25/04/2022
𝐃𝐚𝐭𝐨 𝐜𝐮𝐫𝐢𝐨𝐬𝐨
𝐃𝐞 𝐥𝐚 "𝐭𝐞𝐨𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐭𝐫𝐚𝐠𝐚𝐧𝐭𝐞" 𝐲 𝐩𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐩𝐨𝐫 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐜𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐫 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐛𝐨𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐡𝐞𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐟𝐫𝐢𝐠𝐞𝐫𝐚𝐝𝐨𝐫.
¿En algún momento te has sentido culpable porque te acabaste en una “sola sentada” un cremoso helado gigantesco, o una deliciosa y gigantesca rebanada de pastel? ¿Te pusiste a pensar porque no pudiste evitar acabártelo todo, aunque ya estabas satisfecha o satisfecho? La respuesta a esto tal vez esté en el ADN que hemos heredado de nuestros ancestros homo sapiens.
De acuerdo al historiador Yuval Noah Harari, en su libro 𝑆𝑎𝑝𝑖𝑒𝑛𝑠, el campo de la psicología evolutiva plantea que muchos de nuestras características psicológicas se originaron durante la etapa nómada de la humanidad -antes de la agricultura- y que, en la actualidad, “nuestros hábitos alimenticios, conflictos y nuestra sexualidad son el resultado de la manera en que nuestras mentes de cazadores-recolectores interactúan con nuestros actuales entornos post industriales […]”.
En seguimiento a esta línea de estudio, surge “la teoría del gen del atragante” (𝑔𝑜𝑟𝑔𝑖𝑛𝑔 𝑔𝑒𝑛𝑒 𝑡ℎ𝑒𝑜𝑟𝑦), la cual brinda una explicación de por qué consumimos dietas de muchas calorías que sabemos que no les hacen bien a nuestros cuerpos. La teoría establece que esta conducta tiene su origen en los hábitos de nuestros ancestros nómadas, quienes antes del surgimiento de la agricultura, vivían cazando y recolectando en las sabanas y los bosques. En estos entornos, la comida en general podía llegar a ser escasa, y los dulces de alto contenido calórico eran muy raros; un recolector de hace aproximadamente 30,000 años tenía acceso a un solo tipo de alimento dulce: la fruta madura.
Así, por dar un ejemplo, si un nómada de la Edad de Piedra se encontraba con un árbol de higos, lo más viable era que tomara y se comiera al momento todos los que pudiera, antes de que llegara una banda local de babuinos que lo ahuyentara y terminara devorándose todos esos frutos.
De esta manera, el instinto de “atragantarse” de comida de alto contenido calórico está fuertemente insertada en nuestros genes desde nuestra etapa de cazadores recolectores. Tal vez en la actualidad vivamos en nuestros lujosos departamentos que tienen refrigeradores repletos de comida; pero parte de nuestro ADN aún piensa que estamos en la sabana. Es por eso que en una “sola sentada” nos podemos comer un bote completo de ese helado que esté en el refrigerador, para después rematarlo con un refresco tamaño jumbo.
Para mayor información, consultar “A Day in the Life of Adam and Eve” en Harari, Yuval Noah (2014) Sapiens. A Brief History of Humankind. Signal Books.
Imagen tomada de https://www.fitandwell.com/news/want-to-lose-weight-stop-scrolling-on-your-phone-or-watching-tv-while-you-eat