones dentro del boxeo nacional.

Muy pronto ocupó el lugar que había dejado José “Hagler” Montoya en la clasificación nacional de peso gallo, división en la que este último había destacado a mediados de la década de 1950. Alcanzar esa posición le permitió a “El Chivo” Díaz ganarse el derecho de disputar el campeonato frente a Álvaro Gutiérrez. El esperado combate se celebró el 3 de marzo de 1962 en la histórica Arena México.

Bien puede afirmarse que Ciudad Lerdo encontró en Rodolfo “El Chivo” Díaz a uno de los pocos pugilistas destacados de las llamadas divisiones grandes, circunstancia que lo llevó a radicar durante varios años en los Estados Unidos en busca de mayores oportunidades deportivas. Durante esa etapa de su carrera, enfrentó al excampeón mundial de peso welter Dan Jordan en un combate celebrado en Sacramento, California. En una destacada actuación, el lerdense se impuso por decisión al término de diez asaltos, logrando una de las victorias más importantes de su trayectoria profesional.

Este triunfo le otorgó a “El Chivo” Díaz una gran proyección y prestigio dentro del boxeo profesional. Gracias a esa importante victoria, logró consolidarse como uno de los principales contendientes de la división welter y, con el paso del tiempo, alcanzó el campeonato de dicha categoría. La victoria adquirió un significado aún mayor debido a la trayectoria de su rival. Rodolfo Díaz había frustrado por completo los planes del estadounidense Dan Jordan, destacado boxeador nacido en Los Ángeles, California, de ascendencia mexicana y afroamericana. Conocido en el mundo del boxeo por el apodo de “Gerónimo”, Jordan fue una de las figuras más sobresalientes de su época y llegó a ostentar el título de campeón mundial indiscutible de peso welter entre 1958 y 1960.

En Estados Unidos El “Chivo Díaz” fue sparring de 1960 a 1963 de Carl Bo Bolson, tricampeón del mundo en peso ligero, welter y medio. Ya en esa categoría el lerdense entró al plano internacional, disputándose su categoría contra Marvin Carter. Además. Y siguieron otras peleas, en las que noqueó a Dick Night en tres asaltos, conocido por el apodo de "Cowboy", que había competido profesionalmente como peso wélter y super wélter. También El Chivo, derrotó a Jess Bogard en siete episodios y superó en tres a Curtis Cokes. En 1963, en San Antonio, Texas, consiguió ganarle a Cheque Chelton en el cuarto asalto por nocaut, en Sacramento se impuso por decisión a Jimmy Flu.

En 1968 Rodolfo flaqueó en su brillante carrera boxística, pero volvió otra vez, peleando contra Manuel Martínez en Tamiahua, Tamaulipas, México, al cual derrotó en cuatro episodios. Esa fue su última pelea porque sintió que no rendía igual por problemas físicos, fue entonces que optó por retirarse en 1970. Rodolfo Chivo Díaz, fue uno de los mejores peleadores profesionales que ha dado Lerdo a nivel internacional, a través de su gran trayectoria en el peso welter, con 66 kilos, que disputó sosteniendo 118 pleitos, entre amateurs y profesionales, colgando los guantes a los 34 años.

Aunque se retiró del cuadrilátero, Rodolfo “Chivo” Díaz no se alejó del boxeo. Primero instaló un gimnasio en Gómez Palacio, donde comenzó a entrenar a jóvenes con vocación por este deporte. Sin embargo, fiel a su tierra natal, en 1982 estableció su gimnasio en una de las esquinas de la Plaza de Toros Salvador Barrera Gutiérrez de Ciudad Lerdo. Con el paso de los años, aquel lugar se convirtió en un importante semillero de boxeadores. Desde ahí, el “Chivo” observaba, guiaba y aconsejaba a sus pupilos, impulsándolos a alcanzar sus metas. Gracias a su esfuerzo, sacrificio y dedicación, ayudó a formar a numerosos jóvenes pugilistas, ofreciendo a muchos de ellos una alternativa para alejarse de las malas influencias y forjar un mejor futuro.

