28/09/2026
El suelo es la base física sobre la que se transmiten las cargas de prácticamente toda obra civil. Su comportamiento depende de su origen, composición, estructura y contenido de agua, por lo que conocerlo es esencial para diseñar cimentaciones seguras y funcionales.
En geotecnia, el suelo se estudia como un sistema de tres fases: partículas sólidas, agua y aire. La proporción e interacción entre estas fases influyen directamente en propiedades como resistencia, compresibilidad y permeabilidad.
Los suelos se originan por la alteración física y química de las rocas. Si permanecen en el lugar donde se formaron se denominan residuales; si son desplazados por agua, viento, gravedad o hielo se clasifican como transportados.
Una primera clasificación del suelo se realiza según el tamaño de sus partículas: grava, arena, limo y arcilla. Gravas y arenas forman los suelos gruesos, mientras que limos y arcillas constituyen los suelos finos, cuyos comportamientos geotécnicos pueden ser muy diferentes.
Conocer de qué está compuesto el suelo es solo el inicio. En ingeniería geotécnica también es necesario determinar cómo responde ante cargas y cómo varían sus propiedades con la profundidad mediante exploración, muestreo y ensayos de campo y laboratorio.