11/08/2026
"La enseñanza de conocimientos y el cultivo del carácter".
¿Saben cuál es la definición de educación?
“La enseñanza de conocimientos y el cultivo del carácter.”
Tener una buena carrera y un buen trabajo es importante, pero aún más importante es formar personas con carácter, valores e integridad. Ese es el verdadero significado de la educación en la práctica.
Sin embargo, en muchos casos, la crianza y la educación actuales se están alejando de ese propósito, afectando el desarrollo consciente, equilibrado e integral de nuestros niños y adolescentes.
Educar no siempre significa decir “sí”. También implica orientar, poner límites y acompañar, incluso cuando eso representa un reto. En ocasiones, algunos padres terminan dejando que sean los niños o los adolescentes quienes tomen decisiones para las que todavía no cuentan con la madurez ni las herramientas necesarias, como abandonar una disciplina deportiva o un arte marcial que precisamente puede aportar estructura, constancia, autocontrol y fortaleza emocional.
A veces también existe la creencia de que poner límites o no ceder ante lo que el hijo quiere en el momento puede ser algo negativo, como si no escucharlos o no permitirles dejar una actividad pudiera “traumarlos” o forzarlos. Esto puede llevar a que, por evitar ese conflicto, se les permita abandonar procesos importantes de formación por motivos momentáneos como la flojera, el cansancio o el interés por actividades más recreativas o distracciones que no aportan un valor real a su desarrollo.
Vivimos en una época en la que, por el ritmo de vida, el cansancio o el deseo de evitar conflictos, a veces resulta más fácil ceder que formar. Pero educar nunca ha sido el camino más sencillo; siempre ha sido el más valioso. Criar implica paciencia, tiempo, firmeza y la disposición de sostener decisiones que, aunque hoy puedan incomodar a un hijo, mañana pueden convertirse en una de las mayores enseñanzas de su vida.
Tal vez valga la pena preguntarnos si parte de los desafíos que vemos hoy en nuestra sociedad también tienen relación con la forma en que estamos formando a las nuevas generaciones. Si dejamos de enseñar esfuerzo, responsabilidad, respeto y resiliencia, no deberíamos sorprendernos cuando esas cualidades comiencen a escasear.
Los niños no necesitan padres perfectos; necesitan adultos que los amen lo suficiente como para guiarlos, corregirlos y enseñarles que el carácter también se educa. Porque una buena educación no solo prepara para ganar un examen o conseguir un empleo; prepara para afrontar la vida con valores, disciplina e integridad.
En este sentido, el papel del maestro o entrenador también es importante, ya que funge como guía en el proceso de formación del alumno y, en muchos casos, también como apoyo y orientación para los padres dentro de una sociedad donde la crianza y la educación enfrentan retos cada vez más complejos.
Lupita Soto.