El jueves 29 de junio de 2017 falleció en Ciudad Lerdo, a los 78 años de edad y tras una larga enfermedad, el legendario boxeador y entrenador Rodolfo “Chivo” Díaz Hernández. La noticia causó gran consternación entre los lerdenses, quienes lo reconocían como una de las figuras más importantes del boxeo regional. Sus restos fueron velados en el Gimnasio Municipal de Boxeo, donde durante décadas formó a numerosos jóvenes pugilistas.

Posteriormente, se ofició una misa de cuerpo presente en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y más tarde fue sepultado en el Panteón Municipal. Le sobrevivieron su esposa, Ignacia Marisela; su hermano, Alfonso; y numerosos sobrinos, familiares y amigos que le dieron el último adiós.

José Jesús Vargas Garza. Cronista Oficial del Mpio. de LerdoCrónicas LerdensesLOS ÁRBOLES DE LA ACEQUIA MUNICIPAL PROTEG...
09/08/2026

José Jesús Vargas Garza.
Cronista Oficial del Mpio. de Lerdo
Crónicas Lerdenses

LOS ÁRBOLES DE LA ACEQUIA MUNICIPAL PROTEGÍAN LA CIUDAD DE VIENTOS Y TOLVANERAS
II

La Avenida Coahuila era una vía amplia por la que corrían dos acequias: la del Municipio, por el lado izquierdo, y la de San Antonio, por el lado derecho. A lo largo de la avenida se conservaban grandes árboles distribuidos de sur a norte. Su frondosidad funcionaba como una barrera natural de protección natural de la ciudad contra los fuertes vientos y las tolvaneras, que se debilitaban al chocar con ellos. La acequia de San Antonio desde su nacimiento lindaba con los terrenos de la hacienda. En su época, sus aguas servían para irrigar: los viñedos y los terrenos agrícolas de la hacienda; algunos huertos de vecinos del hoy barrio de los Dos Puentes y las parcelas del Ejido Lerdo.

Una de las grandes tradiciones de Lerdo fueron sus acequias, que atravesaban la ciudad y permitían regar huertas, parques y parcelas con agua rodada del río Nazas. De la acequia del Municipio nacieron varios ramales que alimentaban las huertas de la Villa de Lerdo y, posteriormente, de la ciudad. Su recorrido iniciaba cerca de los Lavaderos Públicos y tomaba la calle Pino Suárez. Desde ese punto, el agua seguía distintos brazos que distribuían el riego por varias calles y barrios: continuaba por la calle Pino Suárez; giraba por la avenida Juárez hacia el norte; desprendiéndose brazos por las avenidas Matamoros; Francisco I. Madero, y en seguida la Coronado, daba vuelta en la calle Aldama; para regar las huertas de don Fermín Delgado y las del Santo Niño.

Se le llamaba así porque la escultura del Niño milagroso estaba en la casa de la huerta de la Sra. Tomasita Esparza. Después la acequia tomaba rumbo por la calle Donato Guerra; la que, a su paso, irrigaba las huertas ubicadas en esas calles hasta llegar al famoso barrio de la Lomita. La acequia del Municipio tenía otro ramal que corría por la calle Hidalgo. Desde ahí, otra acequia entraba hacia el poniente, continuaba por la calle Sarabia y daba vuelta por la calle Morelos. Este sistema permitía regar la Plazuela Juárez. El parque, por su parte, recibía agua de otra acequia que entraba por la calle Melchor Ocampo. Todas estas acequias eran alimentadas por la acequia del Municipio, que actualmente se encuentra por la calle Coahuila.

