23/08/2026
Con el tiempo he aprendido que no todo es blanco o negro, pero también he apredido que ser tibio es muy caro.
Muchas veces nos enseñaron a defender nuestras ideas, a tener la razón y a sostener nuestras convicciones, pero pocas veces nos enseñaron a escuchar de verdad y a entender que una misma situación puede verse desde diferentes perspectivas.
Hoy creo que tener una opinión firme no significa cerrarme a otras posibilidades. Al contrario: escuchar, preguntar y permitir que alguien cuestione lo que pienso también es una forma de crecer.
Saber marcar límites sin duda es fundamental para que puedas elegir.
Es tan delgada la línea entre persistencia y necedad pero eso lo aprende uno con el paso de los años.
También nos enseñaron que hay que mantener la palabra, lo cual creo firmemente pero tambien aprendí a cambiar de opinión si es acosta de mi paz mental.
Para mí, madurar también es poder decir:
“Hoy pienso así, pero estoy abierta a pensar diferente mañana si aprendo algo nuevo.”
No siempre necesito tener la razón. A veces es mucho más valioso tener la disposición de comprender. Y también hay que saber elegir las batallas, no todas valen la pena pelearlas.
¿A ti te cuesta cambiar de opinión cuando alguien te muestra una perspectiva diferente?
Lili Padilla