28/08/2026
📊 Datos analizados por especialistas del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México muestran que en 2021 había en México más de 259,900 mujeres mayores de 65 años que habían migrado laboralmente a Estados Unidos.
El 43.9 % presentaba al menos dos enfermedades crónicas y casi tres de cada diez necesitaban ayuda para realizar actividades de la vida cotidiana. Entre los hombres migrantes de esa edad, la dependencia funcional era considerablemente menor: 19.4 %.
👉🏽 Y aquí aparece una contradicción especialmente fuerte: el 77.2 % vive en zonas urbanas para mantenerse cerca de hijas, hijos, nietas y nietos y participar también en tareas de cuidado.
Es decir, algunas mujeres pueden pasar una parte de su juventud trabajando para sostener económicamente a su familia y llegar a la vejez continuando como cuidadoras, precisamente cuando empiezan a necesitar que alguien cuide de ellas.
Estas cifras permiten hacer una pregunta que rara vez aparece cuando celebramos las remesas o hablamos del “sueño americano”:
🗯️ ¿Qué deja una vida de trabajo migrante en el cuerpo de una mujer?
🚶🏽♀️➡️Muchas de estas mujeres migraron siendo jóvenes, trabajaron durante años en empleos precarios y algunas llegaron a mantener dos o tres trabajos simultáneamente para subsistir y enviar dinero a sus familias en México.
Décadas después pueden regresar con enfermedades crónicas, pocos recursos y necesitando ellas mismas cuidados. 👵🏽
Importa saber en qué empleos trabajaron, si tuvieron seguridad social, cuánto tiempo estuvieron expuestas a jornadas extenuantes y qué posibilidades tuvieron de atender su propia salud mientras una parte importante de sus ingresos estaba destinada a sostener a otras personas. La propia UNAM advierte que sus trayectorias laborales son indispensables para comprender las condiciones en las que llegan a la vejez.
💱 La migración suele medirse en cruces fronterizos, deportaciones, empleos y remesas. Pero una vida migrante también puede medirse en años de trabajo acumulados sobre un cuerpo. Y cuando esas mujeres llegan a la vejez, aparece una deuda que el dinero enviado durante décadas no necesariamente resuelve.
Además, 🔃 el retorno femenino ha sido mucho menos estudiado que el masculino.
Una investigación académica publicada apenas en junio señala que los estudios sobre migración de retorno desde Estados Unidos han privilegiado históricamente una perspectiva masculina y que, cuando se observa a las mujeres, el hogar y las relaciones de cuidado aparecen como elementos centrales para entender por qué y cómo regresan.
🔥 ¿Quién cuida a una mujer cuando llega el momento en que ya no puede seguir siendo ella quien cuida?
Un tema que nos permite salir de la imagen habitual de la migración y observar lo que una vida entera de trabajo migrante deja en el cuerpo cuando pasan los años.