Los lerdenses más románticos aún recuerdan la acequia que nacía de la del Municipio, en los Lavaderos Públicos ubicados al sur de la calle Juan E. García. Después de pasar por en medio de los 80 lavaderos, donde la gente utilizaba el agua para asear la ropa, la acequia continuaba por la calle Pino Suárez y giraba hacia el norte por la avenida Donato Guerra. Esta acequia era muy vistosa por los grandes árboles que la acompañaban. En sus orillas crecían plantas silvestres que se mezclaban con el agua, entre ellas: flor de amapola; zarzamora; lengua de vaca; otras especies propias del entorno. En su recorrido se ubicaban los Baños San José, esquina de Cuauhtémoc. El famoso barrio del Cañón (Allende) y el antiguo Hospital Francisco Zarco (Hidalgo).

Dichosos aquellos tiempos en que los lerdenses se divertían y deleitaban con la fruta de las famosas huertas del pueblo. La nostalgia nos lleva a recordar la década de 1950, cuando la población de Lerdo disfrutaba de los frutales regados por la acequia del Municipio. En aquellas huertas crecían una gran variedad de árboles y plantas frutales, entre ellos: higueras; manzanos; ciruelos; zarzamoras; fresas; mísperos; duraznos; chabacanos; granados; limoneros. Durante la temporada de cosecha llegaban familias enteras de Torreón y Gómez Palacio, muchas de ellas en el tradicional tranvía. Las visitas eran más frecuentes los sábados y domingos.

Dentro de las huertas, los visitantes podían comer toda clase de fruta por un peso. Si deseaban llevar fruta a sus casas, pagaban dos pesos. Otros acudían simplemente a pasear y disfrutar del clima agradable de los paseos públicos. La ciudad se hizo muy famosa por sus higos pasas, conocidos como los “viejitos de Lerdo”. Su prestigio traspasó las fronteras comerciales, al grado de que Lerdo llegó a ser mencionada como la metrópoli de los higos.

En la ciudad, las acequias como patrimonio urbano y forestal formaban parte esencial de las tradiciones y de la identidad colectiva. Su presencia no solo sostenía la vida cotidiana, sino que también conservaba un vínculo directo con el legado heredado de nuestros antepasados. Esta cultura comenzó a perderse después de la década de 1940, cuando las autoridades de la época interpretaron la modernidad de manera equivocada. El progreso no se transformó en un proyecto urbano productivo capaz de integrar la infraestructura nueva con la preservación del patrimonio existente. Con el inicio de obras como el drenaje y la pavimentación, se afectaron tanto el empedrado de las calles como la antigua infraestructura hidráulica que permitía regar las huertas. Así, una parte importante de la memoria urbana fue desplazada por intervenciones que no consideraron suficientemente su valor histórico y cultural.

En 1959, la SARH impulsó la rehabilitación del sistema hidráulico de los canales de riego de la Laguna. Estas obras se llevaron a cabo en 1960 y consistieron, entre otras acciones, en sustituir el antiguo Canal de Tlahualilo, construido en tierra, por un nuevo trazo ubicado de forma lateral al anterior y revestido con cemento. El nuevo canal se extendía desde la boca ubicada en la Presa de San Fernando hasta las tierras ejidales del pueblo de Tlahualilo. Esta intervención modificó la infraestructura hidráulica existente y afectó la ubicación de algunas bocatomas tradicionales.

Con motivo de estas obras, se reubicó la bocatoma de la acequia del Municipio tuvo que ser replanteada. Para ese momento, la acequia de San Antonio ya había desaparecido debido al desuso. Por esta razón, la nueva bocatoma de la acequia se construyó en la parte lateral derecha del nuevo Canal de Tlahualilo, precisamente en el punto donde nace la avenida Coahuila. En tal virtud de que para 1970 del siglo XX, aún se regaban los parques y algunas huertas con agua rodada del río Nazas.

