15/07/2014
Les comparto esta historia llena de amor!!!!
CLAVE 5: LA PATERNIDAD COMO CAMINO DE AUTO TRANSFORMACIÓN.
Hoy quiero compartir contigo una historia: la mía.
Me llamo Gaby González. Soy madre dos tesoros – Diego y Camila. Gracias a mi relación con ellos, he vivido transformaciones muy profundas. Me reconcilié con mi lado femenino, encontré mi salud, sané en cuerpo y alma, descubrí mi confianza, mi fe y mi conexión con Dios en mí, abrí mi corazón, y cada día vivo en el amor…
Todo esto suena muy lindo, pero quiero que sepas que antes de que ellos llegaran a mi vida, nada de esto era parte de mí. Hoy abro estos capítulos de mi vida, brevemente. Si tienes un poco de paciencia, y esta historia resuena contigo, es posible que te ayude a encontrar tus propios regalos.
Cuando estuve embarazada de Diego, me enteré de que tenía una enfermedad terminal. Este padecimiento ponía en riesgo mi vida y la de mi bebé por nacer. Al mismo tiempo atravesaba una situación familiar muy fuerte, en la que la vida de mi hermano estaba en peligro.
Recuerdo que cuando entraba al hospital, escuchaba cómo las enfermeras y los doctores decían “Ahí viene la muertita”. Ninguno apostaba a que yo sobreviviría el embarazo.
La cicatriz de mi cesárea mide 16 centímetros de lado a lado. Fue la única manera en que mis doctores accedieron a que Diego naciera, para salvarnos la vida. Sobrevivimos.
Como consecuencia de las condiciones de estrés de todo mi embarazo, y la violencia de su nacimiento, Diego se despertaba al menos 7 veces todas las noches. Abría sus brazos con un gesto de pánico y rompía en llanto. Esto duró hasta que cumplió 18 meses. Todos los días Luis Carlos y yo le dábamos un masaje de contención, diciéndole “Ya estás aquí con nosotros hijo. Te amamos, gracias por estar aquí. Eres bienvenido en nuestra vida…”
Diego me sirvió como espejo de mi propia desconfianza en la vida. Mi labor con él ha sido compartida, porque para mostrarle que este mundo es un lugar en el que puede confiar, sentirse seguro y libre para explorar y jugar, he necesitado transformar mi enorme desconfianza.
La enfermedad que padecí se originaba en mi sangre. Mis doctores me indicaron que necesitaría tratarme con quimioterapia y dosis altas de cortisona, para detener su avance. Diego estaba aún muy pequeño, y yo quería asegurarme de poder estar con él lo más posible. Por supuesto, tener más hijos estaba estricta y terminantemente prohibido – a riesgo de mi vida.
Antes de iniciar el tratamiento, decidí comprometerme como nunca antes con mi proceso psicoterapéutico. Iba con dos terapeutas diferentes cada semana, ambas con enfoques complementarios basados en el trabajo psico-corporal. Me acompañaron durante el momento de transformación más importante de mi vida: el momento en que decidí soltar mi desconfianza, mi soberbia y mi miedo a entregarme al amor.
Lo que encontré, cambió mi vida para siempre.
Descubrí que creé mi enfermedad cuando tenía 2 y medio años de edad, cuando mi hermano acababa de nacer y mi madre convalecía grave en el hospital. Cuando en medio de toda la confusión que viví entre adultos que no supieron explicarme qué sucedía, ni contenerme cuando sentí tanto miedo y rabia porque mi madre me abandonaba, cuando escuchaba “se está muriendo”, “está muy grave”…
Fue entonces cuando mi cuerpo aprendió a defenderse de todo. A desconfiar de todo. Incluso de mi propia sangre… Fue cuando decidí que Dios no sabía lo que hacía. Que la única manera de sobrevivir era contando sólo conmigo misma.
Perdoné a mi madre por haberme abandonado. A mi hermano por llevarse a mi madre. A mis abuelos por no haber sabido cómo contenerme como lo necesitaba. A mi padre por irse y venir, preocupado y ausente por la situación que vivía.
Y finalmente, me perdoné a mí misma. Comprendí que la vida se manifiesta en mi sangre. Comencé a amar y valorar mi vida, y todos los tesoros que tenía. Mi familia, mi salud, mi hombre, y por supuesto mi niño querido.
Solté años de miedo, de aislamiento, de castigo inconsciente y autoimpuesto. Por primera vez, me sentí inundada por la presencia de un amor tan inmenso… indescriptible. Me reconcilié conmigo misma, y con esa fuente de amor insondable, incondicional, sagrada…
Todo síntoma de mi antigua enfermedad se desvaneció. Sin necesidad de tratamiento médico alguno.
Hace dos años y medio llegó Camila a nuestra vida. Esta vez, la historia fue diferente. Tomamos todas la medidas de seguridad necesarias. Dos maravillosas doctoras me acompañaron durante el parto. Y nació en casa, rodeada de amor.
Este acto fue una decisión consciente. Sabía que estaba lista para romper con todas las creencias autolimitantes que había anclado a lo largo de mi vida. No lo hice para probarme nada. Mi niña había sanado y mi mujer estaba lista para dar a luz, confiando en mi sanación, en la sabiduría de mi cuerpo y de mi alma, y en mi naturaleza femenina.
Esta es mi historia de auto transformación. Gracias a la presencia de mis hijos, y a la inspiración que me han brindado, hoy me vivo como una mujer completa. Liberada de mis viejos temores y de las maneras en las que aprendí a defenderme. Veo cómo mis niños también se liberan, paso a paso, creciendo a mi lado mientras crezco con ellos. Mis hijos, mis grandes maestros…
A veces regresa aquella “vieja Gaby” cuando se asoma mi desconfianza, una huella de mi pasado. Y la veo como una foto añeja en el álbum de mi historia.
Entonces recuerdo que seré madre toda mi vida. Una oleada de paz me inunda. Y escucho mi verdadera voz, esa que resuena desde mi corazón:
- Gracias por cada amanecer, por cada “¿Mamá, jugamos?” de mis niños cuando despiertan. Por el olor de sus cabellos, y cada beso de buenas noches. ¡Por tantos momentos mágicos! ¿Cuántos regalos más me esperan en el camino? ¡Gracias por cada día de vida, cada instante! ¡Gracias por la oportunidad de amar y servir!
Gaby González es cofundadora de Niños de Ahora. Junto con su esposo Luis Carlos, ha acompañado a miles de madres y padres a sanar, transformarse y crecer, a través del camino de la paternidad consciente.
Si esta publicación te ha inspirado en tu camino hacia la paternidad consciente, COMPÁRTELA. Impulsemos juntos el mensaje de despertar de una generación de madres y padres compasivos, amorosos, con el coraje para sanar y transformarse.
En las palabras de Marianne Williamson, “No hay un esfuerzo singular más radical en su potencial para salvar al mundo, que una transformación en la manera en que criamos a nuestros hijos.”
NOTA IMPORTANTE:
Esta noche a las 7:00 PM (hora Ciudad de México) Gaby González y Luis Carlos Flores ofrecerán un Webinario GRATUITO (Conferencia en línea), para compartir sus conocimientos y puntos de vista sobre LAS 5 CLAVES DE LA PATERNIDAD CONSCIENTE. Estos 60 minutos pueden marcar el inicio de una nueva etapa en tu paternidad, o una profundización de la misma. Estás cordialmente invitad@.
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