17/07/2026
Mi nombre es Marco A. Laureano González. Soy alumno graduado de Ingeniería en Electromecánica y, orgullosamente, antiguo becario de la asociación Building Baja’s Future. Mi familia proviene de Guadalajara, Jalisco, tierra del mariachi y el tequila, la cuidad más bonita del mundo para mí. Por cuestiones personales, nos mudamos hace veinte años a Los Cabos, Baja California Sur, lo cual fue el cambio más grande que he experimentado hasta hoy. Pasé casi toda mi vida en este hermoso destino y siempre vuelvo a visitarlo cada que puedo. Puede decirse que es mi segunda casa.
Mis años en secundaria y preparatoria fueron bastante duros y agotadores, pero siempre me esforzaba en cumplir con mis obligaciones como estudiante e hijo responsable. Tal vez ese hiper-enfoque en el estudio no me hacía aspirar a más en esos momentos, más allá de pasar una tarde tranquila con mi hermano gemelo mientras jugábamos videojuegos. Nosotros dos solo vivíamos para la escuela. Gracias a Dios, todo fue diferente después de que BBF llegara a nuestras vidas.
Podría definirme a mí mismo como una persona extremadamente callada y reservada cuando recién ingresé a la Asociación de becarios. Conforme pasó el tiempo, y gracias a la buena fe de todos allí, tanto yo como mi hermano pudimos abrirnos y relacionarnos mejor con los demás becarios y creo que eso, sobre todo en mi caso particular, nos ayudó a crecer como personas. Además, nos brindó un espacio tranquilo y seguro donde, además de en casa, podíamos sentirnos realmente bienvenidos y acogidos. Una familia más en todo el sentido de la palabra. Mi hermano y yo no seríamos los mismos si no fuera por BBF.
Mientras cumplíamos con nuestros deberes y obligaciones como universitarios, mi hermano como estudiante de arquitectura, y yo como estudiante de ingeniería, tomábamos a la par nuestras clases de inglés semanales con varios de los mejores profesores que hemos conocido. También, pudimos participar en clases de teatro y baile y en muchos eventos muy interesantes y divertidos durante nuestros años de carrera universitaria. Seguíamos siendo los mismos estudiantes dedicados, pero BBF cambió para siempre nuestra forma de pensar. La formación como profesionistas y, a la vez, el desarrollo como seres íntegros y humanos, nos ayudaron en demasía a la realización no solo académica, sino también personal.
Yo acabé mi carrera con el mejor promedio de mi generación dentro de la facultad y trabajé con varios de mis docentes durante mis primeros años en el mundo laboral. Hice de todo un poco como ingeniero, pero puedo destacar proyecciones de instalaciones eléctricas, instalación en campo de proyectos eléctricos para baja y media tensión y aplicación de mantenimientos preventivos y correctivos a equipos y sistemas eléctricos, tanto de control como de suministro. Me tocó tanto estar dentro de una oficina con computadora y todas las comodidades, como estar bajó el sol todo el día moviendo el pico y la pala. Hice trabajos cotidianos y/o laboriosos, así como también peligrosos y/o delicados.
Después de cinco años trabajando en varios campos, tanto prácticos como documentales, decidí que mi vida tenía que tomar un rumbo diferente al que había marcado cuando elegí mi primera carrera. Hace más de dos años me mudé a San Andrés Cholula, Puebla, y empecé con mi maestría en ciencias en Electrónica. Mi título y mi excelente promedio fue lo que me ayudó a entrar al programa de Posgrados en Ciencias dentro del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Actualmente estoy terminando mi tesis de maestría y estoy haciendo planes para mi ingreso al programa de doctorado en la misma facultad.
Independientemente de este cambio en mi rumbo profesional, todo lo que aprendí y experimenté en mis tiempos como becario nunca lo olvidé y lo tengo muy presente. Claro, como persona e individuo, aún me queda mucho por crecer y mejorar, pero las bases de este camino hacia la superación y el crecimiento continuo inició con Building Baja’s Future. Por ello, y muchos motivos más, les estaré siempre agradecido y tienen mi más profunda lealtad. Lo que mi segunda familia alguna vez necesite de mi parte, en medida de mis posibilidades, siempre se los voy a dar con el corazón, así como ellos alguna vez lo hicieron conmigo.