La acequia del Municipio, por la que aún corría agua en la calle Coahuila, fue utilizada hasta 1982 para el riego de diversas áreas urbanas y productivas. Entre ellas se encontraban 52 huertas urbanas, el Parque Victoria y el Vivero Forestal de la SARH. Originalmente, esta acequia tenía las siguientes características: Una longitud aproximada de 7,800 metros lineales ---+ ramales--. Un gasto de 3 metros cúbicos de agua por segundo. Impacto del nuevo canal lateral. Con la entrada en operación del canal lateral derecho del Canal Principal Santa Rosa-Tlahualilo, quedaron en desuso aproximadamente 4,800 metros de la acequia original.

Esta modificación redujo de manera importante su extensión y transformó el sistema tradicional de riego asociado a la calle Coahuila. A pesar de ello, todavía se irrigaban algunas huertas paralelas a la calle Coahuila, así como los árboles ubicados sobre el lado lateral derecho del bulevar Miguel Alemán, en un tramo aproximado de 1,200 metros. Como resultado de estos cambios, la acequia de la Coahuila quedó reducida a una longitud aproximada de 3,000 metros, desde su punto de inicio hasta el entronque con el bulevar Miguel Alemán.

En la región de la Laguna, el agua rodada destinada a los cultivos se soltaba desde las presas durante los primeros días de marzo. Este suministro se mantenía aproximadamente entre 20 y 25 días. Después de ese primer periodo, se hacía una interrupción de alrededor de 20 días hasta iniciar el primer riego de auxilio. A partir de entonces, el suministro continuaba sin nuevas interrupciones hasta el mes de agosto. En términos generales, el esquema de riego dejaba solo cinco meses efectivos con disponibilidad de agua rodada. Durante los siete meses restantes, era necesario recurrir a otros medios de riego, de acuerdo con las posibilidades de cada área.

En 1982, el personal responsable del Vivero Forestal de la SARH realizó un estudio técnico para evaluar el sistema de riego. Como resultado, se decidió dejar de utilizar agua rodada en esa área y sustituirla por agua de noria. Este cambio ofrecía una alternativa más segura, además de permitir un manejo más racional y eficiente del recurso hídrico. Originalmente, durante la década de 1960, las casas habitación ubicadas junto a la avenida Coahuila y la acequia del Municipio respetaban, en términos generales, los tres metros correspondientes al derecho de vía de ambos canales.

Para 1995, la situación había cambiado de manera considerable. En el tramo comprendido desde el nacimiento de la acequia, junto al canal revestido -Santa Rosa-Tlahualilo, hasta el bulevar Miguel Alemán, algunos propietarios comenzaron a ampliar sus terrenos hacia las orillas del canal. Este proceso se vio favorecido por la autorización de los ejidatarios de Lerdo sobre terrenos que originalmente eran de propiedad municipal. Como consecuencia, se generó una urbanización desordenada y mal trazada, propiciando la construcción de viviendas sin un control urbano adecuado.

La ocupación irregular del espacio provocó varios problemas en el entorno de la acequia: Construcción de bardas de ladrillo dentro de los tres metros del derecho de vía del canal. Aprovechamiento indebido de espacios irregulares que algunos colonos consideraron como parte de su patrimonio. Uso de la acequia como depósito de basura, escombro y de diversos objetos. Azolve progresivo del canal, hasta afectar gravemente su funcionamiento. Crecimiento abundante de hierba y pasto entre marzo y agosto, lo que dificultaba el tránsito normal del agua. Con el tiempo, estas prácticas deterioraron la función hidráulica de la acequia y afectaron de manera significativa el orden urbano de este sector.

José Jesús Vargas GarzaCronista Oficial del Mpio. de LerdoCrónicas Lerdenses.LA ACEQUIA DEL MUNICIPIO Y SAN ANTONIO DE L...
02/08/2026

José Jesús Vargas Garza
Cronista Oficial del Mpio. de Lerdo
Crónicas Lerdenses.

LA ACEQUIA DEL MUNICIPIO Y SAN ANTONIO DE LA CALLE COAHUILA DE LERDO
I

Debemos recurrir a la historia para tener un semblante más amplio para darnos cuenta de lo que nos legaron nuestros antepasados como herencia ecológica para nuestra querida ciudad, para lo cual el 25 de agosto de 1879 se concertó un convenio de los nuevos límites de la Villa de Lerdo, suscrito entre el Sr. Juan Nepomuceno Flores y Alcalde y el Coronel Vicente Carreón como Jefe Político de la Villa Lerdo de Tejada, testimonio en el Registro Público de la Propiedad de Lerdo, registrado con el No. 62.

La cláusula estipula 6ª. de que el Sr. Flores da en arrendamiento perpetuo al Ayuntamiento de la Villa de Lerdo para usos Públicos, dos surcos de agua de la presa de San Fernando, por la pensión anual de treinta pesos cada surco, además a arrendar a particulares que tuvieran propiedades urbanas en la Villa, hasta otros seis surcos de agua en iguales términos.

Fue así, como por la arteria histórica de la calle Corona, (hoy Coahuila) tomada en el primer trazo de la urbanización de la Villa Lerdo de Tejada en el año de 1864, se construyeron dos canales de tierra que nacían en la Presa de San Fernando del sistema de derivación regional del río Nazas; que atravesaron las labores de la hacienda de San Fernado y cruzaban la ciudad de sur a norte por la avenida que hoy conocemos como Coahuila.

A estas dos vías hidráulicas las bautizaron como del Municipio que era destinada al servicio público y riego de áreas urbanas o perimetrales del ayuntamiento y la otra como San Antonio de uso agrícola y rodamiento hidrológico en beneficio de los terrenos de la hacienda, ambos colindantes con la zona urbana entre la floreciente Villa de Lerdo y la Hacienda de San Fernando.

De la acequia del Municipio, funcionaba como el cauce principal para regar los árboles y áreas verdes del primer cuadro urbano, derivando en pequeños ramales hacia otras calles y avenidas del centro de la Ciudad de Lerdo. En ese tiempo los lerdenses se dieron a la tarea de plantar infinidad de ejemplares de árboles, como fresnos, álamos, ahuehuetes, etc., por las orillas de las acequias que pasaban por el centro de Lerdo, surgiendo los grandes y frondosos árboles en sus plazas y parques.

En una gran superficie de su cuadro urbano se conformaron las grandiosas fincas con sus huertas familiares de la Villa y después de la Ciudad, las cuales se regaban todo el año con las tandas y estiajes de agua rodadas surgidas de nuestro Nilo lagunero, donde había árboles frutales, ornato y flores: como las higueras, manzanos, ciruelas, zarzamora, fresas, mísperos, duraznos, chabacanos, granadas.

En 1910 la acequia de la Coahuila se convirtió en histórica, con motivo del surgimiento de la Revolución Maderista suscitado en las ciudades de Lerdo y Gómez Palacio, donde se llevaron a cabo tiroteos por los rebeldes guerrilleros contra el ejército federal de Porfirio Díaz. En el recorrido del camino real contaba con frondosas filas de árboles de fresnos que daban sombra al paso de los viajeros y arrieros entre ambas poblaciones hermanas. Por donde antiguamente pasaban los tranvías de tracción animal (de mulitas) transportaban pasajeros y trabajadores desde la plaza de armas de Lerdo hasta la estación del ferrocarril en Gómez Palacio.

En esa vía carretera existía un puente pintado de blanco por donde continuaba la acequia de San Antonio hacía el norte, lugar donde se suscitó un combate al enfrentarse los maderistas que se parapetaron adentro de las acequias por más de 20 minutos, para después salir huyendo por dentro de los bordos de las acequias, replegándose por toda la hoy calle Coahuila hasta el punto de las compuertas del Tlahualilo, que se encontraban en la presa de San Fernando.

Las aguas que rodaban por esas acequias fueron concesionadas en el año de 1895 de acuerdo con un reglamento de distribución General de Aguas del Rio Nazas, siendo aplicadas por la Comisión Inspectora del Nazas que se ubicaba en la Ciudad de Lerdo, invalidando así los llamados surcos de agua que se concertaron por Juan Nepomuceno Flores y el Ayuntamiento de la Villa de Tejada en 1879.

El sistema de agua de la acequia Coahuila en aquel entonces se distribuía a los usuarios propietarios de las huertas que se encontraban en las manzanas urbanas, éstos se habían acostumbrado a manejar el agua haciendo uso de los “cruceros” de tierra, por lo que al tomar la tierra del lugar más cercano ocasionaban con ello muy serios perjuicios a las calles.

Para que el reparto del agua de río Nazas fuera más controlada entre los usuarios pertenecientes al Municipio de C. Lerdo, la Tercera Zona de Aguas realizó obras de construcción en las bocatomas de sus acequias de acuerdo con las disposiciones que señalaba el reglamento respectivo, habiéndose comisionado por el jefe de la Tercera Zona de Aguas, al Ing. José Valenzuela para que asesorara la construcción de las obras de concreto por cuenta de la Junta de Aguas de Ciudad Lerdo, las cuales una vez terminadas los usuarios deberían de reintegrar a la Junta la cantidad que se hubiere gastado en la construcción de las compuertas respectivas.

Para 1919 existían en la Centro Urbano de Lerdo 136 huertas familiares, que eran usufructuadas por habitantes muy conocidos de la sociedad lerdense, como: Dolores N. Vda. De Galindo, Cirilo Reyna, Sostenes Gallegos, José Estabané, Pedro Meraz, Amadeo. G. Sagüi, Zenón Rodríguez, Antonio Gilio, Félix Ramírez, Longino González, Genaro Estupiñán, Rosalio Ceballos, Manuel Olivar, Ramón Bretado y Luis Araujo.

En ese tiempo, el Ing. Manuel Bancolori, jefe de la Comisión Inspectora del río Nazas, con sede en Cd. Lerdo, elaboró un proyecto de Reglamento de Aguas para el canal del municipio. La presidencia municipal de don Calixto Barbosa lo aprobó con algunas modificaciones. Estas acciones formaron parte de las medidas tomadas para que los usuarios asumieran una mayor responsabilidad en: mejorar su sistema de distribución del agua; disminuir los gastos de conservación de las acequias; cumplir con sus obligaciones; promover mejoras en beneficio de los propios usuarios.

Así también se construyeron dos puentes sobre las bocacalles por donde pasaban las acequias, uno en la calle Hidalgo y otro en la Coahuila, los cuales regaban las huertas, plaza, parque y plazuela. Así fue como nacieron en 1927 a los Dos Puentes que todavía existen por la calle Coahuila e Hidalgo, pegado a la hoy Calzada Guadalupe Victoria. Y que actualmente a ese tramo se le conoce al famoso barrio con ese nombre.

En 1926 resultaron conflictos entre los Ayuntamientos de Lerdo y Gómez Palacio, por la concesión de las aguas del Nazas y por el cobro de las cuotas a los usufructuarios. Todo empezó al dar instrucciones del Síndico del Ayuntamiento de Lerdo de que se diera agua a los arrendatarios de los laboríos situados en las calles que estaban marcadas dentro de la zona urbanizada, motivo por el cual se dispuso a su vez fuera cortada el agua al Ayuntamiento.

Solucionándose este problema al solicitarse a la Federación el reconocimiento de concesionarios de las aguas del Río Nazas que correspondían al ayuntamiento de Gómez Palacio, para que los usuarios pagaran el impuesto en la Tesorería Municipal que entregaban en las oficinas de la Tercera Zona en Lerdo.

En sus tiempos mozos, era placentero recorrer esta vía natural de tierra, llena de aire puro y oxígeno limpio. A las orillas de la acequia del Municipio crecían centenares de frondosos fresnos y álamos, desde el punto conocido como El Sifón, donde se originaba la vía hidráulica, hasta lo que hoy conocemos como el bulevar Miguel Alemán. Esta abundante vegetación formaba parte de la reserva ecológica por la cual Lerdo fue reconocido, por propios y extraños, como el Vergel Lagunero o Ciudad Jardín por excelencia.

Entre los elementos que dieron origen al agradable clima de Lerdo destacaban: la gran vegetación que se propagó en la zona urbana de la ciudad; la acequia del Municipio y sus árboles ribereños; el vivero forestal, considerado uno de los principales pulmones naturales de la localidad. Gracias a estos espacios verdes, Lerdo consolidó su fama como Vergel Lagunero y Ciudad Jardín.

José Jesús Vargas GarzaCronista Oficial del Mpio. de Lerdo.Crónicas LerdensesCAMPO AÉREO COL. SAN ISIDRO Y AEROPUERTO JE...
26/07/2026

José Jesús Vargas Garza
Cronista Oficial del Mpio. de Lerdo.
Crónicas Lerdenses

CAMPO AÉREO COL. SAN ISIDRO Y AEROPUERTO JESÚS AGUSTÍN CASTRO DE LERDO
II
Campo aéreo Col. San Isidro

Desde 1954, a dos kilómetros al poniente de la ciudad de Lerdo, junto al costado norte del Panteón Municipal, se construyó una pista de aterrizaje de terracería sobre terrenos irregulares de uso común ejidal. La pista se encontraba en la periferia de la ciudad, en una zona sin construcciones urbanas. Tenía una longitud aproximada de 800 metros lineales y un ancho de 100 metros. Su elevación era de 1,146 metros sobre el nivel del mar.

El campo aéreo de aviación en Lerdo fue inaugurado el 15 de mayo de 1954, con la asistencia de autoridades municipales y representantes militares de La Laguna. La obra se realizó bajo la dirección del jefe de Tránsito de Lerdo, el señor Alberto Navarrete, quien coordinó los trabajos con la cooperación de pilotos y de la sociedad en general. Antes de entrar en operación, se llevaron a cabo demostraciones y pruebas hasta que las instalaciones quedaron a satisfacción de los pilotos fumigadores. Aunque era un campo pequeño, resultaba suficiente para alojar varios aparatos. Desde este espacio aterrizarían y despegarían los aviones fumigadores.

La pista era utilizada por la Asociación de Pilotos Aviadores y Propietarios de Aviones Fumigadores de la Región Lagunera, A. C., cuyos integrantes prestaban servicio a los agricultores de la región. Desde este campo aéreo, las avionetas fumigadoras despegaban para esparcir insecticida en polvo sobre los cultivos y labores agrícolas de La Laguna. En aquel tiempo, para los lerdenses era motivo de orgullo contar con este campo aéreo. Adultos y niños de la naciente Colonia San Isidro se asombraban al observar el despegue y la llegada de las avionetas fumigadoras.

En septiembre de 1963, el campo aéreo de Lerdo estuvo en peligro de desaparecer. Las autoridades municipales solicitaron la cancelación del permiso, al argumentar que los terrenos ocupados por las pistas de aterrizaje eran de propiedad ejidal. Gracias a las pláticas sostenidas entre las partes, se llegó a un arreglo y el campo aéreo continuó funcionando. En ese periodo, el ingeniero Enrique Dupré Ceniceros, entonces gobernador del Estado de Durango, realizó gestiones para convertir el campo aéreo de Lerdo en un aeródromo oficial.

En enero de 1970, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por medio de la Dirección General de Aeronáutica Civil, otorgó nombramientos como comandantes honorarios de los aeropuertos de Gómez Palacio y Lerdo a los capitanes pilotos aviadores Santiago Valdez Cavazos y Arodi Sánchez Mora. Estos nombramientos tenían como propósito establecer un control más estricto sobre dichos aeródromos e impedir que fueran utilizados por avionetas sin matrícula o en operaciones clandestinas fuera de las normas establecidas.

La colonia San Isidro es uno de los asentamientos urbanos más antiguos de la zona conurbada de la Región Lagunera. En este lugar aún existe la antigua pista aérea, actualmente abandonada, aunque todavía se aprovecha para resguardar avionetas debido a la disminución de la actividad agrícola vinculada al cultivo del algodón. Para llegar a esta antigua pista de aterrizaje, se puede partir desde la plaza principal y recorrer la pintoresca calzada o calle Allende rumbo al poniente. Al llegar frente al Panteón Municipal, se debe dar vuelta a la derecha; al terminar la calle del camposanto, se vira a la izquierda y, a pocos metros, todavía pueden observarse algunas avionetas.

AEROPUERTO JESÚS AGUSTÍN CASTRO

Sin embargo, en Lerdo desde el año de 1979 cuenta con un pequeño aeropuerto con el nombre de Jesús Agustín Castro, personaje lerdense, que fue revolucionario, Gobernador del Estado de Durango y ministro de Guerra y Marina, en la administración del General Lázaro Cárdenas del Río. El mismo Castro, fue uno de los amigos y paisano del lerdense Capitán Piloto Aviador Francisco Sarabia, que lo estuvo apoyando desde el poder en las actividades de aeronáutica.

El Aeropuerto de Lerdo está ubicado al sureste de la Ciudad, mismo que por mucho tiempo estuvo administrado, conservado y operado por el Gobierno del Estado de Durango. En 1990, se constituye una empresa de Aerotaxis denominada ATSA, línea comercial que utilizó las instalaciones del aeropuerto para dar servicio de pasajeros a la comunidad Lagunera la cual apertura vuelos de pasaje y carga a negocios y empresarios. Quedando al frente de la empresa el Sr. Manuel Salomón Martínez.

El pequeño aeropuerto aún cuenta con una pista pavimentada de 2,105 metros de longitud, por 20 metros de ancho, con una orientación 30-21, con respecto al norte magnético, franjas de seguridad, plataforma, rodaje, ayudas visuales no luminosas y conos de viento.

El pequeño aeropuerto está equipado con hangares, edificio terminal, oficinas, torre de control, comunicación por radio, estacionamiento de vehículos, servicios de emergencia en la ciudad, así como de los servicios públicos necesarios, como agua, drenaje, electricidad, teléfono, sin faltar la seguridad.

El aeropuerto lerdense ofrece servicios principalmente a las aeronaves utilizadas en actividades empresariales, personales o recreativas, y está en espera de contar con una infraestructura aeroportuaria que le permita estar en condiciones de satisfacer las demandas futuras de la aviación ejecutiva y al mismo tiempo sea compatible con el medio ambiente, y el desarrollo de la comunidad. En el año 2006, se decía que los terrenos del aeropuerto habían pasado en concesión al Ayuntamiento de Lerdo, pero se ignora si tal hecho tenga veracidad.

Su ubicación se encuentra al oriente sur de la Ciudad de Lerdo, y tiene diferentes rúas viales por donde se puede llegar a contemplar este pequeño aeropuerto. De Gómez Palacio se puede tomar prolongación hacia el sur de la Calzada Jesús Agustín Castro siguiendo la ruta hacia la colonia Cesar G. Meraz hasta llegar y pasando el entronque del puente del Canal Sacramento se gira a la derecha-sur recorriendo la carretera a faldas del mencionado canal, si acaso a más de un kilómetro se observa la torre de control y la pista de aterrizaje.

Dirección

Avenida Belisario Dominguez No. 12 Sur Colonia Centro
Ciudad Lerdo
35